La mitad de la región es montaña y ocho de cada diez habitantes viven en la costa.
Provenza-Alpes-Costa Azul ocupa 31.400 kilómetros cuadrados y va del Mediterráneo a los 4.102 metros de la Barre des Écrins. La montaña cubre la mitad del territorio, pero el 80 % de la población vive en la franja costera. De ahí sale una consecuencia poco intuitiva: la región con más parques nacionales de Francia es la que casi todo el mundo visita solo por su orilla.
El nombre lo dice y casi nadie lo escucha. Provenza-Alpes-Costa Azul enumera tres cosas, y dos de ellas están tierra adentro. Los Alpes ocupan el mismo renglón que la Costa Azul, con la diferencia de que la Costa Azul es una línea y los Alpes son un volumen.
01 De la orilla a los 4.102 metros
La región tiene 31.400 kilómetros cuadrados y seis departamentos, y su relieve se ordena por altura mucho más que por distancia. En el extremo bajo está el nivel del mar. En el alto, la Barre des Écrins, con 4.102 metros, el único cuatromil francés situado por completo fuera del macizo del Mont Blanc.

El parque nacional que la rodea, el de los Écrins, reúne alrededor de ciento cincuenta cumbres por encima de los 3.000 metros. Es alta montaña sin matices: glaciares, refugios, temporada corta. Y está a unas tres horas de coche de la costa.
02 Todo el mundo cabe en la franja
La montaña ocupa la mitad del territorio regional. La población hace exactamente lo contrario: el 80 % vive en el litoral, es decir, en una banda de unos 700 kilómetros de costa que en muchos tramos tiene solo unos pocos kilómetros de fondo antes de que el terreno empiece a subir.

La densidad media de la región es de 166 habitantes por kilómetro cuadrado, una cifra que no significa gran cosa porque promedia dos mundos distintos. Reparte la misma población entre la mitad costera y la mitad alpina y obtienes una conurbación casi continua a un lado y valles de pocos miles de habitantes al otro.
03 Cuatro parques nacionales de once
Francia tiene once parques nacionales. Cuatro están en esta región: los Écrins, el Mercantour, Port-Cros y las Calanques. Ninguna otra región francesa reúne tantos, y la razón es la que ya se ha visto: aquí caben a la vez alta montaña, litoral rocoso y archipiélago mediterráneo.
Los dos marinos son casos límite. Port-Cros, creado en diciembre de 1963, fue el primer parque nacional de Europa que protegía tierra y mar a la vez. Las Calanques, creado en 2012, es el primer parque nacional periurbano de Europa: sus zonas centrales lindan con una metrópoli de más de un millón de habitantes.
A eso se suman ocho parques naturales regionales, cuatro de ellos contiguos entre sí. Son otra figura jurídica y otro nivel de protección, pero explican lo mismo: la superficie que queda fuera de la franja costera es tan grande y tan variada que ha hecho falta cubrirla con capas.

04 Cincuenta kilómetros entre la nieve y el mar
El Mercantour es el que mejor resume la geometría de la región. Su cumbre más alta, la Cime du Gélas, tiene 3.143 metros y está a unos cincuenta kilómetros del Mediterráneo en línea recta. No hay antesala: la alta montaña empieza casi encima de la playa.

Esa cercanía es la que sostiene el tópico de esquiar por la mañana y bañarse por la tarde. El tópico es cierto en kilómetros y engañoso en horas: la distancia es corta, pero se recorre por carreteras de valle que suben en revueltas y no permiten velocidad media alta. Cincuenta kilómetros en línea recta se convierten en noventa por carretera y en cerca de hora y media de conducción.
05 Lo que esto cambia para quien viaja
La primera consecuencia es de planificación. En esta región la distancia no predice el tiempo. Un mapa a escala pequeña sugiere trayectos de media hora entre puntos que en realidad están separados por un puerto de montaña, y el error se paga entero el mismo día.

La segunda es de expectativa. Quien reserva en la costa y planea excursiones al interior descubre que cada salida consume un día entero. Quien invierte el planteamiento y duerme tierra adentro descubre lo contrario: que la costa está a un trayecto razonable y que el resto está en la puerta.
La tercera es de calendario, y es la más dura. La mitad alpina de la región tiene temporada. Los puertos altos se cierran por nieve, los refugios abren unas semanas y los valles del norte funcionan con un horario distinto al de la costa. La franja del mar admite improvisación durante casi todo el año. La otra mitad, no.




