Andalucía mes a mes — de un vistazo
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La pregunta «¿cuándo se va a Andalucía?» no tiene respuesta mientras no se conteste otra: ¿a qué Andalucía? La región tiene tres pisos climáticos que funcionan con relojes distintos, y el mismo mes puede ser el mejor del año en uno y el peor en otro.
01 Seis grados en 160 kilómetros
El dato que mejor resume el asunto es una resta. En julio, la máxima media de Córdoba es de 37,1 grados. La de Málaga, a unos 160 kilómetros por autovía, es de 31,0. Casi seis grados de diferencia entre dos ciudades de la misma comunidad, y todo por una cordillera de por medio y la presencia del mar.
Ese mismo mar hace lo contrario en invierno. En enero, Málaga tiene 17,2 grados de máxima y 7,9 de mínima; Córdoba, 15,2 y 3,7. El agua templa en las dos direcciones: le quita filo al verano y al invierno. El valle, sin ella, se queda con los dos extremos.
Los momentos clave de un vistazo
28,1 grados y 42,4 milímetros. Calor cómodo, campo todavía verde y luz hasta muy tarde.
37,0 grados de máxima media en Córdoba. La costa, a la vez, está en su mes más lleno y más caro.
25,8 grados, el mar todavía templado y las ciudades ya despejadas de agosto.
El único momento del año en que la sierra está en plena temporada y el valle, en su punto más verde.
02 El calendario del valle
Para Sevilla, Córdoba, Jaén y Granada, el año tiene dos ventanas buenas y una prohibida. Las buenas van de marzo a mayo y de mediados de septiembre a finales de octubre: entre 21 y 28 grados de máxima, lluvia moderada y días largos. La prohibida es julio y agosto, con 37 grados de media diaria y casi cero milímetros de agua.

Conviene entender qué significa ese 37,1 de julio: es la media de las máximas de todos los días del mes, no un récord. Los picos van bastante más arriba, y la máxima histórica de Andalucía, 47,3 grados, se midió en Montoro, en la provincia de Córdoba, el 13 de julio de 2017.
En el valle del Guadalquivir el verano no es una estación del año. Es un horario reducido.
03 El calendario de la costa
El litoral funciona justo al revés. Sus mejores meses son de junio a septiembre, precisamente cuando el interior se vuelve inhabitable a mediodía. Málaga tiene 28,5 grados en junio, 31,0 en julio y 31,5 en agosto, con prácticamente nada de lluvia entre esos meses.

El detalle que cambia una reserva es que el mar va dos meses por detrás del aire. Se calienta despacio durante toda la primavera y no alcanza su punto más agradable hasta agosto y septiembre; por eso septiembre suele ser mejor mes de playa que junio, aunque el termómetro del aire diga lo contrario. Y por eso bañarse en abril, con 21,8 grados de máxima en Málaga, sigue siendo un ejercicio de voluntad.
04 El calendario de la sierra
El tercer piso está por encima de los 2.000 metros y no se parece a los otros dos en nada. La estación de esquí de Sierra Nevada, la más meridional de Europa, tiene cotas entre los 2.100 y los 3.300 metros; suele abrir a principios de diciembre y es de las últimas de España en cerrar, hacia principios de mayo.

Eso abre una posibilidad que suele venderse como una hazaña: esquiar y bañarse el mismo día. Es cierto que se puede —hay unos cuarenta kilómetros del Mulhacén al mar—, pero conviene el aviso honesto: en la única franja en que las dos cosas coinciden, marzo y abril, el agua del Mediterráneo está en su punto más frío del año. Se puede hacer; disfrutarlo es otra cosa.
05 El invierno no es temporada muerta, es otra cosa
El error más común es tratar el invierno andaluz como una versión estropeada del verano. No lo es: es la estación en que el paisaje del interior está verde, algo que solo ocurre entre noviembre y abril. Los 572,9 milímetros anuales de Córdoba caen casi todos en ese periodo, y el campo responde de inmediato.
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Lo que sí cambia es el reloj. En enero anochece pronto y la jornada útil se acorta, y hay que contar con dos o tres días de lluvia por semana. A cambio, las ciudades del valle están en su momento más tranquilo del año y las tarifas bajan de forma notable.
06 Cómo elegir la semana
Si el viaje es de ciudades —Sevilla, Córdoba, Granada, Jaén—, apunta a abril, mayo o la segunda mitad de octubre, en ese orden. Si el viaje es de playa, de junio a septiembre, y mejor septiembre que junio por la temperatura del agua. Si es de esquí, de enero a marzo, cuando la nieve está asentada.
Si quieres combinar dos pisos, la única franja que lo permite de verdad es finales de septiembre y la primera mitad de octubre: el interior ya se puede visitar a cualquier hora, el mar sigue templado y la sierra es caminable sin nieve. Es la semana que elegiría casi cualquiera que ya conozca la región.
Y si solo puedes ir en julio o en agosto, no cambies la fecha: cambia el destino dentro de la región. Con seis grados de diferencia entre el valle y la costa, la decisión inteligente no es aguantar Córdoba a las tres de la tarde, sino no estar en Córdoba a esa hora.



