01 Veinticinco arcos

La pantalla de arcos es lo que justifica el viaje. No sostiene el edificio: lo envuelve, a modo de filtro solar y de fachada monumental a la vez. Vista de frente es una arcada continua que ordena una fachada de más de cien metros; vista desde debajo, en perspectiva, es una sucesión de vanos que se cierran unos sobre otros.

Fachada larguísima vista en escorzo desde un jardín, bajo un cielo azul con nubes blancas: una arcada continua de arcos de hormigón altos, estrechos y de perfil apuntado, todos iguales y muy juntos, recorre el edificio de un extremo a otro y se pierde en perspectiva hacia la izquierda; los arcos son de color pardo claro y están montados por delante del cuerpo construido, que asoma detrás con varias plantas de fachada acristalada dividida en una retícula muy menuda; en el extremo derecho, el volumen se remata con un cuerpo más macizo y una marquesina; delante, a los pies del edificio, hay coches y furgonetas blancas aparcados en fila, y en primer plano, ocupando la mitad inferior del encuadre, un jardín en terrazas con arbustos podados en bola y flores rojas y moradas sobre tierra rojiza.
La pantalla completa de arcos, corrida por delante de la fachada acristalada. Terminada hacia 1979.Koume marcel / Wikimedia Commons / CC0·CC0

02 Qué más hay y de quién

La biblioteca del mismo campus es la segunda pieza. Es un volumen bajo, semienterrado bajo una cubierta de césped, cuyo muro se resuelve como un mural continuo de mosaico: formas abstractas en ocre, verde, azul y blanco que envuelven el edificio de lado a lado y dejan una franja de ventanas horizontales en el centro.

Edificio bajo y alargado visto de frente desde un patio ajardinado: el cuerpo se hunde en el terreno y su cubierta, inclinada y cubierta de césped, arranca casi al nivel del suelo por detrás; el muro que da al patio está revestido por completo de un mosaico figurativo y abstracto a la vez, con formas curvas y angulosas entrelazadas en ocre, blanco, negro, verde oliva, azul y rojo terroso, que cubren tanto el paramento vertical como el alero; en el centro del muro se abre una franja horizontal de ventanas rectangulares tras las que se distinguen estanterías y tubos fluorescentes encendidos; delante, dos plataformas de césped separadas por murete de hormigón y un parterre de arbustos con flores rojas; en primer término, un pavimento de losetas rojas y blancas; al fondo, a ambos lados, se ven los soportales de arcos de otros edificios del campus bajo un cielo blanco.
La biblioteca del campus: cubierta de césped, muro de mosaico continuo y una franja de ventanas a media altura.Cyriac Gbogou / Wikimedia Commons / CC BY-SA 3.0·CC BY-SA 3.0

Fuera del campus quedan tres piezas más. El Hotel Président, de 1973 y ampliado en 1980, es un bloque de hormigón de 285 habitaciones del arquitecto tunecino Olivier Cacoub, que firmó también la Fundación Félix Houphouët-Boigny. El club de golf, de 1980, lo proyectó el francés Roger Taillibert —el mismo del estadio olímpico de Montreal— con dos grandes conchas de hormigón. Y el Instituto Nacional Superior de Enseñanza Técnica, de 1983, es otra vez de Pottier, con columnatas.

Cinco obras de tres arquitectos internacionales en diez años, en una ciudad que entonces tenía menos de cincuenta mil habitantes.

03 Cuánto encaja contigo

El encaje, punto por punto
Interés arquitectónico Cinco obras firmadas entre 1973 y 1983 por Pottier, Cacoub y Taillibert, todas a pocos kilómetros.
Facilidad para verlas Los exteriores se ven sin problema; los interiores dependen de que sea día lectivo y de a quién preguntes.
Información disponible No hay cartelas, ni folletos, ni centro de interpretación. Lo que sepas, lo traes tú.
Estado de conservación Los edificios están en uso y mantenidos, pero con hormigón manchado y acabados desiguales.
Soledad Vas a ser la única persona fotografiando estos edificios, casi con seguridad.
Distancias Varios kilómetros de avenida sin sombra entre pieza y pieza: necesitas vehículo.

04 Cómo montar los dos días

El primer día, el campus. Llega a media tarde: la pantalla de arcos mira de forma que a última hora se recorta a contraluz, y ese es el momento en que el edificio se entiende mejor. Antes de entrar, pregunta en la portería; es un centro en uso, con clases y residencias, y conviene decir qué haces allí.

Vista vertical desde el interior de un soportal hacia el jardín del campus: en primer plano, a la izquierda, un pilar de hormigón visto muy de cerca, manchado y con la textura del encofrado, y arriba el canto de un forjado que cierra el encuadre; al fondo, dos galerías cubiertas de planta baja se cruzan en ángulo, con estructura de pilares metálicos finos y cubierta de placas verdes, y bajo ellas discurre un paseo pavimentado; entre las dos galerías, sobre el césped, hay dos grandes bloques de piedra irregular de color pardo y blanco puestos como esculturas; detrás se levanta la arcada de arcos de hormigón, recortada contra un cielo completamente blanco, y tras ella un edificio de fachada acristalada reticulada; en primer término, a la derecha, un camino de losetas y una franja de césped con un pequeño lecho de grava.
Las galerías cubiertas que enlazan los volúmenes del campus, con la arcada al fondo.Yohan YAO / Wikimedia Commons / CC BY-SA 4.0·CC BY-SA 4.0

El segundo día, el resto. El hotel y el club de golf están en el mismo eje y se ven en una mañana; la Fundación, con su parvis monumental y su eje ceremonial, pide una hora larga solo para recorrerla por fuera. Contrata un taxi por horas: caminar entre unos y otros son cuatro o cinco kilómetros sin sombra.

La temporada importa más de lo habitual para este viaje. De noviembre a enero llueve poco —entre 15 y 50 milímetros al mes— y hay entre 6 y 7 horas de sol diarias, que es lo que necesitas para fotografiar hormigón. Entre junio y septiembre el cielo está tapado casi todo el tiempo y el sol baja a 3,5 horas diarias en agosto.

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SN

Sofía Navarro

Editora de Hecho para ti · Flowtravel

Sofía empareja viajeros con lugares, y dice claramente cuándo no encajan.