Destino

Luxemburgo es una capital que se lee hacia abajo.

El centro se asienta sobre un promontorio por encima de dos gargantas de setenta metros. Todo lo que importa aquí está un nivel más arriba o un nivel más abajo, y ese desnivel, que hizo de esto una de las grandes fortalezas de Europa, es hoy la única razón por la que merece la pena caminar la ciudad.

· 11 min read
Todo el argumento en un solo encuadre: el barrio a nivel del río abajo, la roca y la muralla a la derecha y la ciudad alta en el horizonte. Tres ciudades separadas por setenta metros.
Todo el argumento en un solo encuadre: el barrio a nivel del río abajo, la roca y la muralla a la derecha y la ciudad alta en el horizonte. Tres ciudades separadas por setenta metros.Diego Delso·CC BY-SA 4.0

01 Una ciudad de tres alturas

El desconcierto empieza en los primeros diez minutos. Sales de la estación, caminas hacia el norte por un barrio decimonónico perfectamente normal de bancos y hoteles, y de pronto la acera deja de tener otro lado. Lo que tienes delante no es una plaza ni un parque: es aire y, mucho más abajo, tejados. Una ciudad que dabas por pequeña resulta tener otra debajo.

Tools

Explore

Discover its points of interest, prices, access and everything worth seeing.

Open Explorer

02 La roca hizo el resto

La geografía es insólitamente simple y explica todo lo demás. Dos ríos se juntan dentro de la ciudad. Entre ellos y por encima se levanta un promontorio de arenisca con las caras casi verticales por tres lados, de modo que quien dominara la parte alta solo tenía que fortificar el único lado por el que el terreno continuaba. Esa es la razón entera de que un enclave sin grandes ventajas agrícolas ni comerciales se volviera lo bastante valioso como para que una potencia europea tras otra se lo disputara durante tres siglos.

Ciudad en tres niveles vista en otoño: casas con tejado de pizarra en un valle fluvial, una pared rocosa vertical con murallas de piedra encima, edificios al borde del acantilado en lo alto y torres de oficinas de cristal en el horizonte
Los tres niveles en una sola vista: el barrio del valle abajo, la roca con sus murallas y la ciudad alta al borde del acantilado. En el horizonte, las torres de oficinas del nivel más reciente de todos.Krzysztof Golik / Wikimedia Commons / CC BY-SA 4.0  · CC BY-SA 4.0

Lo que se pasa por alto con facilidad es que los valles nunca estuvieron vacíos. El poblamiento de abajo es más antiguo que la fortaleza de arriba: hubo colonos francos viviendo junto al Alzette mucho antes de que se construyera sobre la roca, y en el siglo X ya había decenas de habitantes en el valle. La ciudad baja no es un desbordamiento de la alta. Es la original, y se quedó abajo cuando lo importante se mudó arriba.

03 Diecisiete kilómetros por dentro

Como el promontorio es roca, las fortificaciones no solo crecieron hacia arriba: crecieron hacia dentro. Sucesivos ingenieros vaciaron el acantilado hasta formar una red de galerías, cámaras de tiro y escaleras que en su máxima extensión llegó a unos diecisiete kilómetros, con alrededor de cuarenta mil metros cuadrados de refugio excavado en la piedra.

Túnel ancho abierto en roca clara con bóveda de ladrillo, luces empotradas en el suelo y luz natural entrando por una abertura al fondo
Dentro de las casamatas: una galería atraviesa el promontorio de lado a lado y se abre al valle al final. La ciudad tiene tanta arquitectura por debajo de sus calles como a lo largo de ellas.LoKiLeCh / Wikimedia Commons / CC BY-SA 3.0  · CC BY-SA 3.0

El detalle que convierte esto de curiosidad en argumento es lo que pasó con esos túneles en el siglo XX. Para entonces no eran una pieza de museo: eran infraestructura. Durante las dos guerras mundiales las galerías sirvieron de refugio y llegaron a albergar a treinta y cinco mil personas. Un sistema defensivo pensado contra la artillería seguía cumpliendo una función defensiva cuatrocientos años después, para la misma ciudad y frente a una amenaza completamente distinta.

04 La muralla se convirtió en paseo

A partir de 1867 la fortaleza se desmanteló: los muros, las obras exteriores, las puertas. Ese suele ser el momento en que una ciudad fortificada pierde su forma y se vuelve corriente, con una ronda de circunvalación donde estaban las defensas. Aquí produjo el resultado contrario, porque lo único que no se podía demoler era el propio desnivel.

