Hay destinos de observación de aves que se eligen por una especie y destinos que se eligen por un número. Chiapas pertenece al segundo grupo, y el número es grande: 694 especies registradas, el listado más rico de los estados mexicanos.

Lo que hace el viaje distinto no es solo la cifra, sino cómo está repartida. Aquí no hay que recorrer medio país para cambiar de comunidad de aves: hay que subir.

01 Seiscientas noventa y cuatro

Conviene poner la cifra en contexto. Chiapas ocupa alrededor del 3,8 por ciento de la superficie de México y concentra, en el conjunto de grupos biológicos, unas 11.223 especies frente a las 29.429 registradas en todo el país.

En aves, la comisión nacional de biodiversidad sitúa al estado en el primer puesto del país con esas 694 especies. Ningún otro estado mexicano tiene un listado comparable en un territorio tan pequeño.

Traducido a jornada de campo, eso significa que un recorrido bien planteado de dos semanas puede pasar por comunidades de aves que en otras partes del continente están separadas por miles de kilómetros de latitud.

02 Por qué salen tantas en tan poco espacio

Lagos de aguas azul oscuro entre cerros cubiertos de bosque denso, con bruma baja sobre las cumbres y vegetación arbustiva en primer plano
Los lagos de Montebello, hacia los 1.500 metros: bosque de pino y encino, humedad constante y un piso de altura intermedio fácil de recorrer.Adam Jones / Wikimedia Commons / CC BY 2.0·CC BY 2.0

La explicación está en la forma del estado. Chiapas se organiza en escalones paralelos a la costa: llanura costera del Pacífico, Sierra Madre de Chiapas, Depresión Central, los Altos y las montañas del norte y el oriente, que bajan hacia la selva.

Cada escalón sostiene su propia comunidad. Abajo, en la llanura y los humedales costeros, hay aves acuáticas y de manglar. En la Depresión Central, donde caen 1.053,6 milímetros al año frente a los 2.057,8 de la costa, aparecen las de ambiente seco. En los Altos, las de pinar y encinar. Y en la franja de bosque de niebla, las que solo viven allí.

Esa última franja es la que da al viaje su valor. El bosque de niebla es un piso estrecho, entre unos 1.500 y 2.500 metros, y las especies que dependen de él tienen áreas de distribución diminutas.

03 El Triunfo, que es el sitio difícil

Cordales cubiertos de selva densa y continua bajo nubes de desarrollo, con follaje de hojas grandes en primer plano
Las cumbres de la reserva de El Triunfo, en la Sierra Madre de Chiapas: bosque continuo desde el fondo del valle hasta la cresta.Medicen alo / Wikimedia Commons / CC BY-SA 4.0·CC BY-SA 4.0

La reserva de la biosfera El Triunfo se decretó el 13 de marzo de 1990 y protege 119.177 hectáreas de la Sierra Madre de Chiapas. Su bosque de niebla está considerado uno de los de mayor diversidad de especies arbóreas de Norteamérica y Centroamérica.

Las cifras de fauna acompañan: 378 especies de aves, 112 de mamíferos, 55 de reptiles y más de 2.000 plantas con flor, más de 3.590 especies de plantas y animales en conjunto. Entre las aves están el quetzal y el pavón cornudo, un ave grande de montaña con una protuberancia roja en la frente.

El acceso es la parte exigente. Se organiza desde Jaltenango de la Paz, a unos 150 kilómetros al sur de Tuxtla Gutiérrez, y se entra a pie, con permiso y con guía, en recorridos de varias jornadas. No es una visita de media mañana ni se improvisa.

Un 3,8 por ciento del país con el listado de aves más rico de México: la razón no es el tamaño, es la altura.

04 Y los pisos que se hacen sin esfuerzo

Ave pequeña de pecho blanquecino moteado, capucha azul grisácea y dorso verdoso, posada en una rama fina entre hojas verdes
Tángara celeste (Tangara cabanisi), una de las especies con área de distribución reducida a la Sierra Madre de Chiapas y el occidente de Guatemala.thibaudaronson / Wikimedia Commons / CC BY-SA 4.0·CC BY-SA 4.0

El error frecuente es plantear el viaje entero alrededor del sitio más difícil. Chiapas tiene pisos de altura que se trabajan desde una carretera y que aportan una parte enorme del listado.

La Depresión Central da el conjunto de ambiente seco, con el cañón del Sumidero como mirador natural sobre varios cientos de metros de pared. Los Altos, alrededor de San Cristóbal, dan el pinar y el encinar de montaña, con máximas medias que oscilan apenas entre 20,5 y 24,0 grados todo el año.

Los lagos de Montebello, hacia los 1.500 metros, añaden bosque húmedo de montaña y láminas de agua. Y la vertiente norte, hacia la llanura, aporta el conjunto de selva húmeda de tierras bajas. Cuatro ambientes bien distintos, todos accesibles en coche.

05 Cuándo ir y con qué expectativa

El calendario lo decide la lluvia. De noviembre a marzo, Tuxtla registra entre 1,4 y 12,3 milímetros al mes y San Cristóbal entre 4,4 y 32,8: caminos firmes, cielo abierto y visibilidad. De junio a septiembre, las mismas estaciones suben por encima de los doscientos milímetros.

Abril queda fuera por otra razón: es el mes más caluroso, con 36,1 grados de máxima media en la Depresión Central. En las tierras bajas, la actividad se apaga muy pronto por la mañana.

Y la expectativa conviene calibrarla. En bosque de niebla la visibilidad es corta, la luz es escasa y buena parte del trabajo se hace de oído. Hay jornadas que no se dan, y eso forma parte del formato.

06 Cómo armar el viaje

Diez a catorce días reparten bien. La estructura que más rinde no es la de ir marcando lugares famosos, sino la de recorrer una transversal completa y detenerse en cada piso de altura el tiempo suficiente para que salga su comunidad.

Un reparto razonable son tres o cuatro días en tierras bajas, dos o tres en la Depresión Central, tres en los Altos y el bloque de El Triunfo aparte, con sus jornadas de caminata, si el objetivo incluye las especies de bosque de niebla.

Conviene resolver por adelantado dos cosas: el guía local, que en este terreno multiplica el listado, y los permisos de las áreas protegidas, que no se tramitan sobre la marcha. Lo demás es madrugar.

¿Cómo encaja este viaje contigo?
Variedad de especies 694 especies registradas en el estado, el listado más rico del país
Ambientes por kilómetro Del nivel del mar a más de 2.000 metros en unas pocas horas de carretera
Especies de área reducida Pavón cornudo y tángara celeste, limitados a esta sierra y al occidente de Guatemala
Calidad del hábitat protegido 119.177 hectáreas en El Triunfo, con más de 3.590 especies de plantas y animales
Comodidad Los mejores puntos exigen caminata, campamento y madrugones
Flexibilidad de fechas La ventana útil se reduce a la temporada seca, de noviembre a marzo

Lo que justifica el viaje no es una especie concreta, aunque haya dos o tres que solo se ven aquí y en el occidente de Guatemala. Es la densidad: en muy pocos kilómetros se atraviesan comunidades enteras que en otra parte exigirían un continente.

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SN

Sofía Navarro

Editora de Made For You · Flowtravel

Sofía Navarro empareja viajeros con lugares: para quién es cada destino y, sobre todo, para quién no.