La capital se llama Lunes, por el día de mercado.
Dusambé significa literalmente «lunes» en tayiko, y el nombre viene de un bazar semanal que se montaba ese día en un cruce de caravanas. En 1924 quedaban 283 personas y cuarenta casas en pie. Hoy viven ahí más de 1,2 millones. Casi todo lo que se ve tiene menos de cien años.

01 Un nombre que es un día de la semana
La geografía explica el cruce. Por aquí pasaba la ruta este-oeste que venía del valle de Hisar, atravesaba Karateguín y seguía hacia el valle de Alay; y la cortaba la ruta norte-sur que bajaba hacia los valles del Kafirnigán y el Vajsh y subía, por el puerto de Anzob, hacia Bujará y Samarcanda. Donde se cruzan dos caminos, alguien monta un puesto.
El primer documento que lo menciona es de 1676, una carta del kan de Balj al zar Fiódor III, aunque un historiador de Balj ya había hablado de la zona en la década de 1630. Entonces era un pueblo de siete u ocho mil habitantes, con quinientas o seiscientas casas, dedicado al tejido, el curtido y la fundición de hierro.
02 283 personas en 1924
La cifra es la más elocuente de toda la ciudad. En el censo de 1920 constaban 3.140 habitantes. En 1924, tras los disturbios de aquellos años, el pueblo se había vaciado casi por completo: 283 personas y cuarenta casas en pie. Y fue precisamente entonces, en octubre de 1924, cuando se lo eligió como capital.
La elección tiene su lógica y cierra el círculo del nombre: entre varios pueblos más grandes se escogió este porque su mercado lo había convertido en el punto de encuentro de buena parte de la población del país. Se eligió capital un lugar sin ciudad, pero con costumbre de reunirse. El gobierno empezó a funcionar formalmente el 15 de marzo de 1925.
El resto es una curva de crecimiento casi vertical: 7.298 habitantes en 1929, 35.818 en 1933, 82.600 en 1939, 233.500 en 1959, 493.528 en 1979. A 1 de enero de 2022, la cifra oficial era de 1.201.800. Y por el camino cambió dos veces de nombre: pasó a llamarse Stalinabad el 19 de octubre de 1929 y recuperó el nombre de Dusambé el 10 de noviembre de 1961.

03 Una ciudad dibujada de cero
De la aldea anterior no queda absolutamente nada: eran calles estrechas de casas de adobe y no sobrevive ninguna. Lo que hoy se pisa se proyectó sobre el papel, y se nota. Las avenidas son anchísimas, rectas y arboladas, con una generosidad de escala que no corresponde al tamaño de la ciudad que había cuando se trazaron.
El edificio se lee por capas. En los años treinta se construyó en hormigón y en clave constructivista, bajo la dirección de un grupo de arquitectos encabezado por Peter Vaulin, que redactó la ordenanza «Sobre la construcción de la ciudad de Dusambé», aprobada el 27 de abril de 1927. Hay un detalle que da idea de las ambiciones: Vaulin se reunió con Le Corbusier en Moscú en 1929.
El instituto Griprogor de Leningrado redactó un plan maestro entre 1934 y 1935, aprobado el 3 de marzo de 1938. Y en los años cuarenta el gusto cambió: la arquitectura se volvió decorativa y neoclásica, con columnatas y frontones. Por eso el centro alterna volúmenes desnudos de los treinta con fachadas ornamentadas de los cuarenta y cincuenta, y bloques modernistas posteriores.

La avenida Rudaki es el eje que ordena todo. Recorre la ciudad de sur a norte a lo largo de unos doce kilómetros, desde la zona de la estación de tren hasta el límite norte junto al río Varzob, y en ella se alinean, con números de portal, el teatro de ópera, la universidad, la academia de ciencias, el ayuntamiento y el teatro dramático. Se llamó avenida Lenin hasta el verano de 1992.
04 Los árboles también están planificados
Esto es lo que más sorprende cuando se sabe. La vegetación original de este valle era matorral de almendro de Bujará, y se despejó casi por completo para construir. El verde que hoy define la ciudad —las avenidas en sombra, los parques, la sensación de estar en un oasis— no es lo que había: es lo que se plantó encima.
El Jardín Botánico de la Academia de Ciencias se fundó en 1933, y los árboles plantados entonces siguen en pie; en 2007 se le añadió una colección de arquitectura popular. En 2020 la ciudad contaba quince parques. El parque Rudaki es de mediados de los treinta y se renovó en 2007; el parque de la Victoria es de 1975.

Otro dato que da la medida de lo que se quiso construir aquí: la Biblioteca Nacional es la mayor de Asia Central, con 3,11 millones de volúmenes.
05 Un valle entre cordilleras, y el suelo se mueve
La ciudad se asienta en la confluencia de dos ríos, el Varzob y el Kofarnihón, dentro del valle de Hisar. La altitud varía según el barrio, aproximadamente entre 750 y 950 metros, y ocupa unos 203 kilómetros cuadrados. Al norte y al este cierra la cordillera de Hisar, que alcanza los 4.000 metros; al sur, sierras más modestas de entre 1.400 y 1.700. Hasta los años sesenta casi toda la ciudad estaba en la margen izquierda del Varzob; después cruzó el río.

Y hay una condición del sitio que conviene conocer: la sismicidad es alta. El Banco Mundial clasifica el riesgo sísmico de Tayikistán como alto, con más de un 20% de probabilidad de sacudida potencialmente dañina en los próximos cincuenta años, y se estima que la magnitud máxima posible en la zona de Dusambé alcanza entre 7,5 y 8. En los últimos cien años se han sentido en la ciudad numerosos terremotos de magnitud 5 a 6.
El antecedente serio está a menos de cien kilómetros: el terremoto de Qaratog, del 21 de octubre de 1907, de magnitud 7,4, que causó entre doce y quince mil muertos. Es el motivo por el que aquí se construye bajo y ancho, y no alto: la escala generosa de las avenidas de Dusambé no es solo una decisión estética.




