Si llegas a Estrasburgo en diciembre, lo primero que ves es lo que prometen las fotos: casetas de madera con luces, una aguja de arenisca iluminada encima de los tejados y un olor mezclado de vino caliente y canela. Es fácil deducir que estás dentro de «el» mercado de Navidad más antiguo de Francia, y que lo de «capital de la Navidad» viene de siglos atrás.

Este artículo propone una lectura más precisa. Hay una fecha documentada, 1570, y una etiqueta mucho más joven, 1991. Entre las dos hay una ciudad que movió su mercado, lo fundió con otro, lo estiró hasta enero y, en los últimos años, lo repensó con ayuda de sus vecinos. Saber qué es antiguo y qué es reciente no resta encanto: ordena lo que vas a mirar.

01 Dos fechas que no son la misma cosa

La web municipal de Navidad fecha el nacimiento del Christkindelsmärik en 1570. Es un nombre alsaciano que significa «mercado del Niño Jesús» y que remite al Christkindel, un personaje popular de la Navidad alsaciana que aparece en el siglo XVI. Según la misma web, la ciudad lo describe como uno de los mercados navideños más antiguos de Europa y, durante mucho tiempo, el único de Francia. Conviene leer el «más antiguo» con cuidado: otras ciudades europeas reivindican mercados anteriores o contemporáneos, y la fecha depende de qué se cuente como «mercado».

La etiqueta de «Capital de la Navidad» es otra cosa. La web municipal la sitúa en 1991 (una de sus cronologías anota 1992; entre un año y otro hay una diferencia en la propia fuente, así que conviene citar «principios de los años noventa» si no necesitas más precisión). Es una decisión de la ciudad sobre cómo presentarse, no un título heredado, y el cartel luminoso que lo proclama en la plaza Kléber lo deja claro: es una estrella blanca, gigante, colocada junto al abeto.

Estrella blanca gigante con un letrero luminoso que dice «Strasbourg, Capitale de Noël» a los pies de un abeto, sobre césped, con un pueblo en miniatura de casas doradas y una iglesia pequeña delante; al fondo, edificios y unas pocas personas pequeñas y lejanas.
El cartel «Strasbourg, Capitale de Noël» junto al Grand Sapin de la plaza Kléber, con un pueblo en miniatura. Es la marca de 1991 hecha decoración.Gzen92 / Wikimedia Commons / CC BY-SA 4.0·CC BY-SA 4.0

02 Un mercado que se ha mudado

Un mercado de 1570 no significa un lugar de 1570. Según la web municipal, el Christkindelsmärik pasó por la explanada de la catedral, la plaza del Château y la plaza Kléber antes de instalarse en la plaza Broglie en torno a 1871, donde sigue hoy. En la segunda mitad del siglo XIX se fundió con una feria que empezaba el 26 de diciembre y, con el tiempo, se alargó a todo el Adviento, e incluso hasta enero. El mismo documento recuerda un antecedente medieval, un mercado de San Nicolás hacia el 6 de diciembre, que dejó de celebrarse y cuyo hueco ocupó el nuevo.

Lo que hay en la plaza Broglie hoy no es una reliquia, sino la continuidad de un nombre. Y eso importa para mirar: lo que ves es una tradición viva, con retoques constantes, no una reconstrucción. Entre los personajes asociados a este mercado, la web municipal cita al Christkindel, a san Nicolás, a Peckersel y a Hanstrapp, y habla de una exposición dedicada a ellos en el ayuntamiento de la plaza Broglie. A finales del siglo XIX, el Christkindel entró en los hogares y, unas generaciones después, el Papá Noel lo sustituyó; el mercado conservó el nombre.

Panel de un puesto con estrellas de nieve, muñecos de nieve y carámbanos luminosos de color blanco azulado colgados sobre ramas de abeto; debajo, madejas de luces blancas, azules, rosas, rojas y verdes dispuestas en filas, con etiquetas naranjas en forma de flor y un candelabro de velas a la derecha. No se ven personas reconocibles.
Un puesto de luces en el mercado de la plaza Broglie, en una foto de 2011. El mercado actual vende, en buena parte, objetos de esta clase además de comida.Tangopaso / Wikimedia Commons / Public domain·Public domain

03 No es un mercado: son ocho

El segundo malentendido es de escala. La web municipal de 2026 enumera ocho mercados, entre ellos el Christkindelsmärik de la plaza Broglie, el del Carré d'Or en la plaza del Temple Neuf, el de «Little France» en las plazas Benjamin Zix y Saint-Thomas y el que rodea al Grand Sapin en la plaza Kléber. Diversos medios cuentan entre ocho y once emplazamientos según qué se incluya; lo seguro es que el mercado se reparte por el centro de la ciudad y que cada plaza tiene su carácter y su público.

