El año en la costa de Quảng Nam, mes a mes
Las cifras son de Đà Nẵng, la estación de referencia de esta costa, a unos 30 kilómetros al norte de Hội An: 2.205 milímetros de lluvia al año en 139,1 días y 2.162,6 horas de sol. La puntuación cruza tres cosas: cuánta agua cae, cuánta luz hay y cuánto calor hace.
Hay destinos donde elegir el mes es cuestión de matices y otros donde es la decisión más importante del viaje. La costa central de Vietnam pertenece al segundo grupo, y basta una resta para verlo.
En octubre caen 628,0 milímetros de lluvia. De enero a agosto, ocho meses seguidos, caen 563,2 en total. Un solo mes supera a los dos primeros tercios del año juntos, y ni siquiera es un caso aislado: noviembre añade otros 448,2 y septiembre, 350,7.
01 La suma que decide el viaje
El total anual es de 2.205 milímetros repartidos en 139,1 días. Es una cantidad alta, pero lo llamativo es el reparto. De septiembre a diciembre caen 1.645,3 milímetros: el 75 % del año en cuatro meses.
Los días de lluvia siguen la misma curva. Marzo tiene 4,8 días de lluvia y febrero, 5,6. Octubre tiene 20,0 y noviembre, 20,3, que es el máximo del año. Dicho de otro modo: en marzo llueve un día de cada seis y en noviembre, dos de cada tres.
Y la luz acompaña. El mes con más sol es mayo, con 246,7 horas; el que menos, diciembre, con 94,8. Entre uno y otro hay una diferencia de dos horas y media al día, que en un viaje de una semana se nota en todo.
02 La temperatura casi no se mueve
Lo que no cambia es el termómetro. La media mensual va de 21,5 grados en enero a 29,4 en junio: menos de ocho grados de recorrido en todo el año. La media anual es de 25,9.
Las máximas medias van de 25,0 grados en enero a 34,5 en junio, y las mínimas, de 19,3 a 26,0. No hay ni un mes frío, ni uno solo en que la mínima media baje de 19 grados. Los récords existen —41,5 en mayo, 9,2 en diciembre—, pero son excepciones muy raras.
La consecuencia práctica es directa: aquí no se elige el mes por la temperatura, porque la temperatura no da información. Se elige por el agua y por la luz, y esas dos van juntas.
03 Por qué llueve al final del año
El calendario sorprende a quien llega con la idea general de Asia monzónica, donde la lluvia suele concentrarse en el verano. Aquí ocurre lo contrario: junio y julio son meses secos y octubre es el mes del diluvio.
La razón es la orientación de la costa y la barrera de montaña que tiene detrás. En verano el flujo dominante viene del suroeste y llega a esta vertiente ya descargado tras cruzar la cordillera. En otoño el flujo cambia de dirección, entra del mar cargado de humedad y choca de frente contra el relieve.
A eso se le suma la estación de tifones, que en esta costa va de septiembre a diciembre. No todos los años llega uno, pero el riesgo forma parte del calendario y explica por qué esos meses concentran también los episodios de lluvia más intensos.

04 Lo que pasa cuando el río sube
La lluvia no se queda donde cae. Entre el 65 % y el 70 % del caudal anual de los ríos de la provincia pasa entre octubre y diciembre, y el terreno que tiene que absorberlo es una llanura muy plana y muy baja.
El resultado son crecidas anuales. No es un accidente excepcional: es un rasgo del calendario, tan previsible como la temporada seca. Las casas antiguas del casco de Hội An están construidas con eso en cuenta, con planta baja de uso comercial y piso alto de madera al que se sube lo que no puede mojarse.

Si viajas entre octubre y diciembre, cuenta con ello. No significa que sea imposible: significa que hay que aceptar que algunos días la calle es un canal, que los accesos por carretera pueden cortarse y que los planes en la llanura y en el río se deciden por la mañana.
Los cuatro tramos del año
23,6, 25,0 y 35,3 milímetros en menos de seis días cada mes, con el sol subiendo de 146,0 a 208,6 horas y máximas de 26,2 a 31,0 grados. Es el único tramo con poca lluvia y calor todavía manejable.
De 81,1 a 92,5 milímetros en ocho o nueve días, con 242 a 247 horas de sol. Máximas de 33,3 a 34,5 grados y récords que llegan a 41,5. Sigue siendo temporada seca, pero el calor manda.
141,2 y 350,7 milímetros: la lluvia se multiplica por cuatro de un mes al siguiente. El calor afloja a 33,9 y 31,8 grados. Agosto todavía es viable; septiembre ya no.
628,0, 448,2, 218,4 y 81,9 milímetros, en 20,0, 20,3, 18,7 y 12,0 días. El sol cae a 143,4, 117,7, 94,8 y 131,9 horas. Es la temporada de tifones y la de las crecidas del río.
05 Ocho meses secos y muy calurosos
La otra mitad del año es la buena, con un matiz importante. De febrero a abril las cifras son inmejorables: 23,6, 25,0 y 35,3 milímetros en menos de seis días cada mes, con el sol subiendo de 146,0 a 208,6 horas y máximas de 26,2 a 31,0 grados.
De mayo a julio sigue lloviendo poco, pero el calor cambia el cálculo. Las máximas medias llegan a 34,5 grados en junio y a 34,4 en julio, con récords de 41,5 y 40,6. Con esa temperatura, caminar por un casco antiguo sin sombra a mediodía deja de ser un plan.

La humedad, que se mantiene alta todo el año, empeora la sensación. Va del 75,8 % en julio al 85,4 % en diciembre, así que ni siquiera en el mes más seco baja de tres cuartas partes. Los 34 grados de junio no se parecen a los 34 de un clima continental.
06 Cómo elegir el mes
Si solo puedes ir una vez, ve en marzo: 25,0 milímetros de lluvia en 4,8 días —el mínimo del año en días—, 182,3 horas de sol y 28,3 grados de máxima media. Es el cruce exacto entre poca lluvia y calor todavía razonable.
Febrero y abril funcionan casi igual de bien: 23,6 y 35,3 milímetros, en 5,6 y 5,4 días. Febrero tiene menos luz —146,0 horas— y abril ya aprieta con 31,0 grados de máxima, pero los dos entran de sobra dentro de la ventana buena.
Y si tu única opción es el último trimestre, ve sabiendo lo que hay: 20 días de lluvia al mes, menos de cinco horas de sol al día y un río que se desborda con regularidad. A cambio verás la ciudad en su estado más reconocible, que es también el que explica cómo está construida.



