Hay un tipo de viajero al que Bahía le suena mal por razones que no tienen nada que ver con Bahía. Es quien no disfruta del calor húmedo, no quiere pasar el día en la arena y sospecha que un destino tropical no tiene nada que ofrecerle. Ese cálculo es razonable y, en este caso concreto, está mal hecho.

El estado mide 565.733 kilómetros cuadrados, más que Francia, y el 68 % de su superficie está dentro de la zona semiárida. La playa que aparece en todas las fotos ocupa una franja. Detrás hay una meseta de arenisca, y esa meseta es un destino de montaña con todas las letras.

01 El malentendido del nombre

La Chapada Diamantina ocupa unos 38.000 kilómetros cuadrados repartidos en 58 municipios, con casi toda su superficie por encima de los 500 metros, y forma parte de la cordillera del Espinhaço. La sierra del Sincorá se extiende ciento sesenta kilómetros de norte a sur.

El parque nacional se creó el 17 de septiembre de 1985 y protege 152.142 hectáreas en cinco municipios: Palmeiras, Mucugê, Lençóis, Ibicoara y Andaraí. El punto más alto del estado, el Pico do Barbado, alcanza los 2.036 metros.

Amanecer sobre un valle de montaña con la niebla asentada en el fondo y las siluetas de las mesetas recortadas contra un cielo que va del naranja al azul.
Amanecer en el Vale do Pati. La niebla del fondo del valle es un fenómeno de altura, no de costa.Willemarcel / Wikimedia Commons / CC BY-SA 3.0·CC BY-SA 3.0

Lo que se recorre son mesetas de cima plana con las paredes cortadas a pico, valles encajados entre ellas, cuevas excavadas por los ríos y campos rupestres en lo alto. Nada de eso se parece a lo que uno espera encontrar cuando lee el nombre del estado.

02 Cuatrocientos diez kilómetros tierra adentro

Lençóis, la puerta de entrada habitual, está a 410 kilómetros de Salvador. Esa distancia es el primer filtro del viaje y conviene tomársela en serio: no es una excursión de un día desde la costa, es un desplazamiento que ocupa una jornada.

También es lo que hace que la chapada funcione. Está lo bastante lejos del mar como para no compartir su clima, su vegetación ni su ritmo, y lo bastante lejos como para que quien va a la costa no suba en autobús a pasar la tarde.

La contrapartida honesta es que dentro de la comarca las distancias siguen siendo largas y el transporte es escaso. Un viaje de seis a nueve días sin vehículo propio funciona si se elige una base y se sale de ella; recorrer los cinco municipios del parque a golpe de autobús no funciona.

03 Lo que cambia en el termómetro

Este es el argumento central para el perfil del que habla el artículo. En Salvador la mínima media más baja de todo el año es de 21,0 grados. Ningún mes, ninguna noche estadística, baja de ahí. En Lençóis la mínima media de julio es de 16,6 grados, y la de junio de 17,5.

Cuatro grados y medio de diferencia nocturna, en un clima húmedo, cambian por completo cómo se descansa. Por el día, en cambio, el interior es más caluroso: 31,8 grados de máxima media en febrero, frente a los 31,1 de la costa. Es un clima continental en miniatura, con más recorrido entre el día y la noche.

Y la lluvia también juega a favor de quien viene a caminar. El bloque seco de la chapada va de junio a septiembre: 55,7, 41,5, 40,4 y 26,4 milímetros al mes. Al mismo tiempo, en la costa, mayo, junio y julio son los meses de 302, 238 y 194 milímetros. Los dos calendarios están invertidos.

04 Cómo se camina aquí

La travesía de referencia es la del Vale do Pati, que se hace habitualmente en tres días. No se entra en coche: se entra andando, se cruza el valle y se sale por el otro extremo, durmiendo por el camino en casas de las familias que viven dentro.

