El año en Ishikawa, mes a mes

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Las cifras son de la estación de Kanazawa, serie 1991–2020 de la Agencia Meteorológica de Japón: 2.401,5 milímetros al año en 177,3 días de lluvia, 1.714,1 horas de sol y 157 centímetros de nevada acumulada. La puntuación valora qué deja ver cada mes del territorio, no solo el tiempo que hace.

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En casi todo el mundo templado, las tormentas eléctricas son cosa del verano: calor de tarde, nubes de desarrollo vertical, un chaparrón y a otra cosa. En la costa de Ishikawa el calendario va al revés. Según los valores de referencia de la Agencia Meteorológica de Japón para 1991–2020, Kanazawa registra 45,1 días con truenos al año, y los dos meses que más acumulan son diciembre, con 8,4, y enero, con 7,9. Julio y agosto juntos no llegan a 7.

No es una rareza de la capital. En Wajima, en la costa norte de la península de Noto, el patrón se repite: 5,6 días de tormenta en diciembre y 5,8 en noviembre, frente a 3,3 en agosto. Es la firma del invierno en toda la costa del mar de Japón, y es la mejor puerta para entender cómo funciona el año en esta prefectura alargada que va de las llanuras de Kaga, al sur, hasta la punta de Noto, a unos 150 kilómetros al norte, con el macizo del Hakusan cerrando el horizonte por el este.

Muros de piedra y laderas arboladas cubiertos de nieve bajo un cielo gris y uniforme, con el foso nevado, una valla y una calle mojada en primer plano mientras sigue nevando.
Los muros del castillo de Kanazawa un 23 de enero, con nieve cayendo y el asfalto mojado: la nieve de esta costa cae cerca de cero grados y se funde en el suelo.Aspere / Wikimedia Commons / CC0 1.0·CC0 1.0

01 Ocho días de tormenta en diciembre

La explicación está en el mar. A partir de noviembre, el aire frío que baja del continente cruza el mar de Japón, que todavía conserva calor del verano. El contraste carga de humedad y de inestabilidad las nubes que llegan a la costa, y descargan en forma de chubascos, granizo y rayos. Por eso aquí el trueno no anuncia calor, sino el cambio de estación.

La costa de Hokuriku le puso nombre hace mucho. Los truenos de finales de otoño e inicios de invierno se llaman buri-okoshi, «los que despiertan al pez limón», porque coinciden con la llegada de los bancos de buri, el pez limón o medregal japonés, que bajan hacia el sur por el mar de Japón y llegan a esta costa con más grasa que en ninguna otra época. La tradición pesquera lo resume sin estadísticas: cuando empieza a tronar, empieza la temporada.

Para el viajero, esto tiene una traducción concreta. Una tarde de diciembre en Kanazawa puede empezar con un claro, seguir con un trueno seco, pasar a granizo y terminar en aguanieve en menos de una hora. No es un día raro. Es el día típico de la estación.

Los momentos clave de un vistazo

NovEl territorio se prepara

El 1 empiezan los yukitsuri de Kenrokuen y el 6 abre la pesca del cangrejo. Llueve 17 días, pero aún hay 108,6 horas de sol.

DicTruenos y cangrejo

El mes más lluvioso, 301,1 mm, y el de más tormentas. Última ocasión para la hembra de cangrejo, que se vende hasta el 29.

MayLuz y camino

207,2 horas de sol, 10,4 días de lluvia y 22,3 °C de máxima: el mes para recorrer la costa y la península.

SepAgua concentrada

231,9 mm y el mayor número de días con más de 30 mm, con 2,6. Es el mes de la cola de los tifones.

02 El mes más lluvioso es un mes de invierno

Kanazawa recibe 2.401,5 milímetros de precipitación al año, y el mes que más aporta no es el de la estación de lluvias, sino diciembre, con 301,1. Le siguen enero, con 256,0, y noviembre, con 250,8. El tsuyu de junio, que en otras partes de Japón es la gran estación húmeda, aquí deja 170,3 milímetros: menos que cualquiera de los tres meses de otoño tardío e invierno.

Lo que define el invierno no es tanto la cantidad como la frecuencia. Enero tiene 23,4 días con al menos un milímetro y diciembre 22,6: casi tres de cada cuatro días. A cambio, la luz se reduce al mínimo, con 62,3 horas de sol en enero frente a las 215,9 de agosto. En la ciudad hay un refrán que lo resume: «bentō wasuretemo kasa wasureru na», puedes olvidar la comida, pero no el paraguas. La oficina de turismo de Kanazawa mantiene un servicio de préstamo gratuito de paraguas en puntos de la ciudad, que funciona con paraguas olvidados y donados.

