Apia mes a mes, de un vistazo
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Apia recibe unos 3.090 milímetros de lluvia al año repartidos en 173 días, y su mes más seco, agosto, todavía deja 112 milímetros en casi diez días de lluvia. Con esos números, llamar «estación seca» a la mitad tranquila del año es generoso. Lo que de verdad separa una mitad del año de la otra no es el pluviómetro: es que de noviembre a abril hay ciclones y el resto del tiempo no.

01 Una temporada con fechas oficiales
La temporada de ciclones del Pacífico Sur va oficialmente del 1 de noviembre al 30 de abril. No es una convención vaga: es la ventana en la que los servicios meteorológicos de la región activan la vigilancia y numeran los sistemas.
Samoa está dentro de esa ventana y tiene memoria de lo que significa. El ciclón Evan, en diciembre de 2012, fue el peor que afectó al país desde Val en 1991, con rachas de hasta 210 kilómetros por hora; en el conjunto de la región dejó catorce muertos y daños por encima de los 315 millones de dólares.
La probabilidad de coincidir con uno en un viaje concreto es baja, pero la consecuencia práctica no es despreciable: en esos meses conviene un seguro que cubra cancelaciones y no encadenar vuelos ni ferris sin margen.
Los momentos clave de un vistazo
112 mm, 9,9 días de lluvia y el máximo de sol del año.
133 mm y 213 horas de sol, con las máximas más suaves.
483 mm, más de cuatro veces lo de agosto.
414 mm y el centro de la temporada de ciclones.
02 Cuatro veces más agua en enero que en agosto
El contraste entre los dos bloques es enorme. Enero deja 482,8 milímetros y diciembre 413,7; agosto se queda en 112,3 y julio en 132,8. Es más de cuatro veces de diferencia entre el mes más húmedo y el más seco.
Los días de lluvia van de 20,5 en enero a 9,9 en agosto, sobre un total anual de 173. Dicho de otro modo: hasta en el mejor mes del año llueve uno de cada tres días, aunque casi siempre en chubascos que dejan hueco al sol.
Mayo es el mes que más engaña. Con 244,6 milímetros llueve incluso algo más que en abril, pero ya está fuera de la temporada de ciclones, así que es una apuesta razonable si el calendario no da para junio.

03 El sol se mueve al revés que la lluvia
Apia acumula 2.230 horas de sol al año y el reparto sigue exactamente el patrón inverso al del agua: agosto encabeza con 219 horas, julio suma 213 y septiembre 207, mientras enero se queda en 149 y diciembre en 154.
Entre el mes más soleado y el más oscuro hay setenta horas de diferencia, más de dos horas de sol al día. Eso se nota mucho en un destino donde buena parte del plan pasa por meterse en el agua.
La temperatura, en cambio, no aporta nada a la decisión. Las máximas medias van de 29,8 grados en julio y agosto a 31,1 en abril, y las mínimas, de 23,4 a 24,6. Doce meses prácticamente iguales.

04 El río, que también cuenta
Hay un factor local que no aparece en las tablas: la ciudad está construida en un valle bajo y propenso a inundarse, en la desembocadura del Vaisigano, y las crecidas son habituales en la estación húmeda.
Eso afecta a cosas concretas: carreteras cortadas, accesos embarrados a las cascadas y a los manantiales del interior, y excursiones que se caen del plan sin previo aviso. En el tramo seco, esos mismos caminos están firmes.
El mar sigue el mismo calendario. Entre mayo y octubre domina el alisio del sureste, más regular, y la laguna del norte queda protegida por el arrecife; en la temporada húmeda hay más marejada y peor visibilidad bajo el agua.

05 Qué llevar y en resumen
Ropa ligera de secado rápido, chubasquero fino, calzado que aguante mojado y con agarre para roca y raíces, protección solar alta, repelente y una funda estanca. Para las aldeas, algo con lo que cubrirse las piernas: la ropa corta no se lleva bien fuera de la playa.
En resumen: de junio a septiembre, con agosto como mejor mes; mayo y octubre funcionan bien y están fuera de la temporada de ciclones; de noviembre a abril llueve mucho más y hay que contar con el riesgo. Aquí no se elige un mes sin lluvia, se elige un mes sin aviso meteorológico.



