Casi todo el que llega a Goa piensa en la costa: playas largas, palmeras, el mar Arábigo. Pero entre la playa y las colinas del interior hay otro paisaje que se cruza sin mirarlo, en el coche o en el ferry: orillas planas y verdes, canales, muros bajos de piedra rojiza junto al agua y, en algunos tramos, un manglar espeso que llega hasta el borde del río. Parece naturaleza en estado puro. En gran parte, no lo es.

Este artículo explica qué son los khazans, cómo funciona una compuerta que nadie maneja y por qué un manglar protegido de Goa es, en realidad, la señal de un campo que se dejó de cuidar. Entenderlo cambia lo que ves en cuanto sales de la playa.

01 Lo que ves desde el ferry

El mejor lugar para empezar está a pocos kilómetros de Panaji, la capital del estado. En Ribandar, sobre el río Mandovi, sale un ferry que cruza a la isla de Chorão. Al otro lado, junto al embarcadero, empieza el santuario de aves Salim Ali: unas 178 hectáreas de manglar, declaradas espacio protegido en 1988 y bautizadas con el nombre del ornitólogo más conocido de la India.

Desde el agua, el santuario parece lo que se espera de un manglar: una masa compacta de árboles de hoja brillante, con las raíces metidas en el barro y la marea entrando y saliendo entre ellas. Dentro hay un sendero de losas entre especies como Rhizophora mucronata y Avicennia officinalis, con garzas, cangrejos violinistas y peces del fango a la vista. Nada en la escena sugiere que alguien haya sembrado arroz allí. Y sin embargo, según el investigador Aaron Savio Lobo, que lo contó en Down To Earth en 2020, ese bosque «primigenio» era hasta los años setenta, en su mayor parte, un conjunto de arrozales de propiedad privada.

Para entender cómo un arrozal se convierte en manglar hay que entender primero cómo un manglar se convirtió en arrozal.

02 Campos ganados al manglar

Canal de agua quieta bordeado por un muro bajo de hormigón y arbustos, con un campo verde llano, palmeras y árboles al fondo bajo un cielo nublado
Un canal junto a los campos de Loutolim, en Salcete, en julio de 2021, en plena época de lluvias. El agua, el muro y el campo forman parte del mismo sistema.JosephAssisFernandes / Wikimedia Commons / CC BY-SA 4.0·CC BY-SA 4.0

Goa es un territorio cortado por ríos cortos y anchos, como el Mandovi, el Zuari o el Chapora, que desembocan en estuarios donde el agua del mar entra con cada marea. Según una descripción de la plataforma de cultura Goya, la influencia de la marea salada puede llegar hasta unos 40 kilómetros río arriba. Las orillas bajas de esos ríos eran, de forma natural, marismas y manglares: tierra que se inunda dos veces al día.

Los khazans son esas marismas convertidas en campos. La bióloga marina Sangeeta Sonak, que les dedicó un libro publicado por Springer en 2014, los define como humedales, marismas salinas y zonas de manglar recuperadas, en los que la influencia de la marea se regula con diques y compuertas, y que son sobre todo campos de arroz y de pescado. Un estudio de ICLEI Asia Meridional realizado entre 2021 y 2024 los identifica por un conjunto de rasgos: tierra baja, salina, recuperada de la llanura de inundación, por debajo del nivel del río o del mar, protegida por un dique y rodeada de manglar.

No son un invento reciente. La referencia escrita más antigua que se conoce es una placa de cobre de Bandora, atribuida a un rey llamado Anirjita-varman y fechada por la forma de su escritura entre los siglos V y VI. Registra la cesión, libre de impuestos, de tierra en Dwadasa-desha, la actual Bardez, que incluía una unidad de tierra «khajjana». Quien la recibía debía convertir ese humedal en campo de cultivo levantando un dique para impedir que entrara el agua salada. Es decir: hace unos quince siglos, la tarea ya estaba descrita con las mismas palabras con que se describe hoy.

La defensa tiene tres capas. Por fuera, un dique exterior levantado sobre todo con piedra de laterita, la roca rojiza que se ve en muros y casas de toda Goa, y delante de él una franja de manglar que amortigua las olas. Por dentro, diques más bajos de barro, paja y postes que dividen los campos. Y en el punto donde un canal atraviesa el dique exterior, la compuerta. Las cifras oficiales hablan de unas 18.000 hectáreas de khazans en el estado, alrededor del 5 % de su superficie.

