01 Machu Picchu no está tan arriba
La confusión viene de meter todo el viaje en una sola palabra. Cusco está en torno a los 3.400 metros y ahí sí aparece el soroche con facilidad. Machu Picchu está a unos 2.430, y Machupicchu Pueblo, el lugar del río desde donde sale el autobús, ronda los 2.040. Es decir: el punto famoso del itinerario es uno de los más bajos.
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02 Cómo se ordena el viaje
El orden importa más que la resistencia física. La versión que mejor funciona para quien teme la altitud es descender antes de subir: llegar a Cusco y bajar el mismo día al Valle Sagrado, dormir un par de noches en torno a los 2.800 metros, y solo después tomar el tren hacia el río. Cusco se deja para el final del viaje, cuando el cuerpo ya está aclimatado.
Ese esquema tiene un efecto secundario agradable: convierte el tramo del río en la parte descansada del viaje. Machupicchu Pueblo es pequeño, cálido y húmedo, con el ruido del agua de fondo. Dormir ahí la noche anterior te permite entrar temprano sin madrugar tres horas de carretera.
03 Lo que sigue siendo exigente
Conviene ser honesta: bajar de altitud no vuelve fácil el sitio. El recorrido dentro del conjunto es corto, pero está hecho de escalones de granito desiguales, tramos estrechos y bordes sin protección. Y las subidas opcionales a las montañas, Huayna Picchu entre ellas, son otra categoría: mucho desnivel, peldaños expuestos y una entrada aparte que se agota antes que la general.

La pregunta útil no es cuánta altura aguantas, sino cuántos días le das al viaje para llegar a ella.
04 Veredicto
Elige este viaje si la altitud te preocupa pero puedes darle tiempo: cuatro o cinco días, con las primeras noches abajo en el valle y el sitio en mitad del recorrido, no al bajar del avión. Descártalo si el margen es de dos días o si necesitas un terreno sin escalones. Machu Picchu premia al que ordena bien el ascenso, no al que llega más rápido.
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