El año en Canarias, mes a mes

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Las cifras son del observatorio de Santa Cruz de Tenerife, serie 1991–2020: 219,7 milímetros al año en 56,4 días y una media anual de 21,7 grados. Como la temperatura apenas cambia, la puntuación cruza lluvia, humedad, temperatura del mar y afluencia.

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La etiqueta de primavera eterna se repite tanto que ha dejado de significar nada. Merece la pena traducirla a números, porque el número es más raro que la etiqueta.

01 Siete grados y medio

La serie 1991–2020 del observatorio de Santa Cruz de Tenerife da una temperatura media mensual que va de 18,3 grados en enero a 25,8 en agosto. El recorrido anual completo son 7,5 grados.

Para entender lo excepcional de esa cifra conviene compararla con la oscilación diaria del propio sitio. En enero, entre la máxima media y la mínima media hay 5,6 grados; en julio, 7,3; en agosto, 7,0.

Es decir: pasar de enero a agosto supone casi exactamente el mismo salto de temperatura que pasar del mediodía a la madrugada de un día cualquiera de julio. El año entero cabe dentro de un día.

Y no hay extremos que compensen esa media. La mínima media de enero es de 15,5 grados y la máxima media de agosto, de 29,3. Entre esos dos valores transcurre casi toda la vida del archipiélago a nivel del mar.

Siete grados y medio entre el mes más frío y el más cálido; siete y tres entre el mediodía y la madrugada de julio.

02 Por qué el termómetro no se mueve

La causa no es la latitud, aunque ayude. Es el agua. El archipiélago está rodeado por un océano cuya temperatura cambia despacio, y la corriente fría de Canarias, que baja por la costa africana, refrigera el verano tanto como el mar templa el invierno.

El segundo factor es el alisio, un viento del nordeste que sopla con mucha constancia buena parte del año y que barre el aire caliente antes de que se acumule sobre las islas. Entre el mar y el viento, el termómetro se queda sin margen para moverse.

La consecuencia práctica es que aquí el mes no se elige por temperatura. Da igual: en enero hay 21,1 grados de máxima y en octubre 26,6, y ninguna de las dos cifras impide hacer nada.

03 La lluvia, que sí tiene calendario

Ladera cubierta de ceniza volcánica negra con decenas de hoyos excavados, cada uno rodeado por un muro bajo de piedra en forma de media luna y con una planta en el fondo
La Geria, en Lanzarote: cada cepa vive en un hoyo abierto en la ceniza, que capta el rocío, y un muro que la protege del alisio. Es agricultura sin riego en una isla sin lluvia.LBM1948 / Wikimedia Commons / CC BY-SA 4.0·CC BY-SA 4.0

Si la temperatura no distingue los meses, la lluvia sí. Santa Cruz de Tenerife recibe 219,7 milímetros al año en 56,4 días, y esa cantidad está muy mal repartida: 172,9 milímetros, el 79 por ciento, caen entre noviembre y marzo.

El verano es sencillamente seco. En julio caen 0,1 milímetros en 0,2 días y en junio 0,6 en 0,8. No es poca lluvia: es prácticamente ninguna, tres meses seguidos.

Y las cifras del este son todavía más bajas. El observatorio del aeropuerto de Gran Canaria registra 134,1 milímetros al año en 42,6 días, valores de semidesierto. En Lanzarote, la agricultura tradicional se resolvió sin riego: hoyos abiertos en la ceniza volcánica que captan el rocío y muros de piedra que cortan el viento.

04 La calima, que es el factor que rompe la regla

Barranco seco de laderas pardas con una palmera alta en primer plano y el aire cargado de polvo que difumina el fondo hasta hacerlo desaparecer
Un barranco del interior de Fuerteventura con calima: el polvo en suspensión borra el horizonte y sube la temperatura varios grados en pocas horas.Frank Vincentz / Wikimedia Commons / CC BY-SA 3.0·CC BY-SA 3.0

Hay un fenómeno que se salta todo lo anterior, y es el único capaz de sacar el termómetro de su rango. Cuando el viento gira al este y trae aire continental africano cargado de polvo en suspensión, se produce lo que en las islas se llama calima.