03 Una puerta que abre la marea

Compuerta con un marco de madera de varios tablones entre dos muros de hormigón, sobre un canal de agua verde rodeado de vegetación densa
Una compuerta en Loutolim, en julio de 2021. El marco de madera regula el paso del agua entre el canal exterior y los campos.JosephAssisFernandes / Wikimedia Commons / CC BY-SA 4.0·CC BY-SA 4.0

La compuerta, que en Goa se llama mano, es la pieza que más se malinterpreta, porque a primera vista parece una simple esclusa que alguien abre y cierra a mano. Funciona de otra manera. Lobo la describe como una válvula de un solo sentido. Con la marea entrante, el agua del río empuja las hojas de la compuerta y llena los canales perimetrales que rodean los campos, llamados poiems, y con el agua entran peces, cangrejos y camarones. Cuando el nivel se iguala a ambos lados, la compuerta se cierra sola. Cuando la marea baja, se abre hacia fuera, también sola, y deja salir el agua de los canales.

El detalle importante es que el agua salada entra en los canales, pero no en los arrozales. Los campos están algo elevados por los diques interiores y el canal que los rodea recoge el agua sin que llegue al cultivo. En el monzón, las mismas compuertas sirven para lo contrario: evacuar hacia el río el exceso de lluvia y evitar que los campos se aneguen. En la parte más baja del sistema, una depresión llamada poim actúa como depósito del agua sobrante y protege los campos de las mareas altas.

Nadie abre ni cierra la compuerta. La marea la empuja al entrar, la cierra al igualarse y la abre al bajar. El trabajo humano está en mantenerla.

04 La pesca que entra por la compuerta

Pretil de piedra oscura con remates blancos sobre un canal; encima hay redes de pesca extendidas para secarse, y a la izquierda una barca roja flota en el agua entre vegetación
Una compuerta en Aldona, en el norte de Goa, que su autor describe como compuerta para pescar. Sobre el pretil se secan redes.Forestowlet / Wikimedia Commons / CC0 1.0·CC0 1.0

La compuerta no solo protege el arroz. Es también una pesquería. Cuando la marea baja y el agua sale de los canales, se coloca una red de bolsa en la boca de la compuerta y atrapa los peces que entraron con la marea anterior. Quien la trabaja se llama manshekar, el pescador de la compuerta.

Este oficio tiene un peso especial en los meses de lluvia. En la costa occidental de la India rige cada año una veda de pesca para las embarcaciones mecanizadas durante el monzón, que en 2015 se amplió de 45 a 61 días en Gujarat, Maharashtra, Goa y Karnataka. En esas semanas, como contó Lobo en Scroll en 2016, las compuertas siguen funcionando, y de ellas salen especies con nombres locales como mudoshi, chonak, shevtali o tambuso, es decir, el pez que en inglés se llama ladyfish, róbalos, lisas y pargos, además de camarones que los pescadores de caña buscan como cebo.

Y aquí aparece la pieza que mantiene unido el sistema. Según Down To Earth, el derecho a pescar en cada compuerta se subasta cada año, y lo recaudado va a la asociación que se ocupa de los diques. El pescado paga el muro que protege el arroz. Cuando ese circuito se rompe, porque quien gana la subasta no paga o porque nadie invierte en reparar, el dique empieza a fallar.

05 Un arroz que soporta la sal

Lo que crece detrás del dique tampoco es un arroz cualquiera. La variedad más asociada a los khazans es el korgut, tolerante a la salinidad y capaz de crecer en agua salobre, mezcla de agua dulce y salada. Se cultiva solo durante el monzón, cuando la lluvia diluye la sal del suelo. Según el calendario de ICAR-CRIDA para Goa, la siembra a voleo en los khazans se hace entre la tercera semana de junio y la primera de julio, y la cosecha llega entre mediados de octubre y noviembre.

El korgut es una planta alta, de más de metro y medio según Goya, lo que le permite resistir las inundaciones, con un grano grueso y moreno que se come vaporizado. Rinde entre 2 y 2,5 toneladas por hectárea, frente a las 4 a 4,5 de las variedades modernas como Jyoti o Jaya, que hoy dominan la producción del estado. Esa diferencia de rendimiento explica por qué muchos agricultores lo dejaron; su tolerancia a la sal explica por qué los centros de investigación agrícola lo siguen estudiando.