Y parte de esa agua llega como nieve, pero una nieve particular. La media de las mínimas de enero es de 1,2 grados y la de las máximas, de 7,1, así que en Kanazawa hay solo 8,7 días de enero bajo cero. La nevada acumulada de todo el año suma 157 centímetros, con 67 en enero y 53 en febrero, pero es nieve pesada y húmeda, que cae cerca del punto de fusión, carga las ramas y se convierte en agua en las aceras. Es justo el tipo de nieve que rompe árboles.

03 Las cuerdas llegan antes que la nieve

De ahí los yukitsuri, la imagen de invierno más conocida de Kanazawa. Cada 1 de noviembre, los jardineros de Kenrokuen empiezan a colgar desde postes centrales cientos de cuerdas de paja tensadas hasta las ramas de los pinos, formando conos que reparten el peso de la nieve. El primero es el pino Karasaki, junto al estanque principal, que lleva unas 800 cuerdas. Las estructuras se quedan en su sitio hasta mediados de marzo.

Las fechas dicen mucho. En noviembre, cuando empiezan a instalarse, la nevada media del mes en Kanazawa es de un centímetro. La nieve de verdad no llega hasta diciembre, con 24, y alcanza su máximo en enero. Durante más de un mes, por tanto, las cuerdas están colgadas sobre árboles verdes, sin un copo a la vista. No reaccionan al invierno: lo anticipan. Y eso, más que la foto nevada, es lo que cuenta el jardín sobre la ciudad.

Dos grandes conos de cuerdas tensadas desde postes altos sobre las copas de unos pinos junto a un arroyo, con el cielo azul y algunas nubes blancas; no hay nieve en el suelo.
Yukitsuri en Kenrokuen un 20 de enero, en un día despejado y sin nieve en el suelo. Las cuerdas pasan buena parte del invierno esperando.そらみみ / Wikimedia Commons / CC BY-SA 4.0·CC BY-SA 4.0

Las cuerdas de Kenrokuen no reaccionan al invierno: lo anticipan.

04 El mar abre el 6 de noviembre

La otra fecha que ordena el invierno está en el puerto. El 6 de noviembre se abre en Ishikawa la pesca del cangrejo de las nieves, la zuwaigani, y el calendario tiene dos ritmos. Los machos, que aquí se venden como kanō-gani con una etiqueta azul que acredita que se desembarcaron en un puerto de la prefectura, se pescan hasta el 20 de marzo. Las hembras, más pequeñas y llamadas kōbako-gani, solo pueden venderse hasta el 29 de diciembre.

Eso convierte noviembre y diciembre en una ventana de siete semanas que no se repite en el resto del año: el único momento en que las dos formas del cangrejo están en los mercados a la vez, coincidiendo con los primeros buri de la temporada, cuyo mejor momento va de diciembre a febrero. Fuera de esa ventana, el cangrejo de Ishikawa simplemente no existe en el mostrador. Entre el 21 de marzo y el 5 de noviembre, la costa está en veda.

Varios cangrejos de las nieves de color anaranjado sobre hielo picado en un expositor, con el caparazón pardo y moteado del ejemplar central en primer plano y un cartel escrito a mano en una esquina.
Hembras de cangrejo de las nieves sobre hielo a mediados de noviembre. Solo se venden entre el 6 de noviembre y el 29 de diciembre.Togabi / Wikimedia Commons / CC BY-SA 4.0·CC BY-SA 4.0

05 Noto: el invierno más oscuro y un territorio en obras

Al norte, la península de Noto lleva el invierno de la costa un paso más allá. Wajima recibe 2.162,3 milímetros al año y solo 41,8 horas de sol en enero, veinte menos que Kanazawa; diciembre, con 47,9, apenas mejora. Es la parte de Ishikawa más expuesta al viento del mar, y entre mediados de noviembre y finales de febrero, en los tramos de costa rocosa del norte, como Sosogi, las olas batidas producen el nami no hana, la «flor de las olas»: una espuma blanca y densa que se forma con el agua fría y agitada y que el viento arranca de las rocas.

Noto es también, en 2026, un territorio en reconstrucción. El 1 de enero de 2024, un terremoto de magnitud 7,6 sacudió la península, levantó varios metros tramos de la costa norte y provocó en Wajima un incendio que arrasó la zona del mercado matinal. En septiembre del mismo año, lluvias récord, con más de 540 milímetros en 72 horas en Wajima, provocaron inundaciones y deslizamientos en las mismas zonas. Ambas catástrofes causaron víctimas mortales y dejaron miles de viviendas dañadas.

