Hawái mes a mes — de un vistazo

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En casi cualquier destino, la primera pregunta al elegir fecha es qué temperatura hará. En Hawái esa pregunta no tiene contenido: hace prácticamente el mismo tiempo todo el año. Lo que cambia con la estación es otra cosa, y es la que decide si una playa es un sitio para bañarse o un sitio donde no hay que meterse.

01 Cinco grados en todo el año

Los números de Honolulu lo dejan claro. La máxima media más baja es la de enero y febrero, 26,9 grados; la más alta, la de agosto, 31,6. Son 4,7 grados de recorrido en doce meses. La temperatura del mar se mueve todavía menos: de 24,3 grados en marzo a 26,9 en septiembre.

La lluvia sí tiene estación, aunque en Honolulu es escasa: 417 milímetros al año, concentrados entre octubre y marzo. Conviene añadir que esa cifra corresponde a una ciudad situada a sotavento, en sombra de lluvia; en las laderas expuestas al viento de las mismas islas llueve muchísimo más.

Los momentos clave de un vistazo

SepEl agua más cálida

26,9 grados de mar, vacaciones terminadas y precios a la baja. La mejor combinación del año.

AbrEl mar más manso

El norte ya afloja y el sur no ha arrancado. 20 milímetros de lluvia y muy poca gente.

FebBallenas y olas

El mejor mes para ver jorobadas y olas gigantes, y el peor para bañarse en el norte.

DicCaro y movido

55 milímetros de lluvia, temporales del norte y la quincena más cara del año.

02 El invierno rompe en el norte

El origen del oleaje de invierno está a miles de kilómetros: las borrascas del Pacífico Norte, entre Alaska y Japón, generan una energía que viaja por mar abierto y llega a las islas convertida en olas largas y ordenadas. Por eso rompen en las costas orientadas al norte y al oeste, y solo en ellas.

Acantilados verdes muy escarpados descendiendo en sucesión hacia un mar turquesa claro, vistos desde una ladera con vegetación en primer plano.
Una costa orientada al norte. De noviembre a marzo, este frente recibe de lleno los temporales del Pacífico Norte y el acceso por mar se cierra.Dcrjsr / CC BY-SA 3.0·CC BY-SA 3.0

La escala es difícil de imaginar sin cifras. Entre noviembre y febrero, las olas de la costa norte de Oahu miden de media unos cinco metros de cara, y una veintena de días por temporada superan los once metros. Ese es el motivo por el que ese tramo de costa es famoso, y también por el que en esos meses no es una playa.

03 El verano rompe en el sur

En verano, el Pacífico Norte se calma y el que se pone a trabajar es el otro hemisferio. Las borrascas del invierno austral, muy al sur, mandan oleaje que recorre miles de kilómetros y llega a las islas por el sur, entre abril y octubre aproximadamente.

Playa de arena clara con palmeras inclinadas y algunas personas tumbadas a lo lejos, y al fondo un cono volcánico bajo cerrando la bahía bajo un cielo despejado.
Una playa orientada al sur, protegida además por arrecife. En invierno, cuando el norte de la isla es impracticable, este lado está en calma.Jackie Gleason / Dominio público·Dominio público

La diferencia de magnitud es grande y conviene no confundirla. Los oleajes del sur son bastante más pequeños y más breves que los del norte, porque han viajado más lejos y porque las borrascas australes están mucho más alejadas. Un buen día de sur no se parece a un día medio de invierno en el norte.

Aquí no hay temporada de playa. Hay dos, y ocurren en lados opuestos de la misma isla.

04 La misma playa, dos sitios distintos

De todo lo anterior sale la consecuencia práctica más importante de este artículo, y es una cuestión de seguridad. Una playa que en agosto es una piscina protegida puede ser en enero un sitio con corrientes fuertes y rompiente violenta, y al revés. La foto que viste y la realidad del día pueden pertenecer a estaciones distintas.

Costa de roca volcánica negra y plana golpeada por el oleaje, con espuma blanca saltando sobre las rocas y el mar azul oscuro al fondo.
Rompiente sobre roca volcánica. En estas costas no hay arena que amortigüe: la ola llega hasta la piedra con toda su energía.Farragutful / CC BY-SA 4.0·CC BY-SA 4.0

La regla que usa todo el mundo aquí es simple: en invierno se baña uno en el sur y en verano puede bañarse en el norte. Y la norma práctica que conviene adoptar es más simple todavía: elegir playas con torre de socorrista y preguntar antes de entrar. Los avisos de oleaje grande se publican a diario y cambian de una jornada a otra.

05 El otro calendario: las ballenas

Hay un segundo acontecimiento estacional que coincide con el oleaje del norte y que compensa buena parte de sus inconvenientes. Las ballenas jorobadas llegan a las aguas cálidas del archipiélago para parir y aparearse entre diciembre y abril, con el punto álgido entre enero y marzo.

Dos colas de ballena levantadas sobre la superficie de un mar azul oscuro y picado, con la silueta baja de una isla cerrando el horizonte.
Colas de jorobada en el canal entre islas. Estas aguas resguardadas y poco profundas son a las que vienen a criar cada invierno.Peckphotographyart / CC BY-SA 4.0·CC BY-SA 4.0

Eso significa que el invierno tiene su propio argumento: ballenas, olas espectaculares para mirar desde tierra y las laderas de barlovento en su momento más verde. Lo que no tiene es el mejor mar para bañarse en todas partes, y conviene ir sabiéndolo en vez de descubrirlo al llegar.

06 Cómo elegir la semana

Si vas por el mar y el baño, apunta a septiembre y octubre: el agua está en su punto más cálido, con 26,9 grados, las vacaciones escolares han terminado, los precios bajan y el sur todavía conserva algo de oleaje sin llegar a ser un problema. Abril y mayo son la segunda ventana, con el mar más manso del año.

Si vas por las ballenas o por ver olas grandes, ve entre enero y marzo y organiza el viaje alrededor de la costa sur para bañarte. Evita la segunda quincena de diciembre, que es la más cara del año y coincide además con el pico de temporales.

Y vayas cuando vayas, comprueba el parte de oleaje cada mañana y no des por hecho que una playa se comporta igual que la última vez. En estas islas el mes te dice qué lado usar; el parte del día te dice si ese lado sirve hoy.

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AL

Ana Larrea

Editora de When To Go — Ritmos y Transformaciones Estacionales · Flowtravel

Ana Larrea observa cómo los destinos cambian con el tiempo para entender cuándo expresan mejor lo que son.