01 Una tela en una bolsa
No siempre fue así del todo. En su forma antigua, el batuku empezaba con una introducción a la cimboa, un instrumento de cuerda que daba la línea musical de base. Hoy su uso está extinguido: quedó la voz y quedó el paño.
Conviene decirlo sin romanticismo: esto no es una elección estética. Es lo que se podía tener. Y el resultado, medido en términos musicales, es más complejo que la mayoría de lo que se toca con orquesta.

02 Tres sobre dos
Aquí está el dato que hace que este artículo exista. El batuku es el único género musical caboverdiano polirrítmico. Analizado con precisión, lo que suena es un ritmo de tres tiempos montado sobre un ritmo de dos tiempos, a un tempo andante de unos 112 pulsos por minuto, en compás de 6/8 o de 3/4.
En la práctica eso significa que una de las intérpretes ejecuta el golpe polirrítmico mientras las demás mantienen el golpe de dos tiempos, batiendo palmas o golpeando el paño. Dos rejillas rítmicas distintas sonando a la vez sobre el mismo pulso.
Tradicionalmente el batuku es puramente melódico: se canta, sin acompañamiento armónico. Toda la complejidad está en el ritmo y en la relación entre las voces.
03 Un crescendo en dos movimientos
La pieza está organizada como un crescendo orquestal y tiene dos movimientos con nombre propio en criollo. El primero se llama galion: la solista, la kantadera proféta, canta un verso que las demás —las kantaderas di kunpanha— repiten inmediatamente al unísono, en una respuesta llamada ronca baxon.
Esos versos, improvisados, se llaman finason, y hablan de todo: elogios a personas concretas, crítica social, escenas cotidianas. Es decir, la letra no está fijada de antemano y puede referirse a lo que está pasando en la sala esa misma noche.
El segundo movimiento se llama txabéta y es el clímax: todas las intérpretes ejecutan a la vez el mismo golpe polirrítmico y todas cantan el mismo verso al unísono, funcionando como estribillo. El baile que lo acompaña se llama da ku tornu, un movimiento de cadera que se gestiona con una flexión rápida de rodillas.

04 Dónde escucharlo
Este género estuvo a punto de desaparecer. Llegó a estar prohibido en los núcleos urbanos y, a partir de los años cincuenta, era un género en extinción. El renacimiento llegó en los noventa, con compositores jóvenes que se pusieron a investigarlo y a revitalizarlo; hoy hay quien lo compone con acompañamiento armónico y estructura de estrofa y estribillo, más parecida a los demás géneros del archipiélago.
Para el viajero eso tiene una consecuencia práctica. Lo que suena en la radio y en los locales puede ser cualquiera de las dos versiones, y no son lo mismo. La forma tradicional —sin armonía, solo voces y paño, con los dos movimientos— es la que hay que buscar, y se encuentra en locales de música de Praia y en fiestas del interior de la isla.
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Y una precisión final, porque se confunde constantemente. La música caboverdiana que ha dado la vuelta al mundo es la morna, y la morna no es esto: viene sobre todo de otras islas, tiene otro compás y otro carácter. El batuku es de Santiago, es polirrítmico, se canta en criollo y se toca sobre una tela. Si vienes a Praia y solo escuchas morna, te has ido sin oír la música del sitio donde estabas.