La recuperación avanza, pero de forma desigual. El mercado matinal de Wajima funciona de manera provisional, con una treintena de puestos dentro de un centro comercial de la ciudad. El plan de reconstrucción cerrado en enero de 2026 sitúa su vuelta a la calle del mercado, junto a una plaza cubierta, hacia 2029–2030; el 13 de septiembre de 2026 esa calle acogió por primera vez un mercado de un solo día. En el balneario de Wakura, en la bahía de Nanao, el primer alojamiento reconstruido por completo tenía prevista su reapertura en julio de 2026. En los arrozales en terraza de Shiroyone Senmaida, donde el terremoto agrietó cerca del 80 por ciento de las parcelas, en 2025 se volvió a plantar en unas 250 de ellas. Si viajas a Noto, comprueba antes qué alojamientos y carreteras están operativos y ten en cuenta que en muchos pueblos la vida cotidiana sigue marcada por las obras.

Islote de roca clara y paredes casi verticales coronado por árboles, con desprendimientos recientes en su base, frente a un mar grisáceo bajo un cielo nublado de tonos violáceos al atardecer.
Mitsukejima, en Suzu, el 16 de febrero de 2024, seis semanas después del terremoto, que le arrancó parte de la roca. Noto en invierno: cielo cubierto y mar gris.Hurohukidaikon / Wikimedia Commons / CC BY 4.0·CC BY 4.0

06 El verano mira hacia arriba

Cuando la costa se calma, el territorio se abre por el otro lado. Abril y mayo son los meses más estables del año: en mayo hay 207,2 horas de sol y solo 10,4 días de lluvia, y en Kanazawa los cerezos suelen florecer a principios de abril, cuando los yukitsuri ya se han retirado. En junio empieza a abrirse la montaña: la Hakusan Shirakawa-go White Road, la carretera de peaje que cruza el macizo del Hakusan hacia Gifu, solo funciona desde principios de junio hasta el 10 de noviembre, porque el resto del año la nieve la cierra.

El verano, en cambio, es caluroso y húmedo. Agosto es el mes más soleado y el que menos días de lluvia tiene, 9,3, pero también el más cálido: 31,3 grados de máxima media y 21,5 días por encima de 30. Julio suma 233,4 milímetros, y septiembre, con 231,9, concentra los aguaceros más fuertes del año, con 2,6 días de más de 30 milímetros. En Noto, el verano es la estación del verde: los arrozales en terraza de la costa norte, que maduran hacia septiembre, y la luz larga sobre el mar.

Arrozales dorados, ya maduros, en pequeñas terrazas entre colinas boscosas, con una carretera que los atraviesa y el mar azul pálido al fondo bajo un cielo despejado.
Arrozales de la península de Noto en septiembre de 2019, antes del terremoto, con el grano maduro y el mar al fondo. Es el final del verano en la costa norte, justo antes de la cosecha.雷太 / Wikimedia Commons / CC BY 2.0·CC BY 2.0

07 Cómo elegir el mes

Si quieres entender Ishikawa, ve entre principios de noviembre y finales de diciembre. Es el único tramo del año en que coinciden las cuerdas recién colgadas en Kenrokuen, las dos temporadas del cangrejo, los primeros buri y los truenos que les dan nombre. Hace frío, pero todavía no el de enero, y noviembre conserva 108,6 horas de sol. Lo que te llevas es el territorio preparándose: la versión que explica por qué esta costa se organiza en torno al invierno.

Lo que pierdes también es claro. En noviembre llueve más de la mitad de los días, y en diciembre casi tres de cada cuatro. La luz dura poco y la White Road cierra el 10 de noviembre, así que la alta montaña queda fuera. Si tu viaje es de caminar la costa, recorrer Noto o subir al Hakusan, mayo y octubre son mejores apuestas: el mismo territorio con mucha más luz y bastante menos lluvia.

Enero y febrero son para quien busca la nieve en el jardín y el pescado de invierno, sabiendo que el sol apenas aparece. Julio y agosto son para la montaña y el verde, a cambio del calor. Y septiembre es el mes que conviene evitar: concentra el agua más intensa del año, y en Noto la memoria de 2024 recuerda lo que eso puede significar.

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Ana Larrea

Editora de When To Go — Ritmos y Transformaciones Estacionales · Flowtravel

Ana Larrea observa cómo los destinos cambian a lo largo del año para entender en qué momento expresan mejor su identidad.