El efecto es doble: sube la temperatura de golpe y baja la visibilidad. Los récords absolutos de las dos capitales lo demuestran: 42,6 grados en Santa Cruz de Tenerife y 44,2 en el aeropuerto de Gran Canaria, los dos registrados en julio.

Comparados con las máximas medias de julio, 28,8 grados, esos récords están catorce y quince grados por encima. Es el único momento en que el clima canario deja de ser predecible.

La calima puede darse en cualquier época, aunque es más frecuente en verano y a finales del invierno. No se puede planificar alrededor de ella, pero sí conviene saber que existe y que dura unos días, no semanas.

05 Y la corrección que no aparece en la tabla

Ladera de arena y roca clara en primer plano y, más abajo, una llanura volcánica rodeada por un escarpe, con una capa continua de nubes blancas cubriendo el mar al fondo
La caldera de las Cañadas, por encima de los 2.000 metros, con el mar de nubes por debajo. A esta cota el clima no se parece en nada al de la costa.Diego Delso / Wikimedia Commons / CC BY-SA 3.0·CC BY-SA 3.0

Todas las cifras anteriores son de estaciones costeras, y en estas islas eso es media historia. El alisio forma una capa de nube baja que se apoya en la vertiente norte, normalmente entre los 700 y los 1.500 metros, y por encima de ella el aire está seco y despejado.

Eso significa que en el mismo día, en la misma isla, puede haber niebla cerrada en el norte a 800 metros, sol en la costa sur y aire transparente en la cumbre. La elección no es solo de mes: es de cota y de vertiente.

Y trae un aviso práctico. Por encima de los 2.000 metros, en Tenerife o en La Palma, las temperaturas no tienen nada que ver con las de la playa: hiela en invierno y el sol pega mucho más fuerte todo el año.

06 Cómo elegir el mes

Si el criterio es el tiempo, septiembre y octubre. Son los meses con el mar más cálido del año, con máximas de 28,2 y 26,6 grados, con solo 4,5 y 24,4 milímetros de lluvia y ya sin la afluencia del verano.

Si el criterio es caminar, abril, mayo y junio. La lluvia baja de 10,3 a 0,6 milímetros, la humedad se mantiene por debajo del 61 por ciento y las máximas no pasan de 26,6 grados: es el tramo más cómodo para recorrer barrancos y cumbres.

Y si el criterio es huir del invierno del continente, cualquier mes sirve, que es exactamente el sentido de las cifras de este artículo. Lo único que hay que aceptar entre noviembre y marzo es que el 79 por ciento de la lluvia anual cae en ese tramo, y que diciembre y enero también los ha elegido medio continente.

Los cuatro tramos del año

Nov–MarEl agua

172,9 de los 219,7 milímetros anuales caen en estos cinco meses, el 79 por ciento, repartidos en 38,7 de los 56,4 días de lluvia del año. Medias de 18,3 a 21,4 grados: nunca hace frío, pero el cielo se cierra.

Abr–JunLa primera ventana

La lluvia cae de 10,3 a 0,6 milímetros y los días de lluvia de 5,1 a 0,8. Máximas de 23,0 a 26,6 grados, humedad por debajo del 61 por ciento y todavía sin la afluencia del verano.

Jul–AgoEl lleno

0,1 y 3,5 milímetros de lluvia y máximas de 28,8 y 29,3 grados. El tiempo es bueno; el problema es que coincide con el máximo de gente, el máximo de precios y el mayor riesgo de calima.

Sep–OctLa buena

4,5 y 24,4 milímetros en 2,2 y 6,0 días, con máximas de 28,2 y 26,6 grados y mínimas que no bajan de 20,6. El mar está en su punto más cálido del año y la temporada alta ya ha terminado.

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AL

Ana Larrea

Editora de When To Go · Flowtravel

Ana Larrea lee los destinos por su calendario: qué mes hace qué, y por qué la media anual casi nunca sirve.