En la mayoría de las capitales, hacer una caminata de montaña en condiciones exige salir de la ciudad: coger un tren, alquilar un coche, sumar una noche fuera. En Islamabad no. El plan de Doxiadis dejó los montes Margalla como borde natural del mapa, y el resultado es que la cordillera empieza exactamente donde termina la cuadrícula, sin ningún trayecto de por medio.

01 Un sendero que empieza frente a un bloque de pisos
El sendero 3, uno de los más frecuentados, arranca en la carretera de Margalla, justo enfrente del sector F-6. Tiene 5,75 kilómetros y entre dos y dos horas y media de caminata de exigencia moderada a alta, con dos variantes de menor pendiente —conocidas como el bucle de los pájaros— y una tercera más empinada, la vía del cortafuegos. El sendero 3 conecta, además, con el sendero 5.
En la mayoría de las capitales, la montaña es una excursión. Aquí es la continuación lógica de la manzana de al lado.
02 De F-6 hasta la cumbre en la misma mañana
El sendero 5, que arranca también desde la carretera de Margalla junto al sector F-5, está considerado el mejor de la ciudad: entre dos horas y media y tres y media hasta lo alto de la carretera de Pir Sohawa, atravesando tramos de bosque con sombra, cruces de arroyo y pasajes rocosos cerca de la zona de Daman-e-Koh. Desde F-6 o F-7, la carretera de Margalla lleva directamente a las cabeceras de los senderos 3, 4 y 5 en diez minutos o menos.
Es una secuencia poco habitual en cualquier capital: sales de un apartamento en una avenida con nombre de sector, caminas diez minutos, y ya estás subiendo por un bosque de pinos con vistas que se abren, kilómetro a kilómetro, sobre toda la cuadrícula que acabas de dejar atrás.

03 El mirador que corona la caminata
Quien no quiera o no pueda con la exigencia de los senderos 3 o 5 tiene una alternativa mucho más suave: el sendero 2, que empieza justo por encima de la carretera de Pir Sohawa o detrás del zoo de Islamabad, y llega hasta el mirador de Daman-e-Koh sin apenas dificultad, apto para toda la familia. Desde ahí se enlaza también con el paseo de la cresta de los cactus, que conecta con el resto de la red de senderos.
Y para quien complete la subida completa, la recompensa está en la carretera de Pir Sohawa: el mirador de Monal, en lo alto de la cordillera, con la ciudad entera —cuadrícula, lago Rawal y calima incluidos— extendida a los pies. Es la vista que confirma, de un solo vistazo, todo lo que se ha explicado sobre el plano de la ciudad desde el aire.
04 Lo que hay que calcular antes de salir
El calendario importa tanto como la ruta. Entre mayo y junio, con máximas medias de 36 a 38 °C y récords que rozan los 47, el mediodía en la montaña deja de ser una opción razonable; hay que salir con la primera luz. En marzo, el pico de polen de la morera de papel —hasta 40.000 granos por metro cúbico— puede convertir cualquier caminata en un mal trago para quien tenga alergias respiratorias.
05 Cómo encajarlo en el viaje
La estructura más sencilla es alojarse en un sector cercano a la carretera de Margalla —F-6, F-7 o F-5— y dedicar una mañana completa a subir por el sendero 3 o el 5, bajando por carretera o compartiendo coche desde Pir Sohawa si no quieres repetir el descenso a pie. Con dos días, añade el paseo suave hasta Daman-e-Koh y una tarde en el centro de la ciudad para ver la cuadrícula desde el nivel de la calle.

Al final, lo que hace especial a Islamabad para este perfil no es un único sendero espectacular, sino la distancia cero entre la cuadrícula administrativa y la montaña de verdad. No hay muchas capitales donde salir a caminar en bosque cerrado sea, literalmente, cruzar la calle.



.jpg?width=1600)