La conversación sobre Hawái empieza casi siempre mal, porque empieza por la pregunta equivocada: cuántas islas se pueden ver. La pregunta útil es otra: cuál. Y tiene respuesta, porque las islas no son variantes de lo mismo, sino etapas distintas de un mismo proceso geológico.

01 Por qué una y no tres

La aritmética es implacable. Cada cambio de isla implica devolver el coche, hacer las maletas, llegar al aeropuerto con margen, volar, recoger otro coche y volver a instalarse. En la práctica, cada salto se come la mayor parte de dos días. Con diez noches, tres islas significan seis días útiles y cuatro de logística.

Y hay un factor añadido: en estas islas casi todo lo interesante está lejos del alojamiento y exige conducir. Quedarse en una sola permite algo que en un salto continuo no cabe: volver a un sitio que gustó, cambiar de plan si el mar está movido y tener un día sin nada previsto.

¿Qué isla encaja con qué viajero?
Volcanes y paisaje mineral La isla de Hawái: 10.432 km², roca de menos de 700.000 años y erupciones recientes
Barrancos, cascadas y verde Kauai: 1.430 km², cinco millones de años de erosión y solo 73.000 habitantes
Ciudad, museos y vida nocturna Oahu concentra 1.016.508 habitantes en 1.545 km²: es la única isla urbana
Equilibrio para un primer viaje Maui: 1.883 km², playas accesibles y un volcán de 3.055 metros en la misma isla
Viajar sin coche Solo funciona en Oahu; en el resto el transporte público no cubre casi nada
Precio Destino caro en todas las islas: alojamiento, coche y comida por encima de la media

02 La isla joven: lava y altura

La isla de Hawái mide 10.432 kilómetros cuadrados —más que todas las demás juntas— y tiene solo 200.629 habitantes. Su roca tiene 700.000 años o menos, así que el paisaje es de lava desnuda, sin barrancos y con poca vegetación en amplias zonas. Es la única isla donde se puede ver vulcanismo activo.

Su otra particularidad es la altura: el Mauna Kea alcanza 4.205 metros, así que en una jornada se pasa de la costa a un desierto de ceniza donde puede nevar. El lado de barlovento, en cambio, es húmedo y verde, con cascadas altas y selva.

Cascada muy alta y estrecha cayendo por una pared de roca oscura en una garganta cubierta por completo de vegetación tropical densa y verde.
Una cascada del lado húmedo de la isla joven. A pocas horas en coche, la misma isla es un desierto de lava a cuatro mil metros.Dllu / CC BY-SA 4.0·CC BY-SA 4.0

El coste de esa variedad es la distancia. Es una isla enorme y los trayectos son largos: cruzarla de un extremo a otro lleva buena parte de un día. Aquí conviene más que en ninguna otra hacer dos bases, una en cada lado, en vez de intentarlo todo desde un punto.

03 La isla vieja: barrancos y agua

En el otro extremo de la fila está Kauai: 1.430 kilómetros cuadrados, 73.298 habitantes y una roca de unos cinco millones y medio de años. Todo ese tiempo de erosión ha producido lo que se ve: cañones de más de mil metros, acantilados acanalados y valles anchos y verdes.

Valle profundo con crestas verdes muy afiladas iluminadas por el sol bajo, descendiendo en pliegues sucesivos hasta abrirse al mar en el fondo.
Un valle de la isla más antigua visto desde el mirador de su cabecera. Cinco millones de años de lluvia para excavar esos pliegues.Paxson Woelber / CC BY-SA 3.0·CC BY-SA 3.0

Es la opción de quien viene por el paisaje y por caminar, y la más tranquila con diferencia: setenta y tres mil habitantes en una isla del tamaño de Menorca por cinco. También la de menos infraestructura, menos oferta nocturna y la que más depende del tiempo, porque su lado de barlovento es de los puntos más lluviosos del planeta.

No estás eligiendo entre playas. Estás eligiendo entre cinco millones de años y setecientos mil.

04 Las dos del medio

Oahu es el caso aparte: 1.545 kilómetros cuadrados y 1.016.508 habitantes, es decir, la única isla urbana del archipiélago y la que concentra la mayor parte de la población del estado. Es la opción para quien quiere ciudad, museos, restaurantes y vida nocturna, y la única donde un viaje sin coche es viable.

Bahía en forma de herradura con agua turquesa y arrecife visible bajo la superficie, una franja de arena clara con palmeras y laderas secas cerrándola por los lados.
Una bahía protegida en la isla urbana. Aquí lo cómodo y lo espectacular están a media hora en coche del centro de la ciudad.Diego Delso / CC BY-SA 3.0·CC BY-SA 3.0

Maui, con 1.883 kilómetros cuadrados y 164.221 habitantes, es la respuesta de compromiso y suele ser la mejor para un primer viaje. Tiene playas fáciles y protegidas, una carretera de costa espectacular y un volcán de 3.055 metros, el Haleakalā, con un cráter de arena roja al que se sube en coche. Sin las distancias de la isla grande ni la soledad de Kauai.

05 Lo que conviene saber antes

El primer aviso es el coche. Salvo en Oahu, aquí se conduce a diario y el transporte público no cubre casi nada de lo que se viene a ver. Resérvalo con antelación: en temporada alta escasea y los precios suben mucho.

El segundo es el mar. El oleaje cambia de lado con la estación: en invierno rompe en las costas del norte y en verano en las del sur, así que la playa que sale en la fotografía puede no ser bañable el mes que vas. Elige playas con socorrista y pregunta antes de entrar.

Y el tercero es el precio. Hawái es caro en todas sus islas, en alojamiento, coche y comida. Ese es precisamente el mejor argumento para no saltar de isla: cada vuelo interno y cada alquiler adicional son dinero que no se convierte en días de viaje.

06 Cómo queda el viaje

Si es tu primera vez y quieres un poco de todo, ve a Maui diez noches con dos bases, una en la costa oeste y otra al este. Si vas por el paisaje y caminas mucho, Kauai. Si te interesan los volcanes y no te asustan las distancias, la isla de Hawái con dos bases. Y si quieres ciudad además de playa, Oahu.

En cuanto a fechas, las dos mejores ventanas son abril y mayo, cuando el mar está en su punto más manso, y septiembre y octubre, cuando el agua alcanza sus 26,9 grados y las vacaciones escolares ya han terminado. Evita la segunda quincena de diciembre, la más cara del año.

Y una última idea que ahorra frustración: la isla que no elijas seguirá ahí. Es mejor volver dentro de unos años y encontrarse una isla entera nueva que llevarse cuatro medias islas y el recuerdo de tres mostradores de alquiler de coches.

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Sofía Navarro

Editora de Made For You — Compatibilidad entre Viajeros y Destinos · Flowtravel

Sofía Navarro interpreta la compatibilidad entre viajeros y destinos: por qué un lugar funciona para alguien y no para otros.