Himachal Pradesh: la casa cambia de material según la altura a la que se construye.
Del pie de las colinas a los 6.816 metros del Reo Purgyil, Himachal es una escalera en la que cada piso construye con lo que tiene: madera y piedra donde hay bosque, barro y sauce donde se acaba. Cuatro ríos, un valle por río y un huerto de manzanos en medio.

Himachal Pradesh ocupa 55.673 kilómetros cuadrados del noroeste de la India, el 1,69 % del territorio del país, y reúne en esa superficie desde unas colinas bajas de unos 600 metros hasta un pico de 6.816 metros, el Reo Purgyil, en la frontera oriental con la cordillera de Zanskar. Una diferencia de más de seis mil metros en un estado más pequeño que Croacia es la clave de todo lo demás.
01 Una escalera de cuatro pisos
El relieve se ordena de sur a norte en bandas casi paralelas. Primero están las Shivalik, las colinas exteriores, de unos 600 metros. Detrás viene el Himalaya Menor, con las cadenas del Dhauladhar y del Pir Panjal, donde el Churdhar llega a 3.647 metros. Más al norte y al este se alza el Gran Himalaya, entre 5.000 y 6.000 metros, y en el extremo oriental la cordillera de Zanskar separa Kinnaur y Spiti del otro lado de la montaña.
Entre una banda y otra no hay transición suave. En el valle de Kangra, un surco largo a los pies del Dhauladhar, la pared de roca se levanta casi sin escalones sobre campos y bosque. Basta avanzar hacia el norte para cambiar de piso: el estado es pequeño en el mapa y muy grande en vertical.

02 Cuatro ríos, cuatro maneras de abrir la montaña
Cuatro afluentes del Indo cruzan el estado: el Beas, el Ravi, el Sutlej y el Chenab. El Beas, el Ravi y el Chenab nacen o se forman en la montaña himachali, y cada río ha cavado su propio valle, de modo que el estado se organiza en varios surcos y no en un único eje. El Beas nace en Beas Kund, cerca de Manali, y baja por el valle de Kullu. El Ravi nace en Bara Bhangal, en Kangra. El Chandra y el Bhaga nacen en Lahaul y se juntan cerca de Keylong para formar el Chandrabhaga, que es el Chenab.
El Sutlej hace lo contrario: entra desde el otro lado de la cordillera, cerca del paso de Shipki La, y atraviesa Kinnaur recogiendo el Spiti y el Baspa antes de seguir hacia el oeste. Entre un valle y el siguiente suele haber una cresta que solo se cruza por un paso: el de Rohtang, a 3.978 metros, comunica el valle del Beas con el de Lahaul. Cada valle es, en la práctica, una unidad de paisaje propia, con sus pueblos y su manera de construir.
03 Donde hay bosque, la casa es de madera y piedra
En los pisos medios, donde la montaña todavía tiene árbol, domina el estilo kath kuni, de las palabras locales para «madera» y «esquina». Los muros se levantan alternando capas de madera y de piedra, sin mortero, con las esquinas entrelazadas y clavijas de madera (kadil) en lugar de clavos. Son muros dobles, rellenos de piedra suelta, y la parte alta suele revocarse con barro. La cubierta es de pizarra o de tablillas de madera.
La casa se organiza en vertical, con dos o tres pisos: abajo el ganado, en el medio el almacén y arriba la vivienda. Y no solo es una cuestión de reparto. Himachal está en las zonas IV y V del mapa sísmico indio, y los ensayos del IIT Mandi sobre las uniones de madera muestran que la resistencia depende de cómo se ensamblan y que el contacto entre madera y piedra aporta resistencia al corte. La explicación que se repite, que la casa se mueve sin romperse, es plausible pero no está cuantificada en las fuentes que he podido consultar.


04 Donde se acaba el bosque, la casa es de barro
La estadística forestal del estado es engañosa. El 68,16 % de la superficie está clasificada legalmente como forestal (37.948 kilómetros cuadrados), pero la cubierta de bosque medida por satélite es de unos 15.443 kilómetros cuadrados, el 27,73 % según el Forest Survey of India de 2021. La diferencia entre las dos cifras indica que mucho terreno clasificado como forestal no tiene árboles, y en el norte, a gran altura, el bosque deja de aparecer.
Spiti es el ejemplo extremo. El río, a unos 3.700 metros, corre por un valle ancho y seco entre montañas de roca parda. Allí la tradición constructiva es la tierra apisonada: los muros son de barro, la piedra se reserva a los cimientos porque también es escasa, y la madera (sauce, álamo y enebro) solo entra en vigas, suelos y marcos de puertas y ventanas. El tejado es plano, de tierra sobre ramas de sauce. Las fuentes lo atribuyen a la combinación de clima seco y escasez de madera, y varían según el valle: en el bajo Spiti hay más materiales, y en el alto, mucho menos.

05 Lo que se planta entre los dos extremos
En el piso de en medio, entre el bosque denso y el desierto de altura, hay otra capa de paisaje construido: los huertos de manzanos. La historia popular dice que los trajo un misionero norteamericano, Samuel Stokes, que plantó los primeros árboles en Kotgarh en 1916. Es verdad a medias: Stokes no introdujo la manzana en la India y en Kullu ya se plantaba antes, pero fue su huerto y su empeño los que extendieron el cultivo comercial por las laderas medias del estado.
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Himachal Pradesh se explica entonces con un gesto: subir y mirar de qué están hechas las paredes. En el sur, la colina boscosa y el valle ancho; en el medio, la madera, la piedra y la manzana; arriba, el barro y el sauce. Cuatro ríos y una escalera de seis mil metros han dejado en cada piso una manera distinta de resolver lo mismo, que es tener un techo bajo una montaña.





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