El año en Salta, mes a mes
Las cifras mes a mes son del aeropuerto de Salta, serie 1991–2020, a 1.187 metros: 738,3 milímetros al año en 88,6 días. Se contrastan con San Antonio de los Cobres, a 3.775 metros y con 103,9 milímetros anuales, que marca lo que ocurre en la puna.
Quien viaja desde el hemisferio norte llega con un reflejo aprendido: el verano es la buena época y el invierno la mala. En Salta ese reflejo lleva a reservar exactamente el peor mes del año.
Y no porque haga frío, sino porque aquí el verano es cuando llueve.
01 El calendario está del revés

La provincia funciona con un régimen de lluvias de verano, que es el patrón normal en esta latitud y en esta posición respecto a la cordillera. El aire húmedo llega del este en los meses cálidos y descarga; en los meses fríos, sencillamente no llega.
El resultado es un calendario partido en dos mitades muy desiguales. No hay una transición larga: hay un mes de bajada, abril, y un mes de subida, noviembre, y entre ellos dos bloques que se comportan de forma completamente distinta.
Conviene tenerlo claro porque afecta a más cosas que el paraguas: en la mitad húmeda, los caminos de grava de los valles y de la puna dejan de ser fiables, y algunos tramos se cortan por crecidas.
Veintidós coma nueve milímetros en cinco meses: el tres por ciento de la lluvia del año cae en toda la mitad fría.
02 Veintitrés milímetros en cinco meses
Las cifras del aeropuerto de Salta, serie 1991–2020, no dejan lugar a interpretación. Mayo: 9,7 milímetros en 3,8 días. Junio: 2,5 en 1,7. Julio: 2,7 en 1,7. Agosto: 2,3 en 1,5. Septiembre: 5,7 en 2,1.
El total de los cinco meses es de 22,9 milímetros en 10,8 días de lluvia. Sobre un total anual de 738,3 milímetros en 88,6 días, eso supone el 3,1 por ciento del agua y el 12,2 por ciento de los días.
Y la temperatura de esos meses no es hostil. Las máximas medias van de 19,8 a 24,7 grados, es decir, días de manga corta al sol. Agosto, el mes más seco, tiene una máxima media de 22,7.
03 Y ochenta por ciento del agua en cuatro
En el otro extremo, diciembre da 138,4 milímetros en 13,0 días, enero 197,1 en 15,4, febrero 147,3 en 14,4 y marzo 107,3 en 13,7. Los cuatro suman 590,1 milímetros, el 79,9 por ciento del total anual.
En enero llueve uno de cada dos días. Y no es llovizna: son 197 milímetros, más de lo que recoge Madrid en un año entero, concentrados en tormentas de tarde.
La humedad acompaña. En marzo llega al 82,9 por ciento, su máximo anual, frente al 60,4 de agosto. Con 25 grados de máxima, esa diferencia de veintidós puntos se nota más que los grados.
04 El precio del invierno: las noches

La estación seca tiene un coste y está en la madrugada. En julio, la mínima media de la ciudad de Salta es de 2,9 grados, y el récord absoluto de la estación es de −8,7, registrado en agosto.
La diferencia entre el día y la noche es lo que sorprende: en julio, 19,9 grados de máxima media y 2,9 de mínima. Diecisiete grados de recorrido en la misma jornada, consecuencia directa del aire seco y del cielo despejado.
En el verano ocurre lo contrario. En enero la máxima es de 27,7 y la mínima de 16,8: once grados de recorrido. La humedad y las nubes retienen el calor y la noche no refresca.
05 Y la altura, que multiplica todo

Todo lo anterior vale para la ciudad de Salta, a 1.187 metros. Si el viaje sube a la puna, hay que recalcular, porque el mismo calendario se vuelve mucho más duro.
En San Antonio de los Cobres, a 3.775 metros, la máxima media de julio es de 11,9 grados y la mínima de −7,7. En enero, 20,4 y 4,2. Es decir, la noche de invierno en el altiplano está ocho grados bajo cero mientras en la ciudad está en tres sobre cero.
El régimen de lluvias, en cambio, es el mismo y todavía más marcado: 44,0 milímetros en enero y 0,0 en julio, sobre un total anual de 103,9. En la puna, la estación seca es literalmente seca.
06 Cómo elegir el mes
De mayo a septiembre, sin dudarlo, si el plan incluye los valles, la puna o cualquier camino que no sea asfalto. Son cinco meses con 22,9 milímetros en total y máximas de 19,8 a 24,7 grados.
Dentro de esa ventana, septiembre es el mes más cómodo: sigue seco, con 5,7 milímetros, y las mínimas han subido a 7,7 grados. Julio y agosto son los más secos pero también los más fríos de madrugada.
Y si quieres ver el norte verde, abril es la respuesta. La lluvia ha caído de 107,3 a 42,1 milímetros, el cielo ya se abre y el paisaje todavía conserva el color del verano. Es el único mes que junta las dos cosas, y dura poco.
Los cuatro tramos del año
De 2,3 a 9,7 milímetros al mes en 1,5 a 3,8 días, con máximas de 19,8 a 24,7 grados. Cinco meses seguidos sin lluvia relevante: es la única ventana en que toda la provincia es practicable a la vez.
De 23,9 a 59,3 milímetros en 5,3 a 9,0 días, con máximas de 26,9 y 27,6 grados y el récord absoluto de calor en noviembre, 39,9. Todavía funciona, pero la tarde ya no es fiable.
590,1 milímetros en 56,5 días: el 80 por ciento de la lluvia del año en cuatro meses. Humedad entre el 77 y el 83 por ciento y caminos de grava poco fiables en los valles.
42,1 milímetros en 7,0 días, máximas de 22,9 grados y mínimas de 12,2. La lluvia ya se ha ido y el campo conserva el verde del verano: es el único mes en que coinciden las dos cosas.