Así que las fortificaciones no se sustituyeron: se reutilizaron. El tramo de muralla que sobrevive en el acantilado norte se convirtió en un paseo peatonal, una calle que tiene casas a un lado y al otro un pretil con setenta metros de nada detrás. El terreno despejado que quedaba fuera de los muros se convirtió en plaza. Las gargantas se convirtieron en parques. En 1994 la UNESCO inscribió los barrios antiguos y lo que queda de las fortificaciones; el perímetro protegido ocupa 138 hectáreas, en torno al 2,7 % de la superficie de la ciudad.

Casas y un templo construidos directamente sobre un gran muro de piedra de la antigua fortaleza, con una puerta en arco en la base y una ladera boscosa cayendo por debajo
La ciudad asentada directamente sobre su propia muralla. El paseo va por encima de esa fábrica de piedra; el arco de abajo es una puerta abierta en la roca.Cayambe / Wikimedia Commons / CC BY-SA 4.0  · CC BY-SA 4.0

Este es el placer concreto del lugar y conviene nombrarlo con precisión. En casi todas las ciudades históricas las defensas son un objeto al que vas a mirar. Aquí son la superficie sobre la que estás de pie. Caminas la fortaleza en lugar de visitarla, y la vista que se construyó para dominar es hoy, sencillamente, la vista que hay desde la calle.

05 Los puentes son la única línea recta

Una ciudad cortada por dos zanjas de setenta metros tiene un problema evidente, y su respuesta es un conjunto de puentes muy grandes. La Passerelle, el más antiguo de los dos grandes viaductos, se abrió en 1861 y cruza el Pétrusse sobre arcos altos. El puente Adolfo, terminado en 1903, salva el mismo valle con un único arco de piedra enorme. Debajo de los dos no hay apenas agua ni tráfico: hay un parque boscoso en el fondo de la garganta, con senderos.

Gran puente de arco de piedra cruzando una garganta boscosa y profunda en otoño, con un sendero y una pradera visibles muy abajo entre los árboles
El puente Adolfo sobre el valle del Pétrusse en octubre. Lo que cruza no es un río ni una autopista: es un parque, setenta metros más abajo.Krzysztof Golik / Wikimedia Commons / CC BY-SA 4.0  · CC BY-SA 4.0

Vale la pena detenerse en esa inversión. En una ciudad normal el puente es la parte aburrida y lo que hay debajo es el acontecimiento. Aquí el puente está a la altura de la vida diaria —coches, tranvía, gente yendo al trabajo— y el acontecimiento está debajo, en una trinchera verde a la que casi nadie de los que cruzan por arriba llega a bajar.

06 Cómo se camina

El error es tratar la ciudad alta como la ciudad y los valles como una excursión. Hecho así, Luxemburgo es una capital de dos horas y la gente se marcha diciendo que aquí no hay nada. Hecho en vertical, da para un día largo, porque cada bajada cambia lo que estás mirando: desde el paseo, el valle parece una maqueta; desde el valle, el paseo es un acantilado con casas encima.

Así que baja al menos dos veces y hazlo por medios distintos. Hay escaleras talladas en la roca, una carretera en zigzag, un ascensor público gratuito que salva sesenta metros en unos treinta segundos y un funicular. Nada queda lejos: es una ciudad de unos 137.700 habitantes y la parte histórica se cruza a pie en media hora, casi toda de escaleras.

Y una última cosa que conviene mirar desde arriba, porque cierra el cuadro. Al otro lado del valle, en la meseta de enfrente, están las torres de cristal del barrio más nuevo, levantado a partir de los años sesenta para instituciones y bancos. Es un cuarto nivel, añadido mil años después del primero, y obedece a la misma regla que todo lo demás aquí: lo que lo separa de la ciudad antigua no es la distancia —apenas hay dos kilómetros— sino un agujero de setenta metros.

Worth the read?
Rate this guide
No ratings yet
Last updated · reviewed by the FlowTravel desk
Tools

Explore

Discover its points of interest, prices, access and everything worth seeing.

Open Explorer
Itineraries

Itineraries for

Day-by-day routes for this destination, with stops, timings and what each one costs.

See itineraries
MR

María Reyes

Editora de Destinos · Flowtravel

María escribe sobre ciudades desde la cultura y la vida cotidiana.

Image credits