El año en Chiapas, mes a mes
Las cifras son de tres estaciones del servicio meteorológico nacional mexicano, serie 1991–2020: Tuxtla Gutiérrez (532 metros, 1.053,6 milímetros al año), San Cristóbal de las Casas (2.113 metros, 1.141,3) y Tapachula (llanura costera, 2.057,8). La puntuación cruza lluvia, calor y practicabilidad de los caminos.
La regla que todo el mundo aprende sobre el trópico es que hay seca e invierno, y que dentro de la temporada húmeda da igual el mes porque llueve todos los días. En Chiapas la primera parte es cierta y la segunda no.
01 El hueco en mitad de la temporada
La temporada de lluvias chiapaneca arranca en mayo y termina en octubre, y dentro de ella la curva no sube de forma continua: sube, baja y vuelve a subir. El punto bajo es julio.
En Tuxtla Gutiérrez, la capital, junio deja 227,4 milímetros en 16,9 días y julio 167,8 en 15,5. Son casi sesenta milímetros menos, un 26 por ciento de descenso, justo en el mes en que uno esperaría lo contrario.
El fenómeno se conoce en toda Mesoamérica como canícula, y es una pausa de la temporada húmeda que dura unas semanas en pleno verano. No detiene la lluvia, pero la espacia: llueve menos y con menos violencia.
02 Tres estaciones, el mismo bache

Lo que convierte el dato en una regla y no en una casualidad es que aparece en los tres pisos del estado a la vez, pese a que sus totales anuales no se parecen en nada.
En San Cristóbal de las Casas, a 2.113 metros, junio deja 238 milímetros y julio 141,6: un descenso del 41 por ciento, y de 22,2 a 17,6 días de lluvia. Es el bache más marcado de los tres.
En Tapachula, en la llanura costera, junio deja 327,8 y julio 257,6, un 21 por ciento menos. El total anual de esa estación es de 2.057,8 milímetros, casi el doble que el de la capital, y aun así el escalón de julio está ahí.
Tres estaciones a 532, 2.113 y 170 metros de altura, con totales anuales que van de 1.053 a 2.057 milímetros, y el mismo bache en julio.
03 La temporada seca, que es la fácil
Con todo, la mejor parte del año sigue siendo la otra mitad. De noviembre a febrero, Tuxtla registra entre 1,4 y 12,3 milímetros al mes, con menos de tres días de lluvia. San Cristóbal, entre 4,4 y 32,8.
Dentro de esa ventana conviene distinguir. Noviembre llega con el paisaje todavía verde de la temporada húmeda y las cascadas con caudal: es la mejor combinación del año. Enero y febrero dan los cielos más limpios y las noches más frías arriba, con mínimas medias de 4,9 y 5,2 grados en los Altos.
Marzo y abril son la trampa de la temporada seca. Siguen sin llover, pero la máxima media de Tuxtla sube a 34,5 y 36,1 grados, con 42 como récord absoluto, y el aire se carga de calima. Secos sí, cómodos no.
04 Septiembre, el mes que conviene evitar

Si julio es la ventana, septiembre es la puerta cerrada. Es el mes más lluvioso del año en las tres estaciones a la vez: 220,7 milímetros en Tuxtla, 229,3 en San Cristóbal y 403,6 en Tapachula.
Esa cifra de la costa merece mirarse dos veces: 403,6 milímetros en 23,6 días es casi la quinta parte del total anual concentrada en un mes, y llueve casi cuatro de cada cinco días.
Las consecuencias son prácticas. Los caminos de tierra se vuelven poco fiables, los ríos van cargados de sedimento y las cascadas, que en marzo son azules, bajan pardas. Y octubre, aunque el total ya cae a 71,1 milímetros en Tuxtla, sigue siendo un mes de transición.
05 Y la corrección por altura

Hay un matiz que el total mensual esconde y que importa mucho si el viaje es de montaña. San Cristóbal recoge 1.141,3 milímetros al año, apenas noventa más que Tuxtla, pero los reparte en 150,5 días frente a 92,6.
Es decir: arriba llueve poco más, pero casi el doble de veces. En los Altos el agua llega en forma de llovizna y de niebla persistente, no en aguaceros breves, y eso cambia la ropa que hay que llevar y el margen que hay que dejar en cada jornada.
La otra corrección es la temperatura. La máxima media de San Cristóbal solo se mueve entre 20,5 y 24,0 grados en todo el año, un rango de 3,5 grados. Arriba el mes casi no cambia el termómetro: cambia el agua.
06 Cómo elegir el mes
Si puedes elegir sin restricciones, noviembre. Es el primer mes seco del año y llega con el paisaje todavía cargado de la lluvia que acaba de irse: 12,3 milímetros en Tuxtla y cascadas con caudal.
Si el calendario te obliga al verano, julio y no agosto. El descenso de la canícula es real y está medido en las tres estaciones, y la diferencia entre 141,6 y 238 milímetros en los Altos se nota en la práctica.
Y en cualquier mes, la regla que ordena el día es la misma: en temporada húmeda la mañana es la parte fiable de la jornada. Las salidas de campo, los trayectos por camino de tierra y las visitas al aire libre se hacen antes del mediodía; la tarde se deja para lo que tenga techo.
Los cuatro tramos del año
De 1,4 a 12,3 milímetros al mes en Tuxtla y de 4,4 a 32,8 en San Cristóbal. Caminos firmes, ríos bajos y cielo limpio. Noviembre añade el verde que dejó la lluvia; enero y febrero, los días más despejados.
Máximas medias de 34,5 y 36,1 grados en la Depresión Central, con solo 2,7 y 11,3 milímetros de lluvia. Sigue siendo seco, pero abajo el mediodía no se aguanta y el aire se carga de calima.
La lluvia pasa de 117,8 a 227,4 milímetros en Tuxtla y de 138 a 238 en San Cristóbal. El calor baja y el estado reverdece, pero junio ya trae hasta 22,2 días de lluvia al mes en los Altos.
Julio abre un paréntesis de 167,8 milímetros, pero agosto y septiembre suben a 215,5 y 220,7 en Tuxtla y a 403,6 en Tapachula. Octubre ya baja a 71,1. Es el tramo del agua, con julio como única ventana.