Casa baja de tejado de teja, medio oculta entre plataneras y matorral, al pie de un gran cerro rocoso de cima recortada bajo un cielo nublado.
Una casa del Vale do Pati bajo el Morro do Castelo. Este tipo de vivienda es el alojamiento normal de la travesía.Felipe Lessa / Wikimedia Commons / CC BY-SA 4.0·CC BY-SA 4.0

Eso define bien el perfil al que le va a encajar esto. No es una ruta de refugios ni de hoteles, y tampoco es acampada: es dormir en la casa de alguien, comer lo que se cocine allí y depender de una organización local que existe porque el valle está habitado.

Salto de agua estrecho cayendo por una pared de roca oscura hacia una poza rodeada de vegetación densa y bloques de piedra.
Una cascada dentro del Vale do Pati. En la estación seca, que es la mejor para caminar, el caudal de estos saltos baja mucho.André Olmos / Wikimedia Commons / CC BY-SA 4.0·CC BY-SA 4.0

Conviene tener presente la contradicción del calendario. Los meses de mejor sendero son los de menos agua, y los de cascada llena son los de barro. Si lo que quieres es caminar, elige junio a septiembre y da por hecho que verás los saltos flojos. Es una renuncia, y es mejor decidirla que descubrirla.

El mismo estado que se vende como playa tiene, cuatrocientos kilómetros tierra adentro, noches de dieciséis grados y travesías de tres días.

05 Un pueblo que fue riquísimo y dejó de serlo

Lençóis no es un pueblo de montaña cualquiera. El poblamiento empezó en 1845, tras encontrarse diamantes en la chapada; en 1856 se constituyó como villa y en 1864 alcanzó rango de ciudad. A mediados del siglo XIX llegó a ser el mayor productor mundial de diamantes y la tercera ciudad en importancia de Bahía.

Pueblo de casas bajas de colores a un lado de un cauce ancho y casi seco, con hierba en el lecho, un muro de piedra de contención y colinas boscosas al fondo.
Lençóis junto a su río en aguas bajas. La ciudad conserva el trazado y la arquitectura de la época del diamante.Otávio Nogueira / Wikimedia Commons / CC BY 2.0·CC BY 2.0

Aquel dinero dejó rastro: importaciones de lujo y hasta un viceconsulado francés en un pueblo del interior del nordeste brasileño. En 1871 empezó la caída, porque los hallazgos sudafricanos hundieron el mercado y el suelo local estaba agotado. Muchos mineros se marcharon.

Lo que quedó es un casco urbano que no volvió a construirse encima de sí mismo. El IPHAN lo declaró conjunto protegido en 1973, y hoy vive del turismo de la chapada, con unos once mil habitantes. Para el perfil de este artículo eso importa: la base del viaje no es un centro de servicios levantado para el visitante, sino un pueblo con su propia historia detrás.

06 Si esto te describe

La pregunta útil no es si te gusta Brasil, sino si estás dispuesto a gastar un día de viaje en alejarte del mar. Quien lo hace encuentra un destino de montaña con noches frescas, senderos largos y un pueblo con pasado. Quien no lo hace se queda en la franja, que también está muy bien, pero es otro viaje.

¿Cómo encaja la chapada contigo?
Alivio del calor húmedo Mínimas medias de 16,6 grados en julio, frente a los 21 mínimos de la costa
Caminar de verdad Travesías de tres días por el Vale do Pati, dentro de un parque de 152.142 hectáreas
Independencia del coche 410 kilómetros desde Salvador y transporte escaso dentro de la comarca
Agua para bañarse Cascadas y pozas por todas partes, pero el caudal cae a 26,4 milímetros de lluvia en septiembre
Alojamiento cómodo Lençóis tiene posadas; dentro del valle se duerme en casas de familia
Historia propia del sitio Ciudad del diamante desde 1845, en crisis desde 1871, protegida por el IPHAN en 1973

Si has llegado hasta aquí pensando que unas noches de dieciséis grados y tres días andando por un valle sin carretera suenan mejor que una tumbona, este viaje está hecho para ti. Reserva entre junio y septiembre, cuenta un día para subir desde Salvador y acepta de antemano que las cascadas irán flojas.

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SN

Sofía Navarro

Editora de Made For You · Flowtravel

Sofía Navarro empareja destinos con personas: para quién funciona un lugar y para quién no.