Destino

Victoria se levanta sobre granito de 750 millones de años, no sobre lava.

Casi todas las islas que hay en mitad de un océano son volcánicas: se levantan, se erosionan y acaban hundiéndose. Las Seychelles interiores no. Son granito continental, un fragmento de Gondwana que se quedó atrás cuando India y Madagascar se separaron, y sobre ese fragmento se apoya Victoria, una capital de calles contadas que ha tenido que fabricarse el suelo llano que le faltaba.

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Cruce de calles en el centro de Victoria bajo un cielo nublado: en el lado derecho del encuadre se levanta una torre de reloj de fundición pintada de gris claro, con cuatro esferas y una veleta en la cúspide, rodeada de una barandilla baja y una isleta de asfalto; el pavimento del cruce está pintado con una retícula amarilla; a la izquierda, un árbol grande de copa ancha del que cuelgan farolillos rojos, un seto recortado, un letrero en forma de corazón rojo y unas letras de colores sobre el suelo; al fondo, edificios bajos de dos plantas con galerías y toldos rojos, azules y amarillos a ambos lados de la calzada, algunos coches aparcados y una avenida que se pierde entre las casas; detrás de todo ello, laderas boscosas de montaña que cierran el horizonte.
Cruce de calles en el centro de Victoria bajo un cielo nublado: en el lado derecho del encuadre se levanta una torre de reloj de fundición pintada de gris claro, con cuatro esferas y una veleta en la cúspide, rodeada de una barandilla baja y una isleta de asfalto; el pavimento del cruce está pintado con una retícula amarilla; a la izquierda, un árbol grande de copa ancha del que cuelgan farolillos rojos, un seto recortado, un letrero en forma de corazón rojo y unas letras de colores sobre el suelo; al fondo, edificios bajos de dos plantas con galerías y toldos rojos, azules y amarillos a ambos lados de la calzada, algunos coches aparcados y una avenida que se pierde entre las casas; detrás de todo ello, laderas boscosas de montaña que cierran el horizonte.Vasilii Martynov·CC0

01 Un continente que no llegó a irse

La diferencia importa más de lo que parece. Una isla volcánica es corteza oceánica: pesada, joven y condenada a hundirse lentamente bajo su propio peso hasta convertirse en atolón. Las Seychelles interiores son corteza continental, gruesa y ligera, y por eso siguen a flote después de decenas de millones de años de aislamiento.

Ese bloque de corteza —el llamado microcontinente de las Seychelles— formaba parte de Gondwana y quedó suelto en mitad del índico cuando India se separó de Madagascar y siguió su camino hacia el norte. Lo que se ve hoy sobre el agua son las cumbres de una plataforma sumergida mucho mayor.

Vista de un valle boscoso bajo un cielo blanco de nubes bajas: en primer término, la vegetación tropical ocupa la mitad inferior del encuadre en una masa densa de hojas anchas, helechos y trepadoras de distintos verdes, con un árbol alto de copa horizontal en el borde derecho; en el plano medio, la ladera desciende cubierta de selva continua sin ningún claro; al fondo, una cordillera de cumbres redondeadas se recorta en gris azulado y sus partes altas quedan tapadas por la nube, que baja hasta media ladera.
El interior montañoso de Mahé: el relieve granítico que se levanta justo detrás de Victoria.Radosław Botev / Wikimedia Commons / CC BY-SA 4.0  · CC BY-SA 4.0

02 Una capital de calles contadas

Los colonos franceses fundaron aquí un establecimiento en 1778 y lo llamaron precisamente así, L'Établissement. El nombre actual llegó en 1841, ya bajo administración británica. La ciudad se apoya en la única franja llana de la costa noreste de Mahé, con la montaña encima y el mar delante.

Las cifras explican la escala. En 2022 la región central —los distritos de la capital y su entorno inmediato— reunía 30 145 habitantes, en torno al treinta por ciento de los 102 612 del país entero. Cuatro distritos ocupan el casco: La Rivière Anglaise, Saint-Louis, Mont Fleuri y Bel Air.

En el cruce principal está la torre del reloj, inaugurada el 1 de abril de 1903 y fundida en hierro por la casa Gillett & Johnston de Croydon. Es una copia de la que se instaló en 1892 a la entrada de la estación Victoria de Londres, en Vauxhall Bridge Road, y por eso en las islas la llaman Little Ben. A quince minutos a pie, en Mont Fleuri, el Jardín Botánico Nacional ocupa unas seis hectáreas y se creó en 1901 como estación agrícola, por iniciativa del agrónomo mauriciano Paul Evenor Rivalz Dupont.

