Destino

Se proyectó para quince mil personas.

Nuakchot se empezó a construir en marzo de 1958 sobre un poblado de pescadores, como capital planificada de un país que iba a independizarse. El plan preveía 15.000 habitantes. En 2023 la ciudad rondaba el millón y medio. Casi cien veces la cifra para la que se dibujó: eso explica prácticamente todo lo que se ve al recorrerla.

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Avenida asfaltada de dos carriles fotografiada desde un vehículo en marcha: la calzada, ancha y sin apenas tráfico, corre recta hacia el fondo y describe una leve curva antes de perderse; a ambos lados la flanquea una doble hilera de farolas altas y blancas, cada una rematada por un panel solar orientado al cielo, que se repiten en perspectiva hasta convertirse en puntos; el borde de la calzada está invadido por una franja continua de arena clara que ha ido cubriendo el asfalto y el acerado; más allá, a izquierda y derecha, se extiende un llano completamente desnudo de arena y grava, con vallados metálicos, postes eléctricos y, en la lejanía, una fila de construcciones bajas de color arena; el cielo, azul pálido con nubes altas deshilachadas.
Avenida asfaltada de dos carriles fotografiada desde un vehículo en marcha: la calzada, ancha y sin apenas tráfico, corre recta hacia el fondo y describe una leve curva antes de perderse; a ambos lados la flanquea una doble hilera de farolas altas y blancas, cada una rematada por un panel solar orientado al cielo, que se repiten en perspectiva hasta convertirse en puntos; el borde de la calzada está invadido por una franja continua de arena clara que ha ido cubriendo el asfalto y el acerado; más allá, a izquierda y derecha, se extiende un llano completamente desnudo de arena y grava, con vallados metálicos, postes eléctricos y, en la lejanía, una fila de construcciones bajas de color arena; el cielo, azul pálido con nubes altas deshilachadas.Cooperazione·CC BY-SA 4.0

01 Marzo de 1958

Conviene detenerse en esa cifra, porque es la clave del sitio. Quince mil habitantes es un pueblo grande. Los trazados, los anchos de vía, las reservas de suelo y las redes se dimensionaron para eso. No fue un error de cálculo por descuido: fue una previsión razonable para un país de población dispersa y mayoritariamente nómada.

El emplazamiento tampoco era el de una ciudad heredada. Es un llano arenoso junto al Atlántico, plano hasta donde alcanza la vista, con partes que quedan por debajo del nivel del mar. No hay colina, ni río, ni puerto natural: la geografía no aportaba ninguna forma previa sobre la que apoyarse.

Imagen de satélite en color de un tramo de costa: a la izquierda, el océano en azul muy oscuro con una franja turquesa de aguas someras pegada a la orilla; a la derecha y ocupando la mayor parte del encuadre, el desierto aparece como un manto de tonos naranjas y rosados recorrido por decenas de bandas paralelas de dunas alargadas, todas orientadas en la misma diagonal; entre el mar y las dunas, una gran mancha gris oscura de trazado reticulado marca la ciudad, con dos ejes rectos que salen de ella hacia el interior y una pista de aterrizaje visible como una línea clara; alrededor de la mancha urbana se distinguen manchas verdosas rectangulares de plantación.
La ciudad vista desde satélite: el océano a un lado, las bandas de dunas al otro y la mancha urbana entre las dos.Laura Rocchio, Landsat Project Science Office / NASA / Wikimedia Commons / Public domain  · Public domain

02 Cien veces el plan

Lo que ocurrió después no estaba en ningún plano. El censo de 1977 dio 134.000 habitantes; el de 1988, 393.325; en 2023 la ciudad rondaba el millón y medio. Es un crecimiento de casi cien veces sobre la cifra prevista, y en poco más de sesenta años.

El motor de ese salto fue la sequía. Los años secos empujaron a la población del interior hacia la costa, y la capital recién trazada fue el destino. La ciudad absorbió en pocos años a gente que no venía a ocupar los barrios previstos, sino a instalarse donde había sitio, que era en el borde.

