01 Dieciocho mil hectáreas

Este viaje no es para quien busca un safari clásico. Esuatini no compite en eso con sus vecinos, y fingir lo contrario sería engañar. Lo que ofrece es otra cosa, y para un perfil concreto es mejor: montaña, senderos y espacio vacío, en un país lo bastante pequeño como para recorrerlo entero sin hacer kilómetros de más.

Qué esperar de este viaje, medido en lo que le importa a quien viene a caminar.
Kilómetros de sendero Unos 200 km señalizados solo en Malolotja
Soledad en la ruta Uno de los países menos visitados de la región
Compacidad del país Cuatro pisos ecológicos en 17.364 km²
Fauna de gran escala Hay reservas, pero no es un destino de grandes manadas
Interés de la capital Ciudad de 1902, sin casco antiguo ni monumentos
Amplitud de la ventana Cinco meses buenos; el verano llueve uno de cada dos días

Lo que protege la reserva son cuatro ambientes distintos: humedal, bosque abierto, pradera de altura y bosque de niebla. Esa variedad en tan poco terreno es lo que hace que una caminata de un día cambie de paisaje tres veces, y es también la razón de que aquí vivan especies que no se ven en las tierras bajas.

Ave zancuda de tamaño medio caminando de perfil sobre hierba corta y verde, fotografiada de cerca: el plumaje del cuerpo es de un verde y azul metálicos con un gran parche cobrizo e iridiscente en el ala, la cola y las alas se ven grises oscuras, y las patas son de un rojo apagado; el cuello es corto y de plumas verdes brillantes, y la cabeza está desnuda, con la piel blanquecina y una placa roja abombada en la coronilla y alrededor del ojo; el pico es largo, curvado hacia abajo y de color rojo pálido; el fondo, desenfocado, es de hierba seca y tallos.
Ibis calvo sureño en la pradera junto a Malolotja. Es una especie amenazada, propia de estos pastos de altura y no de las tierras bajas.Bernard DUPONT / Wikimedia Commons / CC BY-SA 2.0·CC BY-SA 2.0

02 El monolito de al lado

La segunda pieza está aún más cerca: a diez kilómetros del centro de Mbabane. Sibebe es una montaña de granito que se eleva 350 metros sobre el valle del río Mbuluzi, con roca de unos tres mil millones de años. Está considerada el mayor plutón granítico expuesto del mundo y el segundo monolito más grande del planeta, después de Uluru.

El segundo monolito más grande del mundo se sube en hora y media o tres horas, según el paso, y lo normal es no cruzarse con nadie.

La subida es corta pero exigente: pendiente sostenida sobre roca lisa, sin escalones y sin barandillas. Arriba se abre una panorámica del Highveld que justifica sola la mañana. Una vez al año, un club local organiza una marcha popular que reúne a varios miles de personas; el resto del año, la montaña está prácticamente vacía.

Cerro rocoso de cumbre puntiaguda que domina el centro del encuadre, con las paredes de roca gris y parda desnuda en la parte alta y las laderas cubiertas de matorral verde y arbolado disperso más abajo; a media altura, la vegetación deja ver franjas de tierra rojiza y afloramientos; en primer plano se extiende una masa densa de árboles de copa redonda y hoja verde clara, y por delante una franja de césped corto y un tramo de camino de gravilla anaranjada; el cielo es azul pálido y sin nubes.
Uno de los cerros del valle de Ezulwini, a media hora de la capital. Este tipo de relieve se repite por todo el Highveld.Martijn.Munneke / Wikimedia Commons / CC BY 2.0·CC BY 2.0

03 Un país que cabe en una semana

La ventaja estructural de este destino es el tamaño. Esuatini mide 17.364 kilómetros cuadrados y se divide en cuatro franjas ordenadas por altitud: el Highveld donde está Mbabane, el Middleveld en torno a los 700 metros, el Lowveld sobre los 250 y la meseta de Lubombo al este. Se pasa de una a otra en una hora de coche.

Para quien camina, eso significa que puedes hacer pradera de montaña por la mañana y bosque de espinos por la tarde sin cambiar de alojamiento dos veces. No hay traslados largos ni vuelos internos, no hay que sacrificar una zona para ver otra, y el coche de alquiler se amortiza el primer día.

Ladera de pradera de montaña en pleno verde bajo un cielo de nubes grises y bajas: en primer plano, una masa densa de helechos de un verde muy vivo entre los que pasta un grupo de una docena de antílopes de pelaje canela, panza clara y cuernos finos en lira; detrás, la hierba sube en una ladera lisa cruzada por dos senderos de tierra roja que serpentean hasta la cresta; en lo alto, una franja de arbolado bajo y árboles de copa aplanada, y al fondo se recortan cadenas de cerros azulados unas detrás de otras.
Los senderos de tierra roja subiendo la ladera son la infraestructura de este viaje. La fauna aparece por el camino, sin vehículo de por medio.Visions of Domino / Wikimedia Commons / CC BY 2.0·CC BY 2.0

04 Cómo se arma el viaje

Siete u ocho días bastan y sobran. Tres para el Highveld —Malolotja, Sibebe y el valle de Ezulwini—, uno para bajar al Middleveld, dos para el Lowveld y sus reservas, y el resto de margen. Mbabane es la base natural de la primera mitad, y no necesita más de una mañana para ella misma.

El mes tiene una respuesta clara: de mayo a septiembre. Son los cinco meses secos, con entre 15 y 44 milímetros de lluvia y hasta 246 horas de sol en agosto, los caminos firmes y la vegetación abierta. La contrapartida son las noches: a 1.243 metros, junio y julio bajan a 6,0 y 5,7 grados de mínima media, así que el saco y el forro polar no son opcionales.

Sobre el terreno, dos avisos honestos. El primero: hace falta coche. Las distancias son cortas pero el transporte público no llega a las reservas, y sin vehículo el viaje se encoge mucho. El segundo: en Malolotja hay tramos de wilderness real, sin cobertura ni infraestructura, y las travesías de varios días exigen autonomía y registro previo.

Y el aviso que decide. Si vienes buscando los grandes nombres del safari africano, este país te va a parecer pequeño y modesto, y con razón. Si vienes buscando doscientos kilómetros de sendero por una pradera de montaña donde no vas a coincidir con nadie, un monolito de tres mil millones de años a diez kilómetros de la capital y un país entero que cabe en una semana, entonces es exactamente tu destino.

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SN

Sofía Navarro

Editora de Hecho Para Ti · Flowtravel

Sofía empareja viajeros con destinos, y dice cuándo no encajan.