Entrada de un jardín botánico vista desde la calle: en el centro, una verja de hierro pintada de blanco abierta de par en par da paso a un camino asfaltado estrecho que se adentra en el recinto y se pierde entre la vegetación; a ambos lados del camino, céspedes cortados, arriates con plantas de hoja roja y verde, palmeras de tronco fino y árboles de copa alta que forman un dosel; a la derecha, dos casetas de planta cuadrada con tejado cónico de paja y paredes de madera clara, y un cartel verde con letras blancas sujeto a la verja; a la izquierda, más caseta de paja parcialmente cortada por el borde del encuadre; al fondo, la ladera boscosa de la montaña y un cielo con nubes blancas.
La entrada del Jardín Botánico Nacional, en Mont Fleuri, a un paseo corto del centro de Victoria.Seychelles Nation / Wikimedia Commons / CC BY 4.0  · CC BY 4.0

03 El suelo que la ciudad se fabricó

El granito da estabilidad, pero no da llano. La costa de Mahé es una repisa estrecha entre la montaña y el arrecife, y a Victoria se le acabó el terreno hace décadas. La solución fue ganárselo al mar: el proyecto East Coast III sumó unas 350 hectáreas frente a la ciudad y se completó en 1999, y de ahí salieron la isla Perseverance y la Île du Port, 54 hectáreas de suelo enteramente artificial junto al puerto.

Ese suelo nuevo tiene un motivo económico muy concreto: el atún. Port Victoria es el gran centro de descarga y transbordo del índico, y por sus muelles pasa alrededor del sesenta por ciento de las capturas de cerco de todo el océano Índico, unas 180 000 toneladas al año.

De modo que la capital tiene dos frentes muy distintos separados por unos pocos cientos de metros. Uno es el de las galerías, los toldos y el mercado. El otro es industrial: grúas, cámaras frigoríficas, atuneros de casco alto y una conservera que trabaja a turnos. En pocas capitales se ve tan de cerca de qué vive el país.

Muelle portuario fotografiado desde el agua bajo un cielo gris cubierto: a la derecha, la proa alta de un barco de casco azul oscuro y superestructura blanca ocupa el primer plano, amarrado a un muelle de hormigón con norays amarillos; junto a él, atracados en fila, varios pesqueros de gran porte con cascos verdes y blancos, grúas de pórtico y plumas de carga desplegadas sobre las cubiertas; a la izquierda, un buque blanco y rojo de mayor eslora con chimenea alta; entre unos y otros asoman remolcadores pequeños y contenedores en tierra; la mitad inferior del encuadre es agua gris en calma con reflejos de los cascos; no hay personas visibles.
Atuneros de cerco amarrados en Port Victoria, el centro de transbordo de atún del océano Índico.flowcomm / Wikimedia Commons / CC BY 2.0  · CC BY 2.0

04 Cómo se recorre

El casco se hace a pie sin esfuerzo. Desde la torre del reloj, el mercado queda a un par de minutos, la oficina de correos y los edificios administrativos a otro tanto, y el jardín botánico a un cuarto de hora largo caminando hacia el sur. No hay más ciudad que esa: quien espere una capital extensa se llevará una sorpresa.

Todo lo demás sale de la estación de autobuses, en pleno centro. De ahí parten las líneas que recorren la isla entera por la carretera de la costa y por los pasos de montaña, y desde el muelle de pasajeros salen los ferris a Praslin y La Digue. Con esas dos terminales a cinco minutos una de otra, Victoria funciona como el nudo del archipiélago más que como un destino en sí.

Y la mejor manera de entender el sitio es subir un poco. Basta con tomar la carretera hacia el interior y ganar altura: desde arriba se ve la ciudad apretada contra la montaña, la línea recta y demasiado perfecta del terreno ganado al mar, y detrás las islas graníticas de Sainte Anne asomando en el agua como lo que son, las cumbres de un continente sumergido.

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María Reyes

Editora de Destinos · Flowtravel

María escribe sobre ciudades a partir de cómo están construidas.

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  • CoverVasilii Martynov / Wikimedia Commons / CC0Source
  • BodyRadosław Botev / Wikimedia Commons / CC BY-SA 4.0Source  ·  CC BY-SA 4.0
  • BodySeychelles Nation / Wikimedia Commons / CC BY 4.0Source  ·  CC BY 4.0
  • Bodyflowcomm / Wikimedia Commons / CC BY 2.0Source  ·  CC BY 2.0