Hokkaido mes a mes, de un vistazo
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Entre principios de junio y mediados de julio, casi todo Japón está bajo el tsuyu, la estación de lluvias que llega desde el sur y deja semanas de cielo cerrado y humedad alta. Hokkaido no. Es la única región del país que no la tiene, y ese dato, por sí solo, ordena el calendario de la isla: mientras el resto del archipiélago está en su peor mes, aquí junio da 60,4 milímetros de lluvia, 180 horas de sol y 21,8 grados de máxima media.

01 Junio: sesenta milímetros
Los datos son de Sapporo, serie 1991-2020. Junio deja 60,4 milímetros repartidos en 9,3 días de lluvia, con máximas de 21,8 grados y mínimas de 13,4. Solo abril y mayo son más secos, y ninguno de los dos tiene esa temperatura.
La consecuencia práctica es que junio en Hokkaido es una de las mejores fechas de todo Japón, y además la que menos compite: quien viaja al país en esas semanas suele estar buscando la manera de escapar del sur. La isla es esa manera, y encima sale más barata que en verano pleno.
02 El verano se moja al final, no al principio
Aquí está el matiz que se suele pasar por alto. La ausencia de tsuyu no significa que el verano entero sea seco: significa que el agua llega más tarde. Julio da 90,7 milímetros; agosto, 126,8; y septiembre, 142,2, que es el máximo del año. La cola de la temporada de tifones llega hasta aquí debilitada pero llega, y septiembre es su mes.
Así que la ventana de verano no es «junio a septiembre» sino «junio y julio». En agosto la isla sigue siendo mucho más llevadera que Tokio —26,4 grados de máxima frente a los treinta y muchos del sur—, pero ya llueve, y en septiembre llueve de verdad.
Los momentos clave de un vistazo
60,4 mm y 180 horas de sol mientras el resto de Japón está en el tsuyu.
25,4 °C y el pico de floración en Furano a mediados de mes.
La segunda quincena es el mejor momento del año para verlo, con 116 cm de nieve.
142,2 mm, el máximo del año, con la cola de la temporada de tifones.
03 Cuatro metros ochenta de nieve
El otro extremo del año es igual de rotundo. Sapporo recibe una media de 479 centímetros de nieve al año, lo que la convierte en una de las poquísimas ciudades grandes del mundo con esas cifras. La reparte así: 137 centímetros en enero, 116 en febrero, 113 en diciembre y 74 en marzo.
Las temperaturas de enero son de −0,4 grados de máxima y −6,4 de mínima, que para una ciudad de casi dos millones de habitantes es una anomalía notable. No es un invierno extremo en términos absolutos: es un invierno larguísimo y con una cantidad de precipitación sólida que muy pocos sitios habitados igualan.

Para el viajero eso tiene una ventaja concreta: la nieve está garantizada de diciembre a marzo, no hay que apostar. Y una desventaja igual de concreta: el día es corto y las carreteras secundarias exigen otra manera de conducir.
04 El hielo a la deriva tiene fechas
La cosa más rara que ocurre en Hokkaido ocurre en una ventana estrecha. El hielo marino que baja del mar de Ojotsk alcanza la costa a la altura de Abashiri entre mediados y finales de enero, y desaparece entre finales de marzo y mediados de abril. El mejor momento para verlo es la segunda quincena de febrero.
Los rompehielos turísticos operan aproximadamente del 20 de enero al 31 de marzo, con travesías de alrededor de una hora. Fuera de esa ventana, la misma costa es simplemente una costa gris: no hay nada que ver y nada que reservar. Es el caso más claro de toda la isla en el que la fecha manda sobre cualquier otra consideración.

05 La lavanda también tiene fechas
En Furano la lavanda empieza a florecer a finales de junio, alcanza su punto máximo entre mediados de julio y principios de agosto, y el mejor momento suele ser mediados de julio, cuando coinciden las variedades tempranas y las tardías. Fuera de eso, los campos son campos verdes.
Conviene decirlo con claridad porque es un error caro: mucha gente organiza el viaje a Hokkaido alrededor de una fotografía de lavanda y llega a finales de agosto, cuando ya se ha cortado. La floración dura unas tres semanas útiles, no un verano.
06 El resumen honesto
Junio si lo que se quiere es la mejor combinación de sol, temperatura y precio, y sobre todo si el viaje incluye otras partes de Japón que en junio están inservibles. Mediados de julio si el objetivo es la lavanda. Segunda quincena de febrero si el objetivo es el hielo. Y mayo como opción tranquila: 55,5 milímetros, 17,9 grados y 200,4 horas de sol, el mes más soleado del año.
Los meses que conviene evitar son septiembre, por ser el más lluvioso, y noviembre, que reúne lo peor de las dos estaciones: 113,8 milímetros de agua, 30 centímetros de nieve todavía insuficiente para nada y los días ya cortos.



