El año en la costa norte

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Las temperaturas del aire y la lluvia son las de Heraclión; la del agua, la del mar frente a esa misma costa. La puntuación no mide solo el calor: mide si el aire, el agua y los accesos coinciden ese mes.

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Casi todo el mundo elige el mes de un viaje mirando una sola serie de números: la temperatura del aire. Es un método razonable en una ciudad. En una isla montañosa donde media experiencia ocurre dentro del agua y la otra media dentro de un desfiladero, se queda corto.

Creta se rige por tres series distintas y ninguna sigue a las otras. El aire tiene su curva, el mar tiene la suya con un desfase de dos meses, y los accesos tienen un calendario que no es climático sino hidrológico: depende de si por el fondo de las gargantas corre agua o no.

01 Tres calendarios que no coinciden

El primero es el más conocido. En Heraclión, en la costa norte, la máxima media pasa de 15,2 grados en enero a 30,3 en julio y vuelve a bajar. La lluvia hace el recorrido inverso: 82,2 milímetros en diciembre y 0,8 en julio, es decir, prácticamente nada.

El segundo es el del mar, y es el que casi nadie consulta. El agua frente a esa misma costa marca 16 grados en febrero y marzo, 19 en mayo, 26 en agosto, 23 en octubre y 21 en noviembre. Su mínimo llega dos meses después del mínimo del aire y su máximo, un mes después del máximo del aire.

El tercero no tiene grados. El parque nacional de Samaria abre el 1 de mayo y cierra el 31 de octubre, y la línea de barcos de la costa sur pasa de un servicio reducido en invierno a uno diario a comienzos de abril, y a dos o tres frecuencias diarias cuando la garganta abre.

02 El aire: dos meses de pico y cuatro de agua

La curva del aire tiene una meseta muy corta. Julio y agosto están empatados en lo alto, con 30,3 y 30,2 grados de máxima media, y son los dos únicos meses por encima de los 30. En cuanto se sale de ahí, la caída es rápida: septiembre 27,5, octubre 24, noviembre 20,1.

La lluvia se comporta como un interruptor. De junio a septiembre suman 23,7 milímetros entre los cuatro meses; de noviembre a febrero suman 280. En julio llueve, de media, dos décimas de día. En enero, 13,6 días.

Llanura cultivada cubierta de nieve, con parcelas y caminos marcados en blanco y una cadena de montañas nevadas cerrando el horizonte bajo un cielo gris.
La meseta de Lasithi con nieve. En la costa la nieve es rara, pero en las tierras altas se repite entre noviembre y abril.Lourakis / Wikimedia Commons / CC BY-SA 3.0·CC BY-SA 3.0

Con estas dos series a la vista, la conclusión obvia sería ir en julio o agosto. Es exactamente la conclusión que conviene no sacar, porque la temperatura del aire mide lo que se siente al sol y no mide ninguna de las dos cosas por las que se viene a esta isla.

03 El agua llega tarde y se va tarde

El mar tiene mucha más inercia térmica que el aire: tarda en calentarse y tarda en enfriarse. En la práctica eso significa que la curva del agua va corrida hacia el otoño, y el efecto es mucho mayor de lo que la gente supone.

Compara mayo con noviembre. En mayo el aire da 24,3 grados de máxima media y el agua está a 19. En noviembre el aire baja a 20,1 y el agua sube a 21. En noviembre el mar está más caliente que la media de las máximas del propio mes, y dos grados por encima de como estaba en mayo.

El mismo desfase explica octubre. Las máximas de octubre, 24 grados, son casi idénticas a las de mayo, 24,3. Pero el mar de octubre está a 23 y el de mayo a 19. Son cuatro grados de diferencia con un aire prácticamente igual: el mismo día de playa, con el agua de otra temporada.

Y explica el otro extremo. Marzo tiene 16,8 grados de máxima, más que enero, pero su agua está a 16 grados, la más fría del año, por debajo incluso de la de enero. El mar de marzo todavía se está enfriando cuando el aire ya lleva un mes calentándose.

04 Las puertas: 1 de mayo, 31 de octubre

El tercer calendario es el que decide qué se puede hacer, y es una fecha, no una temperatura. Las visitas al parque nacional de Samaria están permitidas del 1 de mayo al 31 de octubre. El resto del año, la garganta más larga de la isla está cerrada.

La razón no es la comodidad del visitante. El sendero baja desde Xyloskalo, a 1.250 metros, hasta el mar por el fondo de un cauce, y en invierno ese cauce lleva el agua de las lluvias y del deshielo de las Lefka Ori. Se camina por una garganta cuando está seca, y en invierno no lo está.

