Ngerulmud mes a mes, de un vistazo
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En la estación de Koror, a veinte kilómetros de Ngerulmud, llueve 263 días de los 365. No en algún año malo: es la media. El total anual ronda los 3.750 milímetros y la humedad relativa media del año es del 85 por ciento. Elegir mes aquí no consiste en buscar un mes seco, porque no existe: consiste en decidir cuánta agua estás dispuesto a aceptar.

01 Doscientos sesenta y tres días
El número de días con precipitación va de 18,7 en abril a 25,1 en junio. La diferencia entre el mes con menos lluvia y el que más, medida en días, es de seis jornadas y media. Medida en milímetros, en cambio, es enorme: de 208 en abril a 460 en julio.
Eso describe bien cómo llueve en Palaos. Los chubascos son cortos, intensos y frecuentes, y casi siempre dejan hueco al sol: hasta el mes más oscuro del año, junio, acumula 169 horas de sol, más de cinco al día.
La lectura práctica es que no conviene planificar por días secos, sino por franjas del día. Las mañanas suelen abrir despejadas y la actividad convectiva crece según avanza la tarde.
Los momentos clave de un vistazo
208 mm y 18,7 días de lluvia, el mínimo del año.
244 horas de sol y 210 mm de lluvia.
460 mm, más del doble que abril.
457 mm en 25 días y solo 169 horas de sol.
02 Dos tramos y poco más
El año se parte en dos bloques claros. De febrero a abril caen entre 208 y 242 milímetros al mes, y marzo suma 244 horas de sol, el máximo del año. Es el tramo que eligen quienes vienen a bucear, porque el mar está más plano y el agua, más clara.
De junio a agosto se dan la vuelta las cifras: 457, 460 y 354 milímetros. Junio es además el mes con menos sol, con 169 horas, y el que más días de lluvia acumula, 25 de 30.
El resto —enero, mayo y de septiembre a diciembre— se mueve entre los 280 y los 320 milímetros mensuales. Son meses perfectamente viables, con más agua que el tramo bueno y menos que el malo.

03 Treinta grados, todo el año
La temperatura aquí no es una variable, es una constante. Las máximas medias van de 30,0 a 31,0 grados según el mes y las mínimas medias, de 24,6 a 25,0. En más de setenta años de registro, el máximo absoluto se quedó en 35 grados y el mínimo en 20,6.
Lo que sí se nota es la humedad: entre el 83 y el 86 por ciento de media mensual, sin bajar nunca. El sudor no se evapora bien y la ropa tarda en secarse; con esas condiciones, treinta grados pesan más de lo que parece.
La consecuencia para el viaje es sencilla: la ropa es la misma los doce meses, y lo que cambia de un mes a otro es cuántas veces al día tienes que refugiarte bajo un techo.
04 Justo fuera del cinturón de tifones
Palaos queda justo al sur de la ruta habitual de los tifones del Pacífico occidental, y eso la protege casi siempre. Desde 1945 se han contado unas veinte tormentas que han pasado a menos de 200 millas náuticas del país, es decir, aproximadamente un tifón cada tres años, y solo ocho han pasado a menos de 35 millas.
El norte del archipiélago está más expuesto que el sur, y el pico de la temporada es noviembre y diciembre. Dos episodios recientes lo ilustran: en diciembre de 2012, un tifón pasó de largo por el sur y aun así levantó olas de más de diez metros contra el arrecife oriental; en noviembre de 2013, el ojo de otro cruzó sobre el atolón de Kayangel, al norte de la isla principal.
En términos de planificación, esto no debe disuadirte: la probabilidad es baja. Pero si viajas en noviembre o diciembre, conviene un seguro que cubra cancelaciones y no encadenar vuelos con margen mínimo.

05 Qué llevar y en resumen
Ropa ligera de secado rápido y de sobra, chubasquero fino y transpirable, calzado que aguante mojado, protección solar alta y repelente. Una funda estanca para el teléfono y la cámara es lo más útil que puedes meter en la mochila.
En resumen: de febrero a abril si puedes elegir, con abril como mes más seco y marzo como el más soleado; enero, mayo y de septiembre a diciembre funcionan bien; de junio a agosto solo si te da igual mojarte a diario. Llueve casi todos los días de todos modos, y eso, aquí, no es una advertencia: es el paisaje.