El Grand Sapin tiene una historia corta. Según la ciudad, ocupa la plaza Kléber desde 1999 o 2000 (la web ofrece las dos fechas) y suele medir unos veinte metros; su encendido abre la temporada. Es una buena parada, pero la ciudad no se organiza alrededor de un árbol sino de un conjunto de plazas conectadas. La web municipal insiste en que el plan es recorrer los mercados «a tu ritmo» y sin coche.

Marco de madera con forma de ventana abierta, con postigos con corazones recortados y cortinas de cuadros rojos y blancos, que enmarca un candelabro de madera con velas; a la derecha, casitas blancas en miniatura sobre corteza y césped, y detrás un abeto decorado y edificios de piedra. Se ven unas pocas personas pequeñas al fondo.
Decoración alsaciana junto al abeto de la plaza Kléber en 2023: ventana con corazones, cortinas de cuadros y casitas en miniatura. La imagen es reconocible en toda Alsacia.Gzen92 / Wikimedia Commons / CC BY-SA 4.0·CC BY-SA 4.0

04 Lo que se come: la parte que sí es antigua

Si buscas continuidad real, mira la comida y las casetas. La web municipal menciona vino caliente especiado, bredele (galletitas de Navidad alsacianas) y pan de especias como protagonistas. Las casetas, además, aparecen decoradas con motivos regionales: en la foto, un tejado con cigüeñas de adorno, jardineras y postigos con corazones, y los rótulos de tartine, vino caliente y spaëtzle, que mezclan francés con una grafía alsaciana. No es folclore improvisado: es el idioma visual de la región, aplicado a cada puesto.

Parte alta de una caseta de madera con postigos con corazones recortados, jardineras con flores rojas, blancas y amarillas, dos cigüeñas de adorno en el tejado y tiras de bombillas; debajo, rótulos de «Tartine du bûcheron», «Vin chaud», «Spaëtzles» y «Maison Kiener et fils». En el borde inferior asoman las cabezas de unos visitantes.
Una caseta decorándose en diciembre de 2023: cigüeñas, corazones y flores, con la carta escrita en el propio rótulo.Gzen92 / Wikimedia Commons / CC BY-SA 4.0·CC BY-SA 4.0

05 Lo que suele entenderse mal

El primer malentendido es creer que el mercado siempre ha estado donde está. No: ha cambiado de plaza, de fechas y de formato, y su identidad es sobre todo una continuidad de nombre y de costumbre. El segundo es pensar que «capital de la Navidad» es un título antiguo, cuando la ciudad lo adoptó hace poco más de tres décadas. El tercero es esperar un solo mercado; son varios y cada uno juega un papel.

El cuarto es suponer que es un evento inmutable. En 2020 se canceló por la pandemia, la primera vez «en siglos» según la web municipal, y solo se mantuvo el Grand Sapin. Entre 2021 y 2024 se rediseñó a partir de las recomendaciones de un jurado ciudadano, y en 2025 la ciudad obtuvo la certificación ISO 20121 de gestión sostenible de eventos. Un mercado de más de cuatrocientos años que se ajusta con consultas y normas es una buena imagen de cómo se mantienen vivas estas costumbres.

El quinto es de escala humana. La web municipal indicaba, para los años 2010 a 2014, casi dos millones de visitantes al año, y la oficina de turismo habla de más de 300 casetas. Repartidos en cuatro semanas, son del orden de setenta mil personas al día de media (un cálculo aproximado, no una cifra oficial). Eso explica por qué una tarde de fin de semana se vive como se vive, y por qué merece la pena elegir bien cuándo y por dónde empezar.

La fecha de 1570 explica el nombre; la de 1991, el cartel. Entre las dos está la ciudad.

06 Cómo mirarlo en Navidad

Cuatro formas de leer el mercado
  1. Empieza por la plaza Broglie
    Es la sede del Christkindelsmärik, el que da nombre y fecha a toda la historia. Verla primero ordena el resto.
    el original
  2. Ve al Grand Sapin, pero no te quedes
    El árbol y su cartel son la imagen de la ciudad; la plaza Kléber es una buena foto y un punto de paso entre mercados.
    desde 1999-2000
  3. Pide lo alsaciano
    Vino caliente, bredele y pan de especias son los productos que la web municipal destaca. Pregunta qué lleva cada uno antes de elegir.
    la parte antigua
  4. Elige la hora, no solo el día
    Con tanta gente al día, un rato de mañana o de entre semana cambia la experiencia. Es lógica de aforo, no un dato oficial.
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LM

Lucía Montes

Editora de Worth Knowing — Significados y Contexto Cultural · Flowtravel

Lucía Montes interpreta los significados culturales que dan sentido a una experiencia de viaje.