Hay una escena que se repite cada verano en las playas de estas islas. Alguien llega a la orilla, se encuentra una franja marrón de material vegetal amontonado en la arena y pone la misma cara de decepción: la playa está sucia.
No lo está. Eso que hay en la orilla es lo mismo que hace que el agua de esa misma playa sea transparente, y lo que impide que la arena se vaya con el primer temporal. Entender qué es cambia por completo la manera de mirar una cala.
01 Lo que casi todo el mundo llama alga
El error empieza en el nombre. A esas hojas se les llama algas por costumbre, y esa palabra sugiere algo simple, sin estructura, que aparece y se pudre. Con esa idea en la cabeza, retirarlas de la playa parece de sentido común.
Pero no son algas. Son hojas de Posidonia oceanica, una fanerógama marina: una planta con flor, con raíces, tallos, hojas, flores y frutos, exactamente igual que una planta de tierra que hubiera vuelto al mar.
Y es endémica del Mediterráneo, lo que significa que no crece en ningún otro mar del mundo. Ocupa alrededor del 3 % de la cuenca mediterránea, unos 38.000 kilómetros cuadrados de fondo marino.
02 Qué es realmente
Bajo el agua forma praderas continuas que cubren el fondo. Vive entre uno y treinta y cinco metros de profundidad, y ese límite inferior no es arbitrario: depende de la transparencia del agua, porque necesita luz para vivir.

Su ritmo es la otra cosa que conviene retener. Los rizomas horizontales crecen entre uno y seis centímetros al año, y los verticales entre 0,1 y 4. Está entre las plantas marinas de crecimiento más lento que se conocen.
Esa lentitud es la clave de todo lo demás. Una pradera que avanza cinco centímetros al año tarda un siglo en ganar cinco metros. Lo que se destruye en un instante no vuelve en el plazo de una vida humana.
03 Por qué el agua está tan clara
Aquí está la relación que casi nadie hace. El agua turquesa y transparente de las calas de estas islas, la que sale en todas las fotografías, no es transparente a pesar de la posidonia: lo es en buena medida gracias a ella.

El mecanismo es sencillo. La pradera fija el fondo con sus rizomas y retiene el sedimento fino, de modo que la arena y el limo no quedan en suspensión con cada oleaje. Menos partículas en el agua significa más luz y más transparencia.
Y hay una segunda función, esta a otra escala: produce oxígeno y absorbe dióxido de carbono a un ritmo notable, además de estabilizar las costas arenosas y sostener una biodiversidad que depende de ella para refugiarse y criar.
04 Las barreras de la orilla
Volvamos a la franja marrón de la playa. Tiene nombre propio: se llama banqueta, y se forma cuando las hojas muertas que la planta suelta se acumulan en la orilla y el oleaje las compacta en capas.
Esa acumulación no es basura: es una estructura de protección. Actúa como una barrera física que amortigua el oleaje de invierno y frena la pérdida de arena, que es exactamente el problema que sufren las playas de las que se retira.
De ahí que retirarla con maquinaria sea contraproducente, y que en varios países del Mediterráneo la normativa restrinja el uso de estos restos vegetales marinos. Quitar la banqueta para que la playa parezca limpia es la manera más rápida de perder la playa.
05 Cien mil años y ocho kilómetros
Y llegamos a lo que hace de estas islas un caso especial dentro del Mediterráneo. En 2006 se identificó, al sur de Ibiza, una colonia clonal que se extiende hasta La Savina y Es Pujols, ya en Formentera.

Clonal significa que todo ese tejido pertenece a un mismo organismo, propagado por rizoma en lugar de por semilla. La colonia mide ocho kilómetros y se estima que tiene unos 100.000 años, lo que la sitúa entre las mayores y más antiguas de la Tierra.
Puesto en contexto: esa planta llevaba decenas de miles de años creciendo en ese canal cuando en Europa todavía no había agricultura. Y el bien Patrimonio Mundial declarado en torno a las Baleares incluye unas 55.000 hectáreas de esta especie.
06 Qué hacer con esto
Lo primero, cambiar la lectura de la playa. Una cala con banqueta en la orilla no es una cala descuidada: es una cala que conserva su sistema de defensa. La que está impecablemente limpia, muchas veces, es la que ha perdido el suyo.
Lo segundo, si navegas: no fondear encima. El ancla arranca los rizomas de raíz, y con un crecimiento de entre uno y seis centímetros al año, la cicatriz que deja un solo fondeo tarda décadas en cerrarse. Es, junto al calentamiento del agua, una de sus dos amenazas principales.
Y lo tercero, la manera de mirar que compensa el viaje. Cuando estés dentro del agua y veas el fondo con nitidez a varios metros de profundidad, ten presente que esa nitidez tiene una causa concreta y que probablemente esté justo debajo, en forma de hojas verdes. La transparencia no es una propiedad del agua: es el resultado de una planta que lleva ahí más tiempo que casi cualquier otra cosa viva.



