Casi toda la información práctica sobre el interior de esta región termina en la misma frase: alquila un coche. Es un consejo razonable y, para media Provenza, inevitable. Pero se repite tan automáticamente que oculta el dato contrario, que también es cierto.
01 La línea que hace posible el viaje
La línea de Niza a Digne-les-Bains mide 151 kilómetros, es de vía métrica y sirve a una treintena de localidades. La explotan los Chemins de fer de Provence, no la red nacional, y funciona como servicio regular, no como tren turístico: el primero sale de Niza poco antes de las siete de la mañana y hay alrededor de cinco circulaciones diarias por sentido. El recorrido completo dura unas tres horas y media.
El trazado importa tanto como el horario. La línea remonta el valle del Var y luego el del Verdon alto, es decir, entra por donde entraría la carretera pero sin exigirte que mires la carretera. Los pueblos encaramados que se ven desde el asiento son el mismo paisaje que se pierde quien conduce.

02 Por qué Digne solo tiene un tren
Digne-les-Bains tuvo dos accesos ferroviarios. El de ancho normal, que la unía con la línea Marsella–Briançon en Château-Arnoux-Saint-Auban, dejó de tener servicio regular de viajeros en marzo de 1972 y se cerró por completo en septiembre de 1989, con el final del enlace Alpazur entre Ginebra y Niza.

Lo que quedó fue la vía métrica. Es decir, que la única forma de llegar a Digne en tren hoy es la línea lenta, la de los Piñones, la que parecía la pintoresca. Ese detalle explica por qué una región tan poblada tiene un interior tan mal comunicado por raíl: no es que nunca lo estuviera, es que se desmontó.
La línea pintoresca no es una alternativa al tren normal. En Digne es el tren que queda.
03 La segunda línea sube a 800 metros
La otra entrada al interior sale también de Niza y remonta el valle de la Roya hasta Tende, 71 kilómetros en unas dos horas. La línea se abrió en 1928 y continúa hacia Cuneo, ya en Italia. Es de ancho normal y la explota la red regional.
Tiene una particularidad útil para quien viaja sin coche: de mayo a octubre, el tren que sale de Niza a las 9:32 lleva a bordo un guía que explica el valle durante el trayecto. Los regresos desde Tende salen a primera hora de la tarde y a media tarde, lo que permite hacer el día completo sin dormir arriba.

04 Dónde dormir para que esto funcione
Este viaje se sostiene sobre dos o tres bases, no sobre un recorrido lineal. Niza es la más obvia porque de ella salen las dos líneas de montaña, y además está conectada con el resto de la costa por servicios frecuentes.

Para la mitad occidental, Aix-en-Provence y Aviñón funcionan mejor. Ambas son ciudades caminables, tienen enlaces regionales frecuentes entre sí y con Marsella, y permiten pasar tres o cuatro días sin subirte a nada que no sea un tren de cercanías. Es la parte del viaje que menos exige planificación.
La distribución que mejor funciona en siete noches es sencilla: tres noches en Niza para las dos líneas de montaña, tres en Aix o Aviñón para el oeste, y una de margen. El margen no es lujo: es la reserva para el día en que un enlace no cuadre.
05 Lo que no vas a ver, y conviene aceptarlo
Hay que decirlo sin rodeos. La meseta de Valensole, las gargantas del Verdon y el interior de los Alpilles no tienen servicio ferroviario, y el transporte público que llega hasta ellos es escaso, estacional y pensado para residentes, no para excursiones de jornada.
Quien viaje sin coche por la lavanda va a quedarse corto. Es la limitación real de este planteamiento y no tiene arreglo con buena voluntad: o se contrata una excursión organizada desde una ciudad, o se alquila coche esos dos días concretos, o se renuncia.
A cambio se gana algo que el coche no da. En estas dos líneas el trayecto no es el precio del destino: es una parte del destino. Tres horas y media subiendo un valle con paradas en pueblos de doscientos habitantes es exactamente el tipo de experiencia que la carretera convierte en un tránsito.


