01 Tres mil quinientos nidos

Este viaje es para un perfil estrecho y conviene decirlo pronto. Libreville no ofrece ciudad: no hay casco antiguo, ni conjunto monumental, ni una escena cultural que llene los días. Lo que ofrece es una posición, y para quien viaja por fauna marina esa posición es extraordinaria.

Qué esperar de este viaje, medido en lo que le importa a quien viene por el mar.
Singularidad de la fauna Tortuga laúd y jorobada en la misma franja de costa
Soledad en el sitio Uno de los países menos visitados del continente
Cercanía a la capital El parque está en la orilla de enfrente, se cruza en barco
Infraestructura de observación Sin carretera, sin miradores y con alojamiento básico
Clima durante la temporada Ballenas con cielo gris; tortugas con 400 mm de lluvia al mes
Interés de la ciudad Capital costera de negocios, sin monumentos

La puesta se concentra entre octubre y marzo, con el grueso en diciembre y enero. Se hace de noche, caminando por la arena con un guía, sin luces y sin flash, y lo que se ve depende de la suerte y de la paciencia. En la zona anidan además otras especies, entre ellas la tortuga olivácea.

Playa ancha de arena clara y compacta vista a lo largo de la orilla: en primer plano hay dos grandes troncos de deriva grises y desgastados medio enterrados en la arena, y una franja de hierba y planta rastrera verde; a la derecha, un grupo de cocoteros inclinados hacia el mar, con los troncos encalados de blanco en la base y las palmas peinadas por el viento; el agua, a la izquierda, es de un gris pardo apagado y rompe en una espuma baja; a lo lejos se distinguen figuras muy pequeñas caminando por la arena; el cielo ocupa más de la mitad del encuadre y está cubierto por una capa densa de nubes grises, con una única franja de luz pálida junto al horizonte.
Playa atlántica abierta con troncos de deriva. Este es el tipo de arena, larga y sin edificar, donde salen a poner las tortugas.ArnoBOUJIKA / Wikimedia Commons / CC0·CC0

02 Y en la otra mitad del año, ballenas

La segunda cita ocurre en la mitad opuesta del calendario. Durante el invierno austral, las ballenas jorobadas suben desde el sur y pasan frente a esta costa, y se dejan ver desde embarcación en las aguas del exterior del parque, junto con delfines mulares. Julio y agosto son los meses centrales.

Jorobadas en julio y agosto; laúdes de octubre a marzo. La misma franja de costa, dos animales enormes y ninguna posibilidad de verlos el mismo día.

Lo que distingue esta costa no es el número de ballenas sino el de barcos: aquí prácticamente no hay flota de avistamiento. En los grandes destinos balleneros del mundo una jorobada aparece rodeada de embarcaciones; aquí, si sale, sale para ti. Es una diferencia de experiencia difícil de exagerar.

03 Dos citas que no coinciden

Aquí está la decisión que hay que tomar antes de comprar el billete, y conviene tomarla con los números delante. Las dos temporadas no solo no se solapan: caen en las dos mitades climáticas opuestas del año, y cada una tiene su inconveniente.

La temporada de ballenas coincide con la estación seca, que aquí es la más gris del año: julio deja 5 milímetros de lluvia pero solo 93 horas de sol, tres al día. Vas a tener el mar en calma y las pistas firmes, y vas a tener el cielo tapado casi todos los días.

La temporada de tortugas coincide con la más húmeda: octubre trae 419 milímetros en 22,4 días y noviembre, 464 en 23,1. Diciembre y enero, que son el pico de la puesta, mejoran algo —298 y 243 milímetros— pero siguen siendo meses de agua. La contrapartida es que en esos meses sí hay sol entre chaparrón y chaparrón.

Dos elefantes de bosque en una pista de arena clara abierta entre la selva: el más cercano, de espaldas y ligeramente girado, muestra la piel gris y arrugada, las orejas redondeadas y pequeñas propias de la especie y un colmillo corto; detrás asoma el lomo del segundo, medio tapado por la vegetación; el suelo del camino está removido y salpicado de hojarasca, y a ambos lados se cierra un muro de bosque tropical denso, con troncos delgados cubiertos de líquenes, lianas colgando y un sotobosque compacto de hojas grandes.
El añadido que no esperas: el mismo parque tiene elefantes de bosque. Salen a la playa y a los claros, y verlos es cuestión de suerte.Nick Helme / Wikimedia Commons / CC BY-SA 4.0·CC BY-SA 4.0

04 Cómo se arma el viaje

Cinco o seis días bastan. Una mañana para la ciudad —el frente marítimo, el mercado, poco más—, y el resto al otro lado del estuario: se cruza en barco desde Libreville, se duerme en la orilla de enfrente y desde ahí se sale, de día al mar y de noche a la playa según la temporada.

Todo se organiza con antelación y en francés. No hay transporte regular al parque, no hay carretera de acceso y no hay una oferta de excursiones que se pueda contratar sobre la marcha en la calle. Gabón recibe muy pocos viajeros, y eso significa a la vez soledad garantizada y logística que hay que preparar de casa.

Un coco verde abierto, con una pajita azul doblada asomando por arriba, sostenido en la palma de una mano que entra por la esquina inferior del encuadre; detrás se abre una playa de arena parda y compacta, con el agua del mar de un gris azulado apagado rompiendo en una orla de espuma baja y unas rocas oscuras a la izquierda; un árbol solitario de copa redonda se recorta a media distancia sobre la orilla, y todo el cielo, que ocupa la mitad superior de la imagen, está cubierto por una capa continua de nubes grises y blancas, sin sol.
El cielo real de la temporada de ballenas. Si vienes en julio o agosto, este gris es lo que vas a tener sobre la cabeza casi todos los días.ArnoBOUJIKA / Wikimedia Commons / CC0·CC0

Y el aviso que decide, que en este caso es doble. El primero: Gabón es uno de los destinos más caros de África, y no compensa la diferencia con servicios, sino con ausencia de gente. El segundo: no hay garantías. Son animales salvajes en un parque sin infraestructura de observación, y hay viajes en los que no aparece nada.

Si eso te parece un precio razonable por tener treinta y cinco kilómetros de playa protegida y un mar sin barcos, este es tu destino, y de los mejores que quedan. Si esperas comodidad, buen tiempo y algo que hacer cuando la fauna no aparece, casi cualquier otro sitio te va a tratar mejor.

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SN

Sofía Navarro

Editora de Hecho Para Ti · Flowtravel

Sofía empareja viajeros con destinos, y dice cuándo no encajan.