Casi todo el mundo que viaja al sureste de Marruecos quiere lo mismo: dormir una noche en el desierto. Lo que casi nadie sabe antes de reservar es que hay dos desiertos posibles y que la diferencia entre ellos no es de paisaje, sino de esfuerzo.
01 Dos ergs y una decisión
Un erg es un mar de arena: un campo de dunas extenso y continuo, distinto del desierto de piedra que ocupa la mayor parte de esta región. Marruecos tiene dos que se pueden visitar con relativa facilidad, y están en extremos opuestos de Draa-Tafilalet.
El erg Chebbi está al este, junto a Merzouga. El erg Chigaga está al suroeste, al final del valle del Drâa, pasado M'Hamid. Los dos ofrecen noche en campamento y los dos se venden con las mismas fotos.
Pero uno tiene una carretera asfaltada hasta el pie de la duna y el otro está a dos horas de pista del último pueblo. Eso cambia quién duerme allí, cuánta gente hay y qué se oye por la noche.
Ciento cincuenta metros de duna al final del asfalto, o treinta y cinco kilómetros de arena al final de dos horas de pista.
02 Chebbi: ciento cincuenta metros al final del asfalto

El Chebbi mide más de 25 kilómetros de largo por unos 5 de ancho y sus dunas llegan a los 150 metros, las más altas del país. Visualmente es el más espectacular de los dos, sin discusión.
Y es también el más fácil. La carretera asfaltada llega hasta el borde de la arena, lo que significa que se puede aparcar un coche normal, caminar diez minutos y estar en una duna de verdad. No hace falta 4x4, ni camello, ni un día entero de aproximación.
Esa facilidad tiene el precio evidente. Hay una concentración alta de campamentos en el borde occidental del erg, tráfico de quads y motos de arena en el mismo tramo, y a la hora del amanecer se juntan bastantes personas en las crestas más accesibles. Nada de eso lo estropea, pero conviene saberlo antes.
03 Chigaga: treinta y cinco kilómetros y dos horas de pista

El Chigaga es el erg más grande de Marruecos: unos 35 kilómetros de campo de dunas. Sus crestas, sin embargo, son más bajas que las del Chebbi, en torno a los 60 a 120 metros. Si el criterio es la altura, el Chebbi gana.
Lo que el Chigaga tiene es la extensión y, sobre todo, el aislamiento. No hay carretera: desde M'Hamid se tarda unas dos horas en 4x4 por pista, o varios días si se hace a camello. Esa barrera filtra por completo el tipo de visita.
Y el trayecto para llegar hasta allí es parte del atractivo, no un peaje. M'Hamid está a 8 o 9 horas de Marrakech por el valle del Drâa entero: el palmeral continuo, los ksares de adobe y el cauce que se va quedando sin agua a medida que se baja.
04 La noche, que es de lo que se trata

La noche en el erg es la razón del viaje, y hay que prepararla con una idea realista de lo que es. La primera sorpresa suele ser el frío: la amplitud térmica de esta región ronda los catorce grados, y sobre la arena desnuda baja más.
En enero la mínima media de Zagora es de 3,8 grados. En noviembre, de 9,6. Incluso en abril, con máximas de 30,7, la mínima es de 13,6. Dormir en una tienda sin ropa de abrigo es un error que se paga entero.
La segunda cosa es el silencio, que es de una calidad poco frecuente: no hay hojas, no hay agua, no hay insectos nocturnos y no hay tráfico. Y la tercera es el cielo, que aquí se beneficia de la sequedad del aire, la ausencia total de luz artificial y la falta de nubes durante la mayor parte del año.
05 Cuándo y con qué
La ventana buena va de octubre a abril. En ese tramo las máximas del sur van de 20,3 a 30,7 grados y las mínimas, de 3,8 a 15,5. Fuera de ella el problema no es la incomodidad: la máxima media de Zagora en julio es de 44,9 grados, y eso descarta cualquier caminata sobre arena.
Dentro de la ventana hay matices. Marzo trae el viento más fuerte, que sobre la arena significa polvo en suspensión y visibilidad reducida. Octubre y noviembre dan la mejor combinación de día templado y noche todavía soportable.
El equipaje se reduce a tres cosas que no pueden faltar: abrigo de verdad para la noche, protección solar y algo que cubra la cabeza, y más agua de la que crees que vas a beber. Todo lo demás sobra.
06 Cómo montarlo
El error más común es intentar hacerlo en dos días desde Marrakech. Con 8 o 9 horas de carretera por sentido, eso deja una noche en el desierto a cambio de dos días completos de coche, y el valle del Drâa se atraviesa sin verlo.
Tres días es el mínimo razonable y cuatro o cinco es lo que el recorrido pide: un día para bajar el valle parando en el palmeral y los ksares, una o dos noches en el erg, y la vuelta por otro trazado en lugar de repetir el mismo.
Y una última consideración honesta. Si solo dispones de dos días, o si viajas con niños pequeños o con alguien que no lleva bien la pista, el Chebbi es la decisión correcta y no una versión rebajada: son las dunas más altas del país y se llega en coche. El Chigaga es para cuando el aislamiento importa más que la altura.



