En Chiapas se pasa de la playa a los 4.080 metros en unos sesenta kilómetros
Chiapas está construido como una escalera puesta contra el Pacífico. Eso explica que la capital reciba la mitad de lluvia que la costa, que dos ciudades a una hora de distancia lleven doce grados de diferencia y que el 3,8 por ciento del país guarde 11.223 especies.

Casi todos los estados mexicanos se pueden resumir por su clima. Chiapas no, y no porque le falte uno, sino porque tiene demasiados a la vez. En el mismo territorio hay manglar, selva húmeda, bosque de niebla, pinar de montaña y matorral seco, y la distancia entre ellos se mide en minutos de carretera.
La razón no es la latitud, que apenas cambia, ni la distancia al mar, que es corta. Es la altura. Chiapas está construido como una escalera puesta de canto contra el Pacífico, y casi todo lo que se ve aquí depende del peldaño en el que estás.
01 Una escalera, no una llanura
La clasificación fisiográfica del estado reconoce siete regiones, y lo interesante es que están dispuestas en bandas casi paralelas a la costa. Se suben una detrás de otra según se avanza tierra adentro.
Primero la llanura costera del Pacífico, plana y caliente, a nivel del mar. Después la Sierra Madre de Chiapas, la barrera que corre pegada al océano y que culmina en el volcán Tacaná, a 4.080 metros, el punto más alto del estado. Detrás de la sierra, la Depresión Central, un valle largo y bajo. Luego los Altos, la meseta que pasa de los 2.000 metros. Y por último las montañas del norte y del oriente, que bajan hacia la llanura selvática.
Desde la orilla del Pacífico hasta la cima del Tacaná hay unos sesenta kilómetros en línea recta. Cuatro mil metros de desnivel en esa distancia son un gradiente que en la práctica equivale a recorrer, en vertical, la distancia climática que separa el trópico de la alta montaña.
02 Por qué el centro es la parte seca
La primera consecuencia del escalón es contraintuitiva. Chiapas es uno de los estados más lluviosos de México, y su capital es de las partes más secas del estado.
Los números lo dicen sin ambigüedad. En Tapachula, en la llanura costera, caen 2.057,8 milímetros al año repartidos en 146,0 días. En Tuxtla Gutiérrez, en la Depresión Central, a 532 metros y a poco más de cien kilómetros, caen 1.053,6 milímetros en 92,6 días. La mitad de agua y dos tercios de los días.
El mecanismo es el mismo que en cualquier cordillera costera. El aire húmedo que llega del Pacífico tiene que subir la Sierra Madre, se enfría, condensa y descarga en la vertiente marítima. Cuando cruza la cresta y baja al otro lado ya viene seco y se calienta al descender. La Depresión Central vive a la sombra de esa barrera.
Por eso en el fondo de esa depresión hay selva baja, cactáceas y árboles que pierden la hoja en la estación seca, un paisaje que nadie asocia con Chiapas, y a menos de una hora de allí hay bosque de niebla.
03 Doce grados en una hora de carretera
El segundo efecto es térmico y es el más fácil de comprobar. Tuxtla Gutiérrez está a 532 metros; San Cristóbal de las Casas, a poco más de 2.100. Las separan unos cincuenta kilómetros en línea recta y algo más de una hora de carretera.
En abril, el mes más caluroso, la máxima media de Tuxtla es de 36,1 grados y la de San Cristóbal, de 24,0. Son 12,1 grados de diferencia. En enero, la mínima media de Tuxtla es de 16,1 y la de San Cristóbal, de 4,9.
Los extremos aún separan más las dos ciudades. Tuxtla ha registrado 42 grados; San Cristóbal, −7,5 en marzo de 1991. Una está en el trópico caliente y la otra necesita chimenea en invierno, y las dos son Chiapas.
04 La consecuencia: casi todo cabe aquí
Sumar tantos climas en tan poco espacio tiene un resultado medible. Chiapas ocupa alrededor del 3,8 por ciento de la superficie de México y en él se han registrado unas 11.223 especies, frente a las 29.429 del país entero.
En aves la concentración es todavía más llamativa: con 694 especies registradas, es el estado con el registro más rico de México. Según la comisión nacional de biodiversidad, Chiapas y Oaxaca concentran entre los dos cerca de una cuarta parte de las especies de flora y fauna del país.
La explicación es la escalera. Cada franja de altura sostiene una comunidad distinta, y como las franjas están apiladas en pocos kilómetros, el estado acumula en su interior lo que en otros sitios está repartido a lo largo de miles de kilómetros de latitud.
05 El agua también baja por los escalones
El tercer efecto del desnivel es hidrológico, y es el que da a Chiapas su papel dentro de México. Toda el agua que se descarga en las vertientes altas tiene que bajar, y lo hace por cauces cortos y con mucha pendiente.
De ahí vienen dos cosas que el viajero ve enseguida. Una son los saltos de agua: los escalones geológicos producen cascadas en serie allí donde el río cruza un cambio brusco de roca. La otra es el Cañón del Sumidero, un tajo de paredes verticales abierto por el río Grijalva justo donde atraviesa la sierra.
Ese mismo desnivel es lo que hizo del estado una pieza clave del sistema eléctrico mexicano: caudal abundante más caída rápida es, literalmente, la definición de un buen aprovechamiento hidroeléctrico.
06 Cómo se recorre
La primera consecuencia práctica es que el equipaje se hace por cotas y no por destinos. Un viaje normal por Chiapas pasa de 30 grados a 10 en la misma jornada, y la ropa de abrigo no es opcional aunque el mapa diga trópico.
La segunda es que las distancias mienten. En un territorio de escalones, la carretera sube y baja en revueltas continuas, y cien kilómetros pueden ser tres horas. Conviene calcular en tiempo, nunca en kilómetros.
Y la tercera reordena el itinerario entero: en lugar de saltar entre lugares famosos, merece la pena recorrer una sola transversal completa, del mar hacia arriba o de los Altos hacia abajo. Hecho así, el estado deja de ser una lista de sitios sueltos y se convierte en lo que realmente es: una escalera que se sube.




