01 Veinticinco arcos
La pantalla de arcos es lo que justifica el viaje. No sostiene el edificio: lo envuelve, a modo de filtro solar y de fachada monumental a la vez. Vista de frente es una arcada continua que ordena una fachada de más de cien metros; vista desde debajo, en perspectiva, es una sucesión de vanos que se cierran unos sobre otros.

02 Qué más hay y de quién
La biblioteca del mismo campus es la segunda pieza. Es un volumen bajo, semienterrado bajo una cubierta de césped, cuyo muro se resuelve como un mural continuo de mosaico: formas abstractas en ocre, verde, azul y blanco que envuelven el edificio de lado a lado y dejan una franja de ventanas horizontales en el centro.

Fuera del campus quedan tres piezas más. El Hotel Président, de 1973 y ampliado en 1980, es un bloque de hormigón de 285 habitaciones del arquitecto tunecino Olivier Cacoub, que firmó también la Fundación Félix Houphouët-Boigny. El club de golf, de 1980, lo proyectó el francés Roger Taillibert —el mismo del estadio olímpico de Montreal— con dos grandes conchas de hormigón. Y el Instituto Nacional Superior de Enseñanza Técnica, de 1983, es otra vez de Pottier, con columnatas.
Cinco obras de tres arquitectos internacionales en diez años, en una ciudad que entonces tenía menos de cincuenta mil habitantes.
03 Cuánto encaja contigo
04 Cómo montar los dos días
El primer día, el campus. Llega a media tarde: la pantalla de arcos mira de forma que a última hora se recorta a contraluz, y ese es el momento en que el edificio se entiende mejor. Antes de entrar, pregunta en la portería; es un centro en uso, con clases y residencias, y conviene decir qué haces allí.

El segundo día, el resto. El hotel y el club de golf están en el mismo eje y se ven en una mañana; la Fundación, con su parvis monumental y su eje ceremonial, pide una hora larga solo para recorrerla por fuera. Contrata un taxi por horas: caminar entre unos y otros son cuatro o cinco kilómetros sin sombra.
La temporada importa más de lo habitual para este viaje. De noviembre a enero llueve poco —entre 15 y 50 milímetros al mes— y hay entre 6 y 7 horas de sol diarias, que es lo que necesitas para fotografiar hormigón. Entre junio y septiembre el cielo está tapado casi todo el tiempo y el sol baja a 3,5 horas diarias en agosto.


