Hay un tipo de viajero que quiere ver alta montaña de verdad y que, a la vez, sabe por experiencia que la altura le sienta mal. Suele resolverlo renunciando, y es una lástima, porque casi siempre el problema no es la altitud sino la velocidad con que se llega a ella.
Yunnan es probablemente el destino que mejor resuelve ese problema sin habérselo propuesto. Sus ciudades principales están escalonadas en altura de una manera tan ordenada que el itinerario evidente coincide con el protocolo de aclimatación.
01 El error que se comete casi siempre
El error clásico consiste en optimizar el tiempo: volar directamente al punto más alto y bajar después. Es lo más rápido sobre el papel y es exactamente lo contrario de lo que conviene hacerle al cuerpo.
El dato que lo explica es contundente: cuando alguien que vive en el llano entra rápidamente en una meseta por encima de los 3.000 metros, entre el 50 % y el 75 % de las personas presenta síntomas de mal de altura. No es una minoría sensible: es la mayoría.
La buena noticia es que el cuerpo se adapta. Al cabo de tres a diez días en el sitio, los síntomas van desapareciendo. El problema es que casi nadie tiene diez días para pasarlos encerrado esperando a encontrarse bien.
02 La escalera ya está construida
Aquí es donde esta provincia se vuelve útil. Sus ciudades principales del noroeste están puestas en fila y a alturas crecientes, con saltos que rara vez pasan de los ochocientos metros de una a la siguiente.
Kunming, la capital, está a 1.888 metros. Dali sube a 2.007. Lijiang, a 2.400. Shangri-La, a 3.160. Y Deqin, ya frente a las grandes cumbres, a 3.550, con el mirador de Feilaisi a unos 3.300 sobre el valle del Mekong.

Fíjate en los saltos: de Kunming a Dali hay 119 metros; de Dali a Lijiang, 393; de Lijiang a Shangri-La, 760; de Shangri-La a Deqin, 390. Ninguno es brusco, y el mayor de todos se queda por debajo de los ochocientos.
El itinerario turístico evidente de esta provincia y el protocolo médico de aclimatación son, por casualidad, el mismo recorrido.
03 Qué dicen los números
La cota crítica está en los 3.000 metros: a partir de ahí se habla de altitud elevada, y ahí es donde aparecen los síntomas en la mayoría de la gente que llega deprisa. En esta escalera, ese umbral solo se cruza en el cuarto escalón.
La recomendación habitual es explícita y coincide con el mapa: seguir el orden Kunming, Dali, Lijiang, Shangri-La, dando al cuerpo uno o dos días en cada sitio. Quien pasa unos días en Lijiang, a 2.400 metros, suele llegar a Shangri-La sin síntomas serios.
Y hay un dato más que juega a favor y que casi nadie tiene en cuenta: el punto de partida ya está alto. Kunming está a 1.888 metros, así que el viaje empieza con la primera parte de la aclimatación hecha desde el primer día, sin esfuerzo ni desvío.
04 Cuánto parar en cada escalón
El reparto razonable para diez o catorce días es sencillo. Dos noches en Kunming para llegar y ajustar el desfase horario. Dos en Dali, que apenas sube ciento veinte metros y sirve sobre todo de descanso.

Después, tres noches en Lijiang, que es el escalón clave: 2.400 metros es suficiente para que el cuerpo empiece a trabajar de verdad y todavía bajo para dormir bien. Es el tramo que más gente se salta y el que más conviene respetar.
Y a partir de ahí, dos o tres noches en Shangri-La, a 3.160, y si el cuerpo responde, el salto final a Deqin, a 3.550, para ver de frente las cumbres. Si en Shangri-La aparecen síntomas, ese último tramo es justamente el que se puede recortar sin perder el viaje.
05 El mes importa más de lo que parece
Un itinerario de altura depende de ver la montaña, y aquí eso lo decide la nubosidad. Entre junio y agosto, Kunming registra 173,1, 215,7 y 195,9 milímetros de lluvia, y las horas de sol caen a 122,6 en julio, el mínimo del año.

El bloque útil va de noviembre a abril, con entre 11,9 y 30,1 milímetros de lluvia al mes y entre 191,5 y 253,3 horas de sol. Marzo es el mes con más luz de todo el calendario y, además, con temperaturas ya suaves en la capital.
Hay una contrapartida honesta: en el escalón alto, esos meses son fríos. A 3.160 metros, un invierno despejado es también un invierno de verdad, y conviene llevar ropa pensando en Shangri-La y no en Kunming.
06 Si esto te describe
La pregunta útil no es si aguantas la altura, sino si estás dispuesto a subir despacio. Quien lo esté encontrará aquí un itinerario que hace el trabajo por él; quien quiera llegar arriba en dos días se enfrentará a las mismas probabilidades que en cualquier otra meseta del mundo.
Y si al leer esto piensas que diez días para ganar mil seiscientos metros son demasiados, hay una manera de verlo al revés: no estás gastando días en aclimatarte, estás visitando cuatro ciudades distintas que resultan estar puestas a las alturas correctas.