06 Cuando el dique cede, vuelve el manglar

Sendero de losas de hormigón que se adentra entre árboles de manglar; a la izquierda, barro oscuro del que asoman pequeñas raíces aéreas verticales
El sendero interior del santuario Salim Ali, en Chorão. Las raíces que asoman del barro son típicas del manglar que ocupó los antiguos campos.Shyamal / Wikimedia Commons / CC0 1.0·CC0 1.0

Un khazan es un equilibrio que hay que mantener cada año. Los diques de barro se erosionan, los cangrejos perforan los muros, la madera de las compuertas se pudre. Si nadie repara, la marea encuentra una brecha, el agua salada entra en los campos y el arroz deja de crecer. Down To Earth y el portal India Water Portal han documentado durante años brechas en los diques, campos en barbecho y tierras invadidas por la sal; las cifras varían según la fuente, pero todas apuntan a que una parte importante de los khazans ya no se cultiva.

Lo que pasa después es lo que se ve en Chorão. Según Lobo, con los cambios en la tenencia de la tierra de la segunda mitad del siglo XX y el abandono posterior, los diques de la isla cedieron, el agua del Mandovi entró en los campos y los dejó incultivables. Las aves que frecuentaban la isla ayudaron a dispersar semillas de mangle, los árboles arraigaron en el sedimento blando y, en pocas décadas, el arrozal se convirtió en el bosque que hoy protege el santuario.

El manglar no invadió nada ajeno: recuperó el lugar que ocupaba antes de que se levantaran los diques. Por eso el mismo paisaje admite dos lecturas que no se excluyen. Para un ornitólogo, Chorão es un éxito de regeneración. Para quien conoce el sistema, es también un campo de arroz y pescado que dejó de existir.

07 Lo que suele entenderse mal

Primero: «el manglar del santuario es un bosque virgen». No lo es. Es un manglar joven, crecido en buena parte sobre arrozales que se cultivaron hasta los años setenta. Eso no le resta valor ecológico, pero cambia su historia: es un bosque que volvió, no uno que siempre estuvo.

Segundo: «los campos junto a los ríos son humedales naturales». Muchos son lo contrario: tierra ganada a la marea y sostenida por debajo de su nivel gracias a diques y compuertas, con una referencia escrita de hace unos quince siglos. Lo que parece llano y espontáneo es una obra de ingeniería hidráulica que se mantiene a mano.

Tercero: «la compuerta es una esclusa que alguien maneja». No hace falta nadie para que funcione: la marea la abre y la cierra. Lo que sí hace falta es una comunidad que la repare, que subaste la pesca y que use ese dinero para el dique. Como resume Lobo, no es la tecnología lo que mantiene vivo el sistema, sino la organización de la gente que lo cuida.

08 Cómo mirar estos campos

Nada de esto exige un desvío largo. Basta con saber qué buscar la próxima vez que cruces un río de Goa.

Qué buscar con la explicación en la cabeza
  1. El muro bajo junto al río
    Si ves un muro de laterita rojiza entre el agua y un campo llano, estás ante un dique exterior. Fíjate en la franja de manglar que suele tener delante: forma parte de la defensa.
    dique
  2. La compuerta con la marea bajando
    Es el momento en que se coloca la red de bolsa y el agua sale de los canales hacia el río. Observa desde el camino, sin pisar los diques ni tocar las redes: son de quien trabaja la compuerta.
    marea baja
  3. El color del campo según el mes
    De julio a septiembre, un campo de khazan cultivado está verde y encharcado; en octubre y noviembre amarillea hacia la cosecha. Un campo con agua estancada y matas de mangle en plena estación de cultivo suele ser un khazan abandonado.
    jul–nov
  4. Chorão con otra mirada
    En el sendero del santuario, busca las raíces aéreas que asoman del barro y piensa que bajo ese sedimento hubo campos con diques. Es el final del ciclo que empieza con una compuerta rota.
    Ribandar–Chorão

La transformación que propone este artículo es concreta. Antes de leerlo, las orillas de los ríos de Goa eran paisaje de fondo, y el santuario de Chorão, un manglar que siempre estuvo allí. Después, son un sistema de diques, compuertas, arroz y pescado que funciona con la marea y depende del cuidado de la gente, y el manglar es lo que aparece cuando ese cuidado se interrumpe.

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Lucía Montes

Editora de Worth Knowing — Significados y Contexto Cultural · Flowtravel

Lucía Montes interpreta los significados culturales que dan sentido a una experiencia de viaje.