Avenida urbana de varios carriles fotografiada desde el interior de un vehículo, con el aire cargado de polvo que blanquea todo el fondo: en primer término, a la izquierda, la cabina verde de un camión antiguo con el capó levantado por el retrovisor; en la calzada circulan y esperan una docena de turismos claros y polvorientos; en el centro se levanta un semáforo de brazo largo con tres focos en rojo y otro semáforo a la derecha; a los lados, edificios bajos de una y dos plantas de color arena con rótulos comerciales, vallas publicitarias y farolas con panel solar; el arcén de la derecha está cubierto de arena y hay una figura caminando por la acera; el cielo, completamente blanco por la calima.
Una avenida de la ciudad con calima de polvo. Los ejes anchos son los del plan original; el tráfico que soportan, no.Cooperazione / Wikimedia Commons / CC BY-SA 4.0  · CC BY-SA 4.0

El resultado urbano es una ciudad de dos velocidades superpuestas. Están los ejes trazados —avenidas anchas, arboladas donde se pudo, con manzanas regulares— y está todo lo demás, que creció por agregación hacia fuera. La segunda es mucho mayor que la primera.

03 Entre la duna y el océano

La ciudad tiene dos bordes y los dos son móviles. Por el este avanza la arena: las dunas llegan desde el interior y cubrir el asfalto es un problema cotidiano, no una anécdota. Se ve en cualquier calle de la periferia, donde la arena ocupa el arcén y va comiendo carril.

Por el oeste está el Atlántico, y ahí el problema es el contrario: la erosión costera y la subida del nivel del mar, en un terreno plano y con zonas por debajo del nivel del mar. Se han intentado cinturones verdes para fijar la arena en puntos concretos, con resultados desiguales.

Playa de arena clara con una piragua de madera varada ocupando toda la mitad izquierda del encuadre, vista desde muy cerca y en escorzo: el casco, alto y estrecho, está pintado por bandas en negro, amarillo y blanco, y toda la roda lleva una decoración densa de motivos florales y geométricos en rojo, verde, azul y amarillo; de la proa sobresale un haz de varas largas con banderolas rojas y negras atadas en lo alto y un fardo de red verde; a la derecha se abre el mar, de un verde grisáceo, con una línea de rompiente blanca y varias embarcaciones diminutas en el horizonte; sobre la arena, a media distancia, camina de espaldas una figura solitaria envuelta en una túnica azul intenso; el cielo, blanquecino por la calima.
Una piragua de pesca varada en la playa. En este litoral las embarcaciones no atracan en muelle: salen y entran por la arena.Ferdinand Reus / Wikimedia Commons / CC BY-SA 2.0  · CC BY-SA 2.0

04 Cómo se recorre

Conviene ajustar expectativas antes de llegar: aquí no hay casco antiguo, porque no hubo ciudad antes de 1958. Lo que hay es una capital reciente, tendida y de baja altura, en la que lo interesante no son los edificios sino la relación entre la trama y el desierto.

Los dos sitios que de verdad organizan una visita están en los extremos. Uno es la playa donde faenan las piraguas, en el borde atlántico, que es lo más vivo de la ciudad y funciona sobre todo a media tarde. El otro es cualquier punto de la periferia oriental, donde se ve el frente de arena avanzando sobre la trama.

Y hay un dato de calendario que simplifica mucho la planificación: aquí llueve una media de 8,3 días al año. La lluvia prácticamente no es un factor. Lo que sí lo es son el calor de la tarde entre marzo y octubre y la calima de polvo, que puede blanquear el cielo durante días enteros.

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María Reyes

Editora de Destinos · Flowtravel

María busca la razón por la que un lugar acabó donde está.

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  • CoverCooperazione / Wikimedia Commons / CC BY-SA 4.0Source
  • BodyLaura Rocchio, Landsat Project Science Office / NASA / Wikimedia Commons / Public domainSource  ·  Public domain
  • BodyCooperazione / Wikimedia Commons / CC BY-SA 4.0Source  ·  CC BY-SA 4.0
  • BodyFerdinand Reus / Wikimedia Commons / CC BY-SA 2.0Source  ·  CC BY-SA 2.0