01 Una ciudad sin vitrinas

Conviene decir primero lo que este viaje no es. Acra no tiene un conjunto monumental, ni un casco antiguo restaurado, ni una red de museos que llene los días. La ciudad son tres antiguos pueblos junto a tres fuertes que crecieron hasta tocarse, y lo que quedó de aquello está muy transformado.

Qué esperar de este viaje, medido en lo que le importa a quien viene por el oficio.
Oficio vivo Telares, carpinterías y talleres que trabajan por encargo
Singularidad Los ataúdes figurativos no existen en ningún otro sitio
Acceso sin intermediarios El inglés es oficial y los talleres están abiertos a la calle
Patrimonio monumental Sin casco antiguo ni gran conjunto que recorrer
Comodidad de movimiento 5,46 millones en la región y tráfico denso a casi cualquier hora
Organización para el visitante Nada señalizado: hay que preguntar y concertar

Esa diferencia entre taller y vitrina es exactamente el motivo del viaje. En un museo se ve el resultado; aquí se ve el proceso, con el ruido, el serrín, los botes de pintura y el encargo a medio hacer apoyado contra la pared. Para quien viaja por el oficio, eso vale más que cualquier colección.

Interior de un taller de carpintería con varias piezas figurativas terminadas apoyadas en el suelo de tablas: en el centro domina un pez enorme de madera, con el cuerpo pintado de plata y rosa, las escamas dibujadas una a una, aletas dorsales curvas y una cola ancha de radios blancos y rojos; detrás asoma una camioneta cisterna azul celeste con la palabra «Petrol» rotulada en el depósito y ruedas de goma; a la derecha se ven el morro y el ala de un avión blanco con una bandera pintada en la deriva, una hoja verde alargada, una vaca blanca con manchas negras y una furgoneta amarilla pequeña; la nave está abierta a la calle.
Un taller de ataúdes figurativos en la periferia. Nada de esto se expone: son encargos en curso, apoyados donde caben.René Edward Knupfer-Müller / Wikimedia Commons / CC BY-SA 4.0·CC BY-SA 4.0

02 El telar de tira estrecha

El kente no se teje como se tejen casi todos los tejidos del mundo. Se hace en un telar que produce tiras estrechas, de unos diez centímetros de ancho, con la urdimbre tendida a lo largo del suelo durante varios metros y sujeta por un peso en el extremo. El tejedor avanza sentado, tramo a tramo.

Tiras de diez centímetros, tejidas de una en una y cosidas después una junto a otra. Una tela grande de kente son horas de telar multiplicadas por veinte.

Después, las tiras se cosen unas junto a otras hasta formar la pieza completa. De ahí viene el aspecto característico de bloques y franjas desplazadas, y de ahí también el precio: una tela grande no es el trabajo de una tarde sino de semanas, y cada combinación de colores y patrones tiene su nombre y su lectura.

Telas de kente expuestas y solapadas unas sobre otras, ocupando todo el encuadre: se ven al menos ocho piezas distintas, todas compuestas por tiras estrechas cosidas en paralelo y tejidas en bloques alternos; predominan el amarillo dorado, el rojo, el verde, el negro y el azul, combinados en cuadros, franjas transversales y motivos geométricos pequeños repetidos; los bordes de algunas piezas muestran flecos, y la superposición deja ver el grosor y la trama gruesa del tejido.
Piezas de kente terminadas. Cada franja vertical es una tira tejida por separado y cosida después a la siguiente.Loving22 / Wikimedia Commons / CC0·CC0

03 La calle también es taller

Fuera de los talleres, la ciudad sigue produciendo a la vista. Los barrios antiguos —Jamestown, Usshertown— están llenos de muros pintados, rótulos comerciales hechos a mano y una escena gráfica callejera que lleva años atrayendo a fotógrafos y diseñadores. No hay que buscarla: está en el camino.

Y está el mercado, que es la otra mitad del argumento. El comercio de Acra ocupa la acera, la calzada y todo lo que encuentra, y en él se ve el material antes de convertirse en objeto: telas por metros, madera, herramientas, pintura. Para quien viaja por el oficio, un mercado grande explica más que una tienda de artesanía.

Cruce del centro fotografiado desde la acera: en primer plano, la calzada asfaltada con el bordillo pintado a franjas rojas y blancas, un semáforo sobre un poste verde, varios bolardos amarillos y el capó de un coche gris entrando por la derecha; en el centro del encuadre, un edificio de dos plantas de planta circular con galería de madera y un rótulo comercial grande en la fachada; a su alrededor, una hilera de puestos de mercado bajo sombrillas amarillas y rojas con mercancía apilada, motocicletas aparcadas y una veintena de personas caminando o atendiendo, vistas a media distancia; el cielo es azul con nubes altas.
El comercio ocupando la acera en el centro. Aquí se compra el material con el que trabajan los talleres de la periferia.Efo Komla / Wikimedia Commons / CC BY-SA 4.0·CC BY-SA 4.0

04 Cómo se arma el viaje

Cinco o seis días es la medida razonable, y la clave está en no encadenar más de dos piezas al día. El Gran Acra tiene 5,46 millones de habitantes repartidos en 3.245 kilómetros cuadrados, y el tráfico convierte cualquier trayecto en una hora larga. Es mejor una mañana en un taller que tres visitas a medias.

Todo se organiza preguntando y en inglés, que es lengua oficial. No hay circuito montado ni horarios publicados: los talleres son negocios y trabajan cuando trabajan. Concertar la visita con antelación, aunque sea el día antes, cambia por completo lo que se ve y evita presentarse en mal momento.

El mes tiene respuesta clara: de noviembre a febrero, con entre 12 y 37 milímetros de lluvia y hasta 245 horas de sol. Mayo y junio, con 151 y 190 milímetros y el sol en su mínimo, complican los desplazamientos por una ciudad donde media hora de agua basta para bloquear el tráfico.

Y el aviso que decide. Si tu forma de viajar es entrar en un edificio, mirar una colección y salir, Acra te va a parecer una ciudad sin nada. Si lo tuyo es entrar en un espacio de trabajo, pedir permiso, quedarte mirando cómo se hace algo y salir con las manos manchadas, esta es de las capitales más interesantes del continente, y casi nadie viene por eso.

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SN

Sofía Navarro

Editora de Hecho Para Ti · Flowtravel

Sofía empareja viajeros con destinos, y dice cuándo no encajan.