Ciudad de Panamá tiene tres ciudades en la misma bahía.
La de 1519, quemada en 1671; la de 1673, amurallada sobre una península; y la de cristal, levantada entre las dos. Están alineadas en la misma costa y desde cualquiera se ven las otras.

01 1519: la ciudad que miraba al Pacífico
La ciudad se fundó el 15 de agosto de 1519, y no fue una fundación cualquiera: era el primer asentamiento europeo estable en la costa del Pacífico del continente americano. Desde aquí salían y llegaban las rutas que cruzaban el istmo a lomos de mula.
Ese primer emplazamiento duró siglo y medio. En 1671 la ciudad ardió durante el ataque del corsario Henry Morgan, y lo que quedó fue un campo de muros de piedra y ladrillo junto a la orilla, con la torre de la catedral todavía en pie.
Hoy ese recinto se llama Panamá Viejo y es un yacimiento arqueológico visitable, integrado en el tejido urbano moderno: se llega en coche desde el centro en veinte minutos y se camina entre los muros con las torres de apartamentos a la vista.

02 1673: ocho kilómetros al suroeste
La ciudad se volvió a fundar el 21 de enero de 1673, unos ocho kilómetros al suroeste, sobre una península estrecha y rodeada de agua por tres lados. La elección no fue estética: era un sitio mucho más fácil de amurallar y de defender.
Ese segundo casco es el que hoy se llama Casco Antiguo o San Felipe, con sus calles estrechas, sus balcones de hierro y sus plazas pequeñas. En 1997 entró en la lista del patrimonio mundial, y en 2003 la inscripción se amplió para incluir también las ruinas de Panamá Viejo.
Es decir: las dos primeras ciudades comparten una sola declaración, porque son dos momentos del mismo lugar. Verlas el mismo día, en ese orden, es la forma más clara de entender la secuencia.

03 El siglo XXI: la tercera ciudad
La tercera ciudad no tiene fecha de fundación. Empezó a levantarse en la costa que queda entre las dos anteriores y hoy suma más de un centenar de rascacielos terminados, con una silueta que no se parece a la de ninguna otra capital centroamericana.
Los números explican el desajuste que se percibe al llegar: el municipio ronda los cuatrocientos mil habitantes, pero el área metropolitana supera los dos millones. La ciudad funciona a escala de región, no de casco urbano.
Esa tercera capa es la que da a Panamá su reputación de ciudad vertical, y también la que hace que el contraste funcione: los balcones de 1673 tienen delante, al otro lado del agua, una pared de cristal de cuarenta plantas.

04 Las tres se ven entre sí
La geografía hace el resto. Las tres ciudades están ensartadas en la misma curva de costa, de modo que desde la punta del Casco Antiguo se ve la línea de torres, y desde el paseo de la Calzada de Amador se ven las torres y el casco a la vez.
El mejor punto de conjunto es el cerro Ancón, la loma boscosa que se levanta justo detrás del casco. Desde arriba se ordena todo: la península histórica, la bahía, los edificios altos y, más allá, la entrada del canal.
No hace falta un itinerario complicado. Un día bien repartido entre Panamá Viejo por la mañana, el Casco a media tarde y el mirador al final basta para leer quinientos años en tres paradas.

05 Una capital a dos metros sobre el mar
Conviene recordar a qué altura está todo esto: dos metros sobre el nivel del mar. La ciudad no está sobre un acantilado ni sobre una meseta, sino prácticamente a ras de agua, en el fondo de una bahía abierta al Pacífico.
Y esa bahía tiene una particularidad que sorprende: aquí la marea sube y baja varios metros, mientras que en la costa caribeña del país el movimiento es de apenas unos centímetros. A media marea baja, delante del Casco aparece una franja de fango que unas horas antes era mar.
Tres ciudades, una bahía y un mar que cambia de altura dos veces al día. Panamá no se explica por sus monumentos sueltos: se explica por la relación entre las piezas, y esa relación se ve mejor de lejos que de cerca.





