Se proyectó para quince mil personas.
Nuakchot se empezó a construir en marzo de 1958 sobre un poblado de pescadores, como capital planificada de un país que iba a independizarse. El plan preveía 15.000 habitantes. En 2023 la ciudad rondaba el millón y medio. Casi cien veces la cifra para la que se dibujó: eso explica prácticamente todo lo que se ve al recorrerla.

01 Marzo de 1958
Conviene detenerse en esa cifra, porque es la clave del sitio. Quince mil habitantes es un pueblo grande. Los trazados, los anchos de vía, las reservas de suelo y las redes se dimensionaron para eso. No fue un error de cálculo por descuido: fue una previsión razonable para un país de población dispersa y mayoritariamente nómada.
El emplazamiento tampoco era el de una ciudad heredada. Es un llano arenoso junto al Atlántico, plano hasta donde alcanza la vista, con partes que quedan por debajo del nivel del mar. No hay colina, ni río, ni puerto natural: la geografía no aportaba ninguna forma previa sobre la que apoyarse.

02 Cien veces el plan
Lo que ocurrió después no estaba en ningún plano. El censo de 1977 dio 134.000 habitantes; el de 1988, 393.325; en 2023 la ciudad rondaba el millón y medio. Es un crecimiento de casi cien veces sobre la cifra prevista, y en poco más de sesenta años.
El motor de ese salto fue la sequía. Los años secos empujaron a la población del interior hacia la costa, y la capital recién trazada fue el destino. La ciudad absorbió en pocos años a gente que no venía a ocupar los barrios previstos, sino a instalarse donde había sitio, que era en el borde.

El resultado urbano es una ciudad de dos velocidades superpuestas. Están los ejes trazados —avenidas anchas, arboladas donde se pudo, con manzanas regulares— y está todo lo demás, que creció por agregación hacia fuera. La segunda es mucho mayor que la primera.
03 Entre la duna y el océano
La ciudad tiene dos bordes y los dos son móviles. Por el este avanza la arena: las dunas llegan desde el interior y cubrir el asfalto es un problema cotidiano, no una anécdota. Se ve en cualquier calle de la periferia, donde la arena ocupa el arcén y va comiendo carril.
Por el oeste está el Atlántico, y ahí el problema es el contrario: la erosión costera y la subida del nivel del mar, en un terreno plano y con zonas por debajo del nivel del mar. Se han intentado cinturones verdes para fijar la arena en puntos concretos, con resultados desiguales.

04 Cómo se recorre
Conviene ajustar expectativas antes de llegar: aquí no hay casco antiguo, porque no hubo ciudad antes de 1958. Lo que hay es una capital reciente, tendida y de baja altura, en la que lo interesante no son los edificios sino la relación entre la trama y el desierto.
Los dos sitios que de verdad organizan una visita están en los extremos. Uno es la playa donde faenan las piraguas, en el borde atlántico, que es lo más vivo de la ciudad y funciona sobre todo a media tarde. El otro es cualquier punto de la periferia oriental, donde se ve el frente de arena avanzando sobre la trama.
Y hay un dato de calendario que simplifica mucho la planificación: aquí llueve una media de 8,3 días al año. La lluvia prácticamente no es un factor. Lo que sí lo es son el calor de la tarde entre marzo y octubre y la calima de polvo, que puede blanquear el cielo durante días enteros.

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