Destino

En Nevşehir la piedra se corta a mano y un sombrero duro salva cada columna

Cientos de metros de ceniza volcánica compactada, con capas duras de basalto e ignimbrita intercaladas. Donde una de esas capas queda arriba, la columna sobrevive; donde no, desaparece. La misma roca blanda explica por qué aquí se excava en vez de construir.

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El promontorio de Uçhisar, perforado de arriba abajo por estancias excavadas, con conos de toba rematados por bloques duros en primer plano.
El promontorio de Uçhisar, perforado de arriba abajo por estancias excavadas, con conos de toba rematados por bloques duros en primer plano.Wolfgang Moroder·CC BY-SA 3.0

Lo primero que se cuenta de Capadocia es que parece otro planeta. Es una descripción inútil, porque no explica nada. Lo que hay aquí es una consecuencia razonable de dos hechos muy concretos: una roca demasiado blanda y unas capas duras encima.

Y de esos dos hechos sale todo lo demás, incluido lo que hizo la gente con el paisaje durante los últimos dos mil años.

01 Cientos de metros de ceniza

Escarpe con bandas horizontales de roca de colores rosa, ocre y gris bajo una cornisa nevada, con campos labrados en el llano del primer plano
El corte del valle enseña la secuencia completa: decenas de capas de ceniza y pumita de distintas erupciones, apiladas y luego cortadas por la erosión.Emrahuygun / Wikimedia Commons / CC BY-SA 4.0  · CC BY-SA 4.0

Esta parte de Anatolia central está rodeada de volcanes apagados. Los dos grandes son el Erciyes, de 3.917 metros, y el Hasan, de 3.268, y entre el Mioceno y el Plioceno, es decir hace entre unos diez y tres millones de años, expulsaron cantidades enormes de ceniza, pumita y lava.

El material cayó sobre la meseta y se acumuló en depósitos de varios cientos de metros de espesor. Al compactarse, esa ceniza se convirtió en toba: una roca ligera, porosa y poco cementada.

Pero no fue una sola erupción, sino muchas, y de tipos distintos. Entre las capas de ceniza quedaron intercalados niveles de basalto, andesita e ignimbrita soldada, que son mucho más duros. Esa alternancia es la clave de todo lo que se ve.

02 El sombrero que salva la columna

Hilera de columnas de roca clara y estriada rematadas por una capa continua de roca más oscura que sobresale como una cornisa
La capa dura que corona el frente actúa como paraguas: la toba que queda debajo se erosiona mucho más despacio que la que está al descubierto.Dosseman / Wikimedia Commons / CC BY-SA 4.0  · CC BY-SA 4.0

El mecanismo se llama erosión diferencial y es tan sencillo que se puede comprobar de un vistazo. La lluvia, el viento y los ciclos de hielo y deshielo se llevan la toba blanda a una velocidad; el basalto o la ignimbrita, a otra mucho menor.

Donde un bloque duro queda en lo alto, funciona como un paraguas: protege la toba que tiene justo debajo mientras el terreno de alrededor baja. El resultado, al cabo de muchos miles de años, es una columna con un bloque encima. Eso es una chimenea de hadas.

Conviene no exagerar la regla, porque el propio paisaje la matiza. En un inventario de las localidades con chimeneas, el 28 por ciento están dominadas por formas con sombrero, el 40 por ciento por formas sin él y el 32 por ciento mezclan las dos. Las que no tienen sombrero acabarán desapareciendo.

Y hay una cota: las chimeneas aparecen entre los 600 y los 1.800 metros de altitud, con una media en torno a los 1.220. Por debajo y por encima de esa franja las condiciones de erosión son otras.

03 Una roca que se corta con herramienta de mano

La segunda consecuencia de la toba no es geológica sino constructiva, y es la que explica la otra mitad del paisaje. Esta roca es lo bastante blanda como para excavarla con azuela, pico y cincel, sin explosivos y sin maquinaria.

Una persona sola puede abrir una habitación. Un grupo puede abrir una casa entera, con varias estancias, nichos, chimenea y establo, y hacerlo sin transportar un solo bloque ni levantar un solo muro.

Y hay una propiedad que remata el asunto. La toba recién cortada es todavía más blanda, y al quedar expuesta al aire se endurece en superficie. Es decir: se trabaja fácil y luego aguanta. Pocas rocas ofrecen esa combinación.

04 Por eso aquí no se construye: se vacía

Cerro de roca clara con decenas de aberturas cuadradas y arcos excavados en la pared, rodeado de conos de roca también perforados
Un frente de Uçhisar: cada abertura es una estancia excavada. La roca no es el soporte del edificio, es el edificio.Zeynel Cebeci / Wikimedia Commons / CC BY-SA 4.0  · CC BY-SA 4.0

De ahí sale la particularidad arquitectónica de la comarca, y merece la pena enunciarla bien: aquí la construcción es sustractiva. En casi todo el mundo se edifica añadiendo material; en Capadocia se edifica quitándolo.

Eso tiene ventajas que se notan en un clima continental como este. La roca es un aislante excelente: una estancia excavada se mantiene fresca en un verano de 29,4 grados de máxima media y templada en un enero de media cero.

Y explica por qué el mismo recurso se usó para todo. Viviendas, establos, almacenes, palomares, bodegas y cámaras subterráneas de varios niveles son la misma técnica aplicada a fines distintos. El paisaje entero está perforado.

05 Lo que el material no perdona

La contrapartida es que una roca que se corta fácil también se destruye fácil. La toba se disgrega con el agua y con el hielo, y en Nevşehir la media de enero es exactamente cero grados: el ciclo de hielo y deshielo funciona a pleno rendimiento cada invierno.

Por eso muchas fachadas excavadas están hoy partidas, con el frente caído y las estancias abiertas al exterior. Lo que se ve en varios valles no son ruinas por abandono: son cortes frescos producidos por el desprendimiento del frente.

Y es la razón de que algunas chimeneas estén apuntaladas o cerradas al público. El proceso que las formó sigue en marcha, y en una escala de tiempo humana, no geológica.

06 Cómo se recorre

La primera consecuencia práctica es que el recorrido bueno es por dentro de los valles, no por los miradores de arriba. Desde el borde se ve la silueta; desde el fondo se ven las capas, los sombreros y los cortes frescos, que es donde está la explicación.

La segunda es mirar los frentes cortados. Cada valle ofrece decenas de secciones verticales con la secuencia completa de erupciones a la vista, y la banda dura que produce las chimeneas se identifica sin esfuerzo una vez que sabes que está ahí.

Y la tercera cambia el viaje entero. Si delante de cada cono te preguntas si tiene sombrero o no, dejas de ver un paisaje extraño y empiezas a ver un proceso en marcha: unos cuantos miles de columnas en distintas fases de una misma cuenta atrás.

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María Reyes

Editora de Destinations · Flowtravel

María Reyes busca la lógica física de cada lugar: por qué está donde está y qué explica su forma.

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