Las fechas exactas se fijan cada año y pueden moverse unos días según cómo venga la primavera. Lo que no se mueve es la lógica: mayo y octubre son los dos meses frontera, y quien viaje justo antes o justo después debe dar por hecho que ese plan no está disponible.

El cierre arrastra consigo otra cosa. La línea de barcos que une Chora Sfakion, Loutro, Agia Roumeli, Sougia y Paleochora depende en buena parte de ese flujo: en invierno el horario es reducido, pasa a diario a comienzos de abril y sube a dos o tres frecuencias cuando la garganta abre. Como en esos pueblos no hay carretera, el calendario del barco es el calendario del acceso.

05 Arriba se vive otro año

Hay una cuarta variable que no es un mes sino una altura. Todas las cifras anteriores son de la costa. En las cumbres nieva con regularidad entre noviembre y abril, aunque en las tierras bajas la nieve sea rara, y la meseta de Omalos, por donde se entra a Samaria, está a más de mil doscientos metros.

Matas de flores amarillas creciendo entre las piedras del fondo de un desfiladero, con las paredes de roca clara subiendo detrás.
Flor en el fondo de la garganta de Imbros. La primavera cretense es corta y ocurre abajo antes que arriba.JopkeB / Wikimedia Commons / CC BY-SA 4.0·CC BY-SA 4.0

Esa altura tiene un premio y tiene un precio. El premio es abril y mayo: la isla reúne unas dos mil especies de plantas, cerca de un diez por ciento de ellas exclusivas, y la floración de las laderas y las gargantas se concentra en esas pocas semanas. El precio es que en abril el mar todavía está a 17 grados.

En el otro sentido, la altura también corrige el verano. Cuando en la costa la máxima media es de 30,3 grados, subir mil metros cambia por completo la jornada. Es la única manera razonable de caminar en julio y agosto, y explica por qué las mesetas se llenan justo cuando la costa se vuelve incómoda.

Los cuatro tramos del año

Nov–MarLas puertas cerradas

De 49,4 a 82,2 milímetros de lluvia al mes y hasta 13,6 días de agua en enero. Samaria cerrada, barcos del sur al mínimo y nieve en las cumbres. El único dato a favor es el mar, que conserva 21 grados en noviembre y 18 en diciembre.

Abr–MayLa tierra lista, el agua no

La lluvia cae a 24,2 y luego a 12,8 milímetros, las máximas suben de 20,1 a 24,3 y el 1 de mayo abre el parque. Es la mejor floración del año. Pero el mar está a 17 y 19 grados: es tiempo de caminar, no de nadar.

Jul–AgoEl mar perfecto, el aire no

El agua alcanza sus 25 y 26 grados y la lluvia desaparece: 0,8 y 1,2 milímetros. A cambio, 30,3 y 30,2 grados de máxima media y desfiladeros sin sombra. Todo lo que se haga fuera del agua conviene hacerlo en altura o a primera hora.

Sep–OctCuando los tres coinciden

El aire baja a 27,5 y 24 grados, el agua se queda en 25 y 23, la lluvia sigue en 17,5 y 43,1 milímetros y el parque no cierra hasta el 31 de octubre. Es el único tramo del año en que el aire, el agua y los accesos están a favor al mismo tiempo.

06 Cómo elegir el mes

Si el viaje va de caminar, el mes es mayo o principios de junio, y en segunda opción octubre. En mayo hay flor, la garganta ya está abierta, la lluvia ha caído a 12,8 milímetros y las máximas medias todavía no llegan a 25 grados.

Vista de una ciudad costera de casas bajas y blancas junto a una playa larga y un mar en calma, en septiembre, con una franja de montaña seca al fondo.
La costa sur en septiembre. El aire ya ha aflojado y el agua todavía está a la temperatura de agosto.Max Ryazanov / Wikimedia Commons / CC BY-SA 3.0·CC BY-SA 3.0

Si el viaje va del mar, el mes es septiembre y después octubre. En septiembre el agua conserva 25 grados, uno menos que en el máximo de agosto, mientras el aire ya ha bajado casi tres. Octubre repite el aire de mayo con cuatro grados más de agua.

Y si el viaje va de las dos cosas, septiembre es la única respuesta limpia del calendario: es el mes en que las tres series se cruzan, con el parque todavía abierto, el mar casi en su máximo y el aire ya fuera del pico. Noviembre da el mejor baño barato del año, pero con las puertas cerradas.

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AL

Ana Larrea

Editora de When To Go · Flowtravel

Ana Larrea trabaja con calendarios: qué mes hace posible cada cosa y qué mes la impide.