Destino

Juneau es la única capital de Estados Unidos a la que no se puede llegar en coche.

Ninguna carretera conecta Juneau con el resto de Alaska ni con el resto del país. No es una isla: es que un campo de hielo de más de cien glaciares y una cordillera abrupta cierran el paso por tierra. Para llegar hay dos opciones —avión o ferry— y esa misma barrera es la razón de que la capital ocupe más superficie que Rhode Island y Delaware juntos.

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El centro de Juneau apretado entre el canal Gastineau y la ladera boscosa del monte Juneau, con un crucero atracado junto al muelle.
El centro de Juneau apretado entre el canal Gastineau y la ladera boscosa del monte Juneau, con un crucero atracado junto al muelle.Wknight94·CC BY-SA 3.0

01 Una capital sin una sola carretera de salida

Juneau tenía 32.255 habitantes en el censo de 2020, y ocupa un territorio de 8.429,64 kilómetros cuadrados —de los que 7.003,41 son tierra firme—. Está a orillas del canal Gastineau, en el estrecho margen de costa que queda entre el agua y una pared casi vertical de montaña.

El motivo de que ninguna carretera salga de ahí no es económico ni político: es que el terreno que rodea la ciudad es, literalmente, intransitable con la tecnología de construcción de carreteras convencional. Se ha estudiado la conexión por tierra durante décadas y el proyecto nunca ha llegado a construirse.

Vista aérea del campo de hielo de Juneau: una vasta extensión de nieve y hielo comprimido entre picos rocosos oscuros, con vetas de sedimento glaciar dibujando líneas onduladas sobre la superficie blanca.
El campo de hielo de Juneau visto desde el aire. Esta masa de hielo continua, de más de cien glaciares, es la barrera que separa la capital del resto de Alaska por tierra.alisa / Wikimedia Commons / CC BY-SA 2.0  · CC BY-SA 2.0

02 Lo que bloquea el paso: hielo, no agua

Lo que impide una carretera no es el mar, como en una isla, sino el campo de hielo de Juneau: una masa continua de nieve compactada y hielo de la que descienden unos treinta glaciares distintos, extendida sobre una cordillera que cae casi en vertical sobre la costa. Construir una vía firme atravesando ese terreno —con el movimiento constante del hielo, las avalanchas y la pendiente— se ha descartado proyecto tras proyecto.

El resultado es que Juneau queda rodeada por el bosque nacional de Tongass, el propio campo de hielo y el canal, con la ciudad reducida a una franja larga y estrecha de asentamiento posible entre el agua y la roca.

03 Solo dos formas de entrar

Sin carretera, todo lo que entra y sale de Juneau —personas, coches, mercancías— lo hace por dos vías: el aeropuerto internacional de Juneau, con vuelos regulares, o el ferry de la Alaska Marine Highway, que tarda entre dos y tres días desde Bellingham, en el estado de Washington, o entre cuatro y cinco horas si se conduce hasta Haines o Skagway a través de Canadá y se embarca allí.

Llevar un coche propio a Juneau significa, en la práctica, subirlo a un ferry. No hay atajo por tierra, ni siquiera dando un rodeo largo: el punto de embarque más cercano ya está a varias horas de viaje.

Un ferry blanco del sistema Alaska Marine Highway navegando frente a una costa de marisma, con una cordillera nevada elevándose al fondo bajo un cielo despejado.
Un ferry del Alaska Marine Highway pasando cerca de Juneau. Junto al avión, es la única forma de llegar a la capital con un vehículo propio.Ben Hohenstatt / Wikimedia Commons / CC BY 2.0  · CC BY 2.0
Calle del distrito histórico de Juneau al atardecer de invierno, con edificios bajos de principios del siglo XX, un reloj de pie iluminado, montones de nieve apilada y una camioneta pasando en movimiento.
El centro histórico de Juneau en invierno. En temporada baja, sin cruceros ni carreteras que traigan tráfico de paso, la ciudad se queda con el ritmo de sus propios 32.000 habitantes.Gillfoto / Wikimedia Commons / CC BY-SA 4.0  · CC BY-SA 4.0

04 La segunda capital más grande del país por superficie

El mismo aislamiento produjo un efecto administrativo poco intuitivo: cuando en 1970 Juneau se fusionó con el distrito circundante en un solo municipio consolidado, el límite de la ciudad se estiró para incluir el propio campo de hielo y sus montañas, precisamente porque no había ningún vecino con quien discutir esas fronteras. El resultado son 8.429,64 kilómetros cuadrados de término municipal: más superficie que los estados de Rhode Island y Delaware sumados, y la segunda mayor extensión de cualquier municipio de Estados Unidos.

Es una capital, por tanto, que es simultáneamente diminuta —32.255 personas— y descomunal en el mapa. Casi toda esa superficie es hielo, bosque y roca deshabitada; la parte habitada cabe en una fracción mínima del total.

05 Cómo se lee sobre el terreno

Sobre el terreno, el aislamiento se nota antes de aterrizar: el avión desciende entre paredes de montaña hacia una pista pegada al canal, y no hay forma de ver una carretera que se pierda hacia el horizonte, porque no existe. Una vez en la ciudad, las calles del centro se acaban de golpe contra la ladera o contra el agua; no hay periferia que se difumine en suburbios, porque no hay dónde extenderse.

Es una capital que se entiende mirando hacia arriba, no hacia los lados: la pared de roca y hielo que la encierra es la misma que, medio siglo atrás, decidió cuánto territorio administrativo podía reclamar sin que nadie al otro lado tuviera nada que objetar.

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MR

María Reyes

Editora de Destinos · Flowtravel

María busca la idea que explica una ciudad.

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