Destino

Sarajevo cambia de idioma a media calle.

En pocos destinos la arquitectura cambia de acento en un solo paso. Sarajevo encaja dos ciudades —la otomana baja y la centroeuropea alta— en un valle tan estrecho que pasar de una a otra es cuestión de metros.

· 9 min read
El valle del Miljacka visto desde lo alto: Sarajevo se estira a lo largo del río y trepa por las laderas hasta donde el terreno lo permite.
El valle del Miljacka visto desde lo alto: Sarajevo se estira a lo largo del río y trepa por las laderas hasta donde el terreno lo permite.Aktron·CC BY 3.0

01 El valle que lo explica todo

Sarajevo cabe en una mirada porque cabe en un valle. El río Miljacka corre encajado entre dos cordales, y la ciudad se ha derramado a lo largo de sus orillas y ha trepado por las laderas hasta donde el terreno lo permite. Esa geometría lo condiciona todo: las distancias son cortas, casi todo está a un cuarto de hora a pie y, desde cualquier altura, se ve la ciudad entera de un vistazo, con las casas subiendo por las pendientes como gradas. El valle no es un telón de fondo. Es la razón por la que Sarajevo es alargada, compacta y sorprendentemente fácil de leer.

Tools

Explore

Discover its points of interest, prices, access and everything worth seeing.

Open Explorer
Fachadas centroeuropeas alineadas junto al malecón de piedra del río Miljacka en Sarajevo, con las laderas al fondo.
El Miljacka como eje: la ciudad se ordena a lo largo del río, con las laderas cerrando el valle detrás de las fachadas.Pudelek (Marcin Szala) / Wikimedia Commons / CC BY-SA 3.0  · CC BY-SA 3.0

02 La ciudad baja de los oficios

En el extremo oriental del centro, Baščaršija conserva la escala de la ciudad otomana: calles cortas, edificios de una sola planta, patios y una plaza presidida por el Sebilj, la fuente de madera con cúpula que se ha convertido en el emblema de Sarajevo. Que los edificios sean tan bajos no es azar: este barrio se reservó para el comercio y los oficios, no para vivir, y por eso creció a ras de suelo. En la calle Kazandžiluk, los caldereros siguen golpeando el cobre a mano para dar forma a las cezve, las jarritas del café, y el tintineo del metal sobre el metal funciona casi como banda sonora del barrio. Aquí caminas despacio, porque la ciudad está pensada para el paso corto.

La fuente de madera Sebilj cubierta de nieve en la plaza de Baščaršija, con los talleres bajos de madera a un lado.
El Sebilj, la fuente de madera de Baščaršija, en un día de nieve: el barrio otomano creció a ras de suelo, de una sola planta.Niegodzisie / Wikimedia Commons / CC BY-SA 4.0  · CC BY-SA 4.0

03 La calle que cambia de idioma

Y entonces, sin transición, la ciudad cambia de acento. En el pavimento de la calle Ferhadija hay una línea con una inscripción —Sarajevo, encuentro de culturas— que marca el punto exacto donde el bazar otomano termina y empiezan las avenidas que se levantaron a partir de 1878. A un lado, callejuelas bajas de madera y piedra; al otro, fachadas altas de piedra labrada, con balcones, cornisas y ventanas alineadas al estilo centroeuropeo. Lo llamativo no es que convivan, sino la brusquedad: no hay degradado ni barrio de transición. Cambias de repertorio en un solo paso, sobre una losa marcada. Es una de las pocas ciudades donde el mestizaje no es una idea abstracta, sino una raya en el suelo que puedes pisar.

Vista elevada de los tejados del centro de Sarajevo con la calle peatonal Ferhadija abriéndose paso y las laderas al fondo.
Desde arriba se lee el cambio de trama: los tejados densos y bajos del bazar dan paso al eje de Ferhadija y a las manzanas más altas.BiHVolim / Wikimedia Commons / CC BY-SA 4.0  · CC BY-SA 4.0

04 Lo que Sarajevo te deja

Lo que te llevas de Sarajevo no es un monumento concreto, sino la costumbre de leer la ciudad con los pies. Aprendes a notar cuándo cambia el ancho de la calle, la altura de las fachadas o el material del suelo, y a entender que cada cambio cuenta algo. Al caer la tarde, cuando las luces se encienden sobre los tejados del bazar y el valle recoge la ciudad en un solo cuenco, entiendes que Sarajevo no son dos ciudades pegadas, sino una sola que nunca ha querido elegir un único idioma. Esa negativa a elegir es, precisamente, su carácter.

El bazar de Baščaršija al anochecer, con los puestos iluminados, un minarete al fondo y las laderas oscureciéndose sobre el valle.
Baščaršija al anochecer: las luces se encienden sobre los tejados bajos y el valle recoge la ciudad en un solo cuenco.Damien Smith / Wikimedia Commons / CC BY-SA 2.0  · CC BY-SA 2.0
Worth the read?
Rate this guide
No ratings yet
Last updated · reviewed by the FlowTravel desk
Tools

Explore

Discover its points of interest, prices, access and everything worth seeing.

Open Explorer
Itineraries

Itineraries for

Day-by-day routes for this destination, with stops, timings and what each one costs.

See itineraries
MR

María Reyes

Editora de Destinos · Flowtravel

María escribe sobre ciudades desde la cultura y la vida cotidiana.

Image credits