Viajar por arquitectura suele consistir en visitar edificios sueltos y reconstruir mentalmente el contexto que los explica. Aquí se puede hacer lo contrario: el contexto está completo y es reciente, y los edificios se leen dentro de él. Es una diferencia de método, y para cierto perfil de viajero lo cambia todo.

01 Cómo encaja contigo

El dato que lo hace posible es la fecha. La capitalidad se trasladó aquí en 1997, y lo que hoy son 1,6 millones de habitantes en 810 kilómetros cuadrados se ha construido casi todo desde entonces. No hay que imaginarse el plan: el plan está a la vista, ejecutado y todavía en obra en algunos bordes.

¿Cómo encaja Astaná con este perfil?
Legibilidad del proyecto urbano Casi todo es posterior a 1997: las decisiones están a la vista y sin capas encima
Contraste entre dos épocas La ciudad anterior y la nueva están separadas por un río y se recorren el mismo día
Ausencia de masificación Recibe muy pocos visitantes: no hay colas ni reservas en ninguna parte
Programa más allá del urbanismo Museos y una salida de naturaleza; con tres días se cubre bien y no da para más
Comodidad de recorrerla a pie Avenidas anchas, explanadas largas y muy poca sombra continua
Meses en que se puede estar fuera Cinco meses tienen la máxima media bajo cero; la ventana real son cuatro o cinco

02 Qué se puede leer aquí

Ribera de un río en calma al atardecer, con un paseo enlosado en curva, dos pérgolas blancas y una hilera de edificios de vivienda de ladrillo claro y naranja rematados por una torre con aguja, todo reflejado en el agua.
La ribera terminada, con su paseo y sus pérgolas. Todo este borde, incluido el agua contenida, es obra posterior a 1997.Vmenkov / Wikimedia Commons / CC BY-SA 3.0·CC BY-SA 3.0

Lo primero, la escala. En una llanura vacía nada obliga a estrechar una calle, y eso se nota: las avenidas son anchísimas, los edificios están exentos y las distancias entre ellos son grandes. Es una decisión, no una consecuencia, y se puede juzgar caminándola.

Lo segundo, el eje. La ciudad nueva se organiza a lo largo de una línea que va del río hacia el sur, con los edificios principales colgados de ella y el resto ordenado a los lados. Es un recurso de composición viejísimo aplicado en los años dos mil, y se entiende mejor recorriéndolo entero de una punta a la otra que mirando cada edificio por separado.

03 Lo que te va a costar

Vista desde un piso alto sobre manzanas de bloques de cinco plantas con las azoteas nevadas y patios interiores con coches aparcados, y detrás, alineadas en el horizonte, torres nuevas de vidrio y una grúa amarilla.
Las dos ciudades en un encuadre: bloques de cinco plantas delante, torres nuevas detrás y una grúa entre medias.Sovetnik Sovetnik / Wikimedia Commons / CC BY 3.0·CC BY 3.0

La primera fricción son las distancias. La escala del trazado está pensada para el coche, y recorrer el eje entero a pie es una caminata larga por explanadas sin sombra continua. Se hace, y merece la pena hacerlo, pero conviene contarlo como media jornada y no como un paseo.

La segunda es el calendario, y es la más dura de todas. Hay cinco meses con la máxima media por debajo de cero, y el récord de frío de la serie es de −51,6 grados. Un viaje de urbanismo, que consiste básicamente en andar y mirar, es sencillamente inviable entre noviembre y marzo.

Y la tercera es que la ciudad, como destino, es corta. Tres días la cubren bien: dos para las dos ciudades y uno para museos o para salir al campo. A partir de ahí, no hay mucho más que ver, y quien planifique una semana va a acabar repitiendo recorrido.

04 Cómo montaría yo estos días

Tres días en junio, cuando hay 25,8 grados de máxima y luz hasta muy tarde. Día uno: el eje de la ciudad nueva, entero y a pie, de un extremo al otro y sin entrar en nada; el objetivo es entender la escala y el orden, no visitar edificios.

Vista aérea de un barrio de bloques bajos y medios de distintos colores con calles arboladas entre ellos y coches aparcados, y al fondo, entre bruma, torres más altas bajo un cielo azul con nubes altas.
El tejido de la ciudad anterior: manzanas cerradas, arbolado entre bloques y comercio abajo. Aquí se camina distinto.Sovetnik Sovetnik / Wikimedia Commons / CC BY 3.0·CC BY 3.0

Día dos: la orilla norte, la ciudad anterior, también a pie y sin plan. Manzanas, patios, comercio de barrio y arbolado adulto, que aquí es el único que hay. Día tres: museos por la mañana y, por la tarde, salir del término municipal para ver la estepa y el cinturón forestal desde fuera. Ese contraluz explica la ciudad mejor que ningún mirador.

05 El veredicto

Si te interesa el urbanismo como disciplina, hay muy pocos sitios en el mundo donde se pueda examinar una capital completa proyectada en una sola generación, con el contexto entero disponible y sin capas históricas que interpretar. Y encima se hace sin colas, sin reservas y con muy poca gente alrededor.

Si viajas buscando patrimonio antiguo, ambiente de calle o una ciudad que se disfrute sin pensarla, este destino te va a resultar frío en más de un sentido. La pregunta que decide es sencilla: ¿te interesa el resultado o te interesa el proceso? Si es lo segundo, aquí hay tres días muy bien empleados.

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SN

Sofía Navarro

Editora de Made For You · Flowtravel

Sofía empareja destinos con el viajero que de verdad los va a disfrutar.