Hay una pregunta que conviene resolver antes de reservar nada en el valle del Vézère, porque de la respuesta depende que el viaje salga bien o salga decepcionante: ¿te vale ver una copia?
No es una pregunta retórica. En Lascaux no hay alternativa.
01 Mil doscientos visitantes al día y una cueva cerrada
La cueva se descubrió el 12 de septiembre de 1940 y se abrió al público el 14 de julio de 1948. Durante quince años se visitó con normalidad, y ese fue el problema.
En 1963 se cerró. El motivo es sencillo de enunciar y difícil de revertir: 1.200 visitantes al día habían dañado visiblemente las pinturas. El dióxido de carbono que exhalan las personas, el calor y la humedad que aportan alteran el equilibrio de una cavidad que llevaba milenios estable.
Y los problemas no terminaron con el cierre. Hacia 2001, tras un cambio en el sistema de climatización, apareció un moho blanco; en 2007 y 2008 se documentaron crecimientos grises y negros. La cueva sigue siendo un paciente en tratamiento, con acceso limitado al equipo de conservación.
Quince años de visitas bastaron para dañar unas pinturas que llevaban al menos diecisiete mil años intactas.
02 Cuatro copias en sesenta años

La respuesta a ese cierre ha sido reproducir la cueva, y no una vez. Lascaux II se instaló en 1983 a unos 200 metros de la original y reproduce la Sala de los Toros y el Divertículo Axial, usando pigmentos del mismo tipo que los prehistóricos: óxido de hierro, carbón y ocre.
Lascaux III se estrenó en 2012 y es distinto: cinco reproducciones exactas de la Nave y el Pozo concebidas para viajar como exposición internacional. Es una copia con ruedas.
Y Lascaux IV se inauguró en diciembre de 2016, en la misma colina que la cueva original y a unos 400 metros de ella. Reproduce la cavidad completa a escala real. Es la visita que la mayoría de la gente hace cuando dice que ha estado en Lascaux.
03 Qué hay realmente ahí dentro
Merece la pena saber qué se está reproduciendo, porque las cifras ayudan a calibrar el sitio. La cueva contiene cerca de 6.000 figuras y más de 900 animales identificados, de los cuales 605 se han identificado con precisión.
El animal dominante es el caballo, con 364 representaciones, seguido a distancia por los ciervos, con 90. Y la figura mayor es un uro de 5,2 metros de largo, una escala que no se aprecia en las fotografías y que sí se aprecia en una réplica a tamaño real.
La datación se sitúa entre 17.000 y 22.000 años, en el Magdaleniense inicial. Frente a esa distancia, la diferencia entre ver la pared original y ver una reconstrucción fiel es una cuestión sobre la que cada uno decide, y conviene decidirla antes de pagar la entrada.
04 Y si quieres un original: setenta y ocho plazas al día

La buena noticia es que en este mismo valle sí se puede ver arte parietal original. La cueva de Font-de-Gaume, en Les Eyzies, sigue abierta al público con un régimen muy restringido.
Las cifras explican por qué hay que planificarlo. Se admiten 78 personas al día, repartidas en grupos de hasta 13. La reserva en línea es obligatoria y las entradas se liberan por tramos de un mes, de modo que como mucho se ven los treinta días siguientes.
Traducido: si llegas al valle y decides sobre la marcha que quieres ver un original, casi con seguridad no vas a poder. Esta es una visita que se reserva antes de comprar el billete de avión, no después.
05 El valle entero, que es lo que casi nadie mira
El error de planificación más común es tratar el valle como un sitio con una atracción. No lo es: es una concentración de yacimientos repartidos a lo largo de unos pocos kilómetros de río, y esa densidad es la verdadera razón para venir.
La causa es geológica. El Vézère ha excavado su cauce en caliza y ha dejado acantilados con viseras naturales a media altura: refugios secos, orientados y con agua debajo. Cualquiera que pasara por aquí se instalaba en el mismo tipo de sitio.
Por eso la manera razonable de organizar los días es encadenar sitios en lugar de reservar uno grande. Comparar una réplica con un original, y un abrigo bajo roca con una cueva profunda, enseña más que cualquiera de las cuatro visitas por separado.
06 Cómo montarlo
El orden que funciona es este: reserva primero lo que tiene aforo, es decir el original, y construye el resto del viaje alrededor de esa fecha y esa hora. Todo lo demás admite más margen.
En segundo lugar, ve a la réplica después del original y no antes. El orden inverso deja la sensación de estar viendo una versión rebajada; en este orden, la réplica se aprecia por lo que es, que es un trabajo de reproducción notable.
Y en tercer lugar, la época. De mayo a septiembre la zona da entre 48,6 y 81,2 milímetros de lluvia al mes y entre 207 y 276 horas de sol, que es cuando el valle se recorre bien a pie o en bicicleta entre visita y visita. En julio y agosto todo funciona igual, pero las franjas horarias se agotan antes.




