01 Para quién funciona

El viaje habitual por Zimbabue se organiza alrededor de las cataratas del oeste, los parques del valle del Zambeze y las ruinas del sur. La capital queda en medio como punto de entrada, y la mayoría la cruza sin detenerse.

Merece la pena romper esa costumbre si te interesa el arte. Aquí nació, a finales de los años cincuenta y alrededor de la galería nacional, el movimiento de escultura en piedra que después se expuso en Nueva York y en París. Verlo aquí, y no en una tienda de aeropuerto, cambia bastante la experiencia.

Dos esculturas de piedra con rostros tallados, apoyadas contra el tronco de un árbol.
Escultura shona expuesta al aire libre: el formato habitual de exhibición en el país.COSV / CC BY-SA 3.0·CC BY-SA 3.0

02 Dos días con sentido

El primer día es urbano: la galería nacional por la mañana, el centro con sus avenidas anchas y su arbolado alternado, y por la tarde alguno de los parques de escultura al aire libre, donde la obra se ve entre árboles y no bajo focos.

El segundo sale de la ciudad. A las afueras, en la zona de Epworth, están las rocas en equilibrio de Chiremba: bloques de granito apilados por la erosión, no por nadie. Una de esas formaciones, conocida como Domboremari o «roca del dinero», llegó a aparecer en los billetes del país.

Compatibilidad del viaje
Escultura y galerías El movimiento nació aquí y sigue produciendo obra.
Excursión geológica Las rocas en equilibrio están a media hora del centro.
Base para el país Aeropuerto internacional y salidas a los parques y a las cataratas.
Avenidas y arbolado Dos temporadas de color al año, en agosto y en octubre.
Patrimonio monumental Ciudad de 1890: no hay casco antiguo que visitar.
Formación de bloques de granito apilados en vertical entre matorral seco y árboles.
Domboremari, la «roca del dinero» de Chiremba: la formación que apareció en los billetes del país.lumoplank / CC0·CC0

03 Las fricciones

La primera es la movilidad. La ciudad se trazó con manzanas grandes y ha seguido extendiéndose, así que las distancias entre el centro, los parques de escultura y las afueras son largas. Lo práctico es contratar conductor por medio día o por jornada completa.

La segunda es el dinero. Conviene llegar con efectivo en billetes pequeños y no dar por hecho que se puede pagar con tarjeta en todos los sitios. Es el consejo estándar para el país y evita bastantes complicaciones prácticas.

La tercera es el calendario. De noviembre a marzo cae casi el ochenta por ciento de la lluvia del año, con tardes de tormenta; y de mayo a julio las noches bajan de los seis grados. Ninguna de las dos cosas impide el viaje, pero ambas obligan a preparar la maleta con criterio.

Calle comercial de Harare con puestos bajo toldos, vehículos aparcados y cielo despejado.
El comercio de calle ocupa buena parte del centro durante las horas de luz.Peter in s / CC BY-SA 4.0·CC BY-SA 4.0

04 Veredicto

Dale a Harare dos días, no cinco, y dedícalos a lo que aquí es único: la escultura y el granito. Con eso, la capital deja de ser un trámite entre vuelos y pasa a explicar bastante del país al que vas.

No la elijas esperando monumentos, ni como destino en sí. Su papel es otro: el de una ciudad de altiplano, tranquila y muy arbolada, que produce arte reconocido fuera y que tiene un paisaje raro a media hora de la última avenida.

Escultura metálica en forma de esfera armilar sobre un pedestal, rodeada de una verja blanca y árboles.
Escultura al aire libre en un recinto de Harare: la obra pública es parte del paisaje urbano.TsitsiJamie / CC BY-SA 3.0·CC BY-SA 3.0

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SN

Sofía Navarro

Editora de Made For You — Compatibilidad entre Viajeros y Destinos · Flowtravel

Sofía Navarro interpreta la compatibilidad entre viajeros y destinos: por qué un lugar funciona para alguien y no para otros.