Destino

En las Baleares hay una isla con más de dos yacimientos prehistóricos por kilómetro cuadrado

Menorca mide 702 kilómetros cuadrados y reúne más de 1.500 yacimientos talayóticos, una de las densidades más altas del mundo en un territorio habitado. Dos de sus tipos de construcción —la naveta y el recinto de taula— no existen en ningún otro sitio del planeta.

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Construcción prehistórica de planta alargada y muros de bloques de piedra seca, con la forma de un casco de barco puesto del revés, sobre un terreno llano de hierba baja.
Construcción prehistórica de planta alargada y muros de bloques de piedra seca, con la forma de un casco de barco puesto del revés, sobre un terreno llano de hierba baja.Daniel Lobo·CC BY 2.0

Las Baleares tienen una imagen tan fija que cuesta asociarlas con otra cosa. Y sin embargo, en la más discreta de las cuatro islas principales hay un dato que descoloca a cualquiera que lo lea por primera vez.

Menorca mide 702 kilómetros cuadrados, algo menos que la ciudad de Madrid con su término municipal. En esa superficie se conservan más de 1.500 yacimientos de la cultura talayótica. Salen a más de dos por kilómetro cuadrado.

01 La cifra que no encaja con el tamaño

Conviene detenerse en lo que significa esa densidad. No hablamos de un yacimiento importante rodeado de campo vacío, que es el esquema habitual de la arqueología prehistórica europea. Hablamos de una isla en la que, camines por donde camines, tienes uno cerca.

De hecho, los 702 kilómetros cuadrados de la isla contienen una de las densidades más altas del mundo de yacimientos arqueológicos prehistóricos en un territorio habitado. Esa última coletilla importa: no es un desierto ni una zona despoblada donde nadie ha construido encima. Es una isla con carreteras, pueblos y agricultura.

Y esa convivencia es exactamente lo que hace distinto el paisaje menorquín. Los monumentos no están aislados en un recinto vallado: están en medio de fincas, junto a caminos, dentro de terrenos de pasto. Forman parte del campo, no del catálogo.

02 Qué es cada cosa

Para leer ese paisaje hacen falta cuatro palabras. La primera es talayot: una torre grande de piedra seca, de planta circular o cuadrada y forma de cono truncado. Es la construcción que da nombre a toda la cultura y la que se ve desde lejos.

Torre prehistórica de piedra seca con forma de cono truncado, construida con bloques irregulares de gran tamaño, en medio de un terreno llano de hierba seca.
Un talayot en el poblado de Trepucó, cerca de Maó. Es la construcción que da nombre a toda la cultura de la isla.Santiago Lapeira / Wikimedia Commons / CC BY-SA 3.0  · CC BY-SA 3.0

La segunda es taula: dos bloques enormes de piedra, uno vertical y otro horizontal encima, formando una te. La palabra significa mesa en catalán, y describe exactamente lo que es. Nunca aparecen sueltas: siempre dentro de un recinto.

La tercera es naveta: una construcción funeraria alargada, con los muros de piedra seca cerrándose hacia arriba, cuyo perfil recuerda al casco de un barco puesto del revés. De ahí el nombre. Y la cuarta es el círculo de habitación, la vivienda de estos poblados.

03 Dos formas que no existen en ningún otro sitio

Aquí está el dato que eleva la isla por encima de la simple abundancia. Dos de esas cuatro construcciones no se encuentran en ninguna otra parte del mundo: la naveta y el recinto de taula.

Dos grandes bloques de piedra formando una te: uno hincado en vertical y otro apoyado encima en horizontal, con más piedras de menor tamaño alrededor.
Una taula. Es la pieza central de un recinto, y esta forma no aparece en ningún otro sitio del mundo.Alejandro Pons / Wikimedia Commons / CC BY-SA 3.0  · CC BY-SA 3.0

La naveta es una tipología funeraria que solo aparece en Menorca. No en Mallorca, que está a cuarenta kilómetros y comparte cultura talayótica; no en el resto del Mediterráneo. Solo aquí.

Eso convierte a la isla en algo más que un sitio con muchos restos. La convierte en el único lugar donde se puede ver un tipo de arquitectura completo, con su forma, su técnica y su función, que no tiene equivalente en ningún otro punto del planeta.

04 Por qué siguen ahí

La pregunta razonable es cómo se conserva semejante cantidad de piedra prehistórica en una isla pequeña y habitada desde entonces sin interrupción. Y la respuesta tiene que ver con el material y con el uso del suelo.

Todo está construido en piedra seca, sin argamasa, con bloques de gran tamaño extraídos de la propia roca de la isla. Esa técnica es la misma que se ha seguido usando aquí durante siglos para levantar los muros que separan las fincas, así que nunca dejó de ser una manera normal de construir.

Costa rocosa de pizarra oscura y estratos inclinados, con un faro blanco y negro en el promontorio y el mar abierto al fondo bajo un cielo con nubes.
La costa norte de Menorca. La isla es baja, pedregosa y ventosa, y esa combinación explica tanto la piedra seca como la agricultura.Oliver Griebl / Wikimedia Commons / CC BY 3.0  · CC BY 3.0

El otro factor es que gran parte del interior de la isla ha seguido siendo agrícola. Un talayot en medio de un pasto estorba menos que en medio de un solar urbanizable, y por eso ha llegado hasta hoy con la piedra en su sitio.

05 Septiembre de 2023

El reconocimiento formal llegó tarde y de golpe. El 18 de septiembre de 2023, en la 45.ª sesión del Comité del Patrimonio Mundial celebrada en Riad, se inscribió el conjunto bajo el nombre de Menorca Talayótica.

Fue, además, la inscripción número cincuenta de España en esa lista, la cifra que colocó al país en el primer puesto mundial por número de bienes declarados. Un dato que dice bastante sobre el peso del conjunto menorquín.

La declaración no cubre los 1.500 yacimientos: recoge una selección de los más representativos, repartidos por toda la isla. El resto sigue ahí, en fincas privadas y terrenos de pasto, formando el fondo del paisaje.

06 Cómo se recorre una isla así

La primera consecuencia práctica es que no hace falta un itinerario arqueológico. Con esa densidad, los yacimientos aparecen solos: junto a las carreteras, al borde de los caminos, a la vista desde el coche.

La segunda es que conviene aprender a distinguir las cuatro formas antes de salir. Un talayot y una naveta son cosas completamente distintas —una es una torre, la otra una tumba— y sin esa diferencia todo se convierte en montones de piedra parecidos.

Y la tercera es la que cambia el viaje. Mirar Menorca por su piedra en lugar de por su costa reordena la isla entera: deja de ser un destino de playas con algún resto suelto y se convierte en un territorio construido hace tres mil años que todavía se puede leer entero. Lo raro no es que queden 1.500 yacimientos. Lo raro es que sigan formando parte del campo.

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María Reyes

Editora de Destinations · Flowtravel

María Reyes busca la lógica física de cada lugar: por qué está donde está y por qué tiene la forma que tiene.

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  • CoverDaniel Lobo / Wikimedia Commons / CC BY 2.0Source
  • BodySantiago Lapeira / Wikimedia Commons / CC BY-SA 3.0Source  ·  CC BY-SA 3.0
  • BodyAlejandro Pons / Wikimedia Commons / CC BY-SA 3.0Source  ·  CC BY-SA 3.0
  • BodyOliver Griebl / Wikimedia Commons / CC BY 3.0Source  ·  CC BY 3.0