01 Una frontera que no puso nadie
La razón es sencilla y tiene que ver con el propio río. El Congo es uno de los cursos de agua más caudalosos del planeta, y ninguna de las dos especies nada. Para un primate que no cruza el agua, un río así no es un obstáculo que se rodea: es un muro que no termina nunca.
Y hay un detalle que redondea el mapa: el bonobo no está solo delimitado por el norte. Su área se describe como el territorio situado al sur del Congo y al norte del Kasai, uno de sus afluentes. Es decir, vive encerrado entre dos ríos.

02 Ochocientos noventa mil años
Las pruebas de ADN sitúan la separación entre el bonobo y el chimpancé común hace aproximadamente entre 890.000 y 860.000 años. Antes de esa fecha eran lo mismo. Después, dos especies distintas, cada una en su lado, sin contacto.
Casi novecientos mil años de separación, y todo lo que hay entre ellas es el agua que tienes delante cuando te asomas al río en esta ciudad.
Conviene decirlo con la prudencia que pide la ciencia: el río es la barrera que hoy separa las dos áreas de distribución, y esa correspondencia entre la barrera y la separación de las especies es lo que describen las fuentes. Cómo se produjo exactamente ese aislamiento hace novecientos mil años es una cuestión que sigue investigándose.
03 Un simio de un solo país
La consecuencia de vivir encerrado entre dos ríos es que el bonobo tiene la distribución más restringida de todos los grandes simios: se encuentra únicamente en los bosques húmedos de la República Democrática del Congo. No hay bonobos silvestres en ningún otro país del mundo.
Las cifras de población son inciertas y las estimaciones conservadoras hablan de entre 29.500 y 50.000 ejemplares, aunque algunas fuentes llegan a los 60.000. La especie está clasificada como En Peligro en la lista roja, con la pérdida de hábitat y la caza como amenazas principales, y se considera que sus poblaciones han caído mucho en los últimos treinta años.
.jpg?width=1200)
04 Qué hacer con este dato
Lo primero: no hace falta ir a ninguna parte. Este dato funciona desde cualquier punto de la orilla de Kinsasa. Basta con mirar el agua y saber que esa línea, además de dividir dos países, divide dos ramas del árbol de los primates que llevan casi un millón de años sin verse.
Lo segundo, y es lo que le da valor de viaje: estás en el lado del bonobo. Kinsasa se extiende por la orilla sur del río, dentro del área de distribución de la especie. Brazzaville, enfrente, está en el lado del chimpancé. Es la única capital del mundo desde la que se puede mirar a otra capital y estar mirando también a otro simio.
.jpg?width=1200)
Y lo tercero, para quien quiera pasar del dato a la visita: a las afueras de la ciudad hay un santuario dedicado a esta especie, y es el único del mundo. Pero eso ya es otro artículo, y ahí sí hay que coger un coche.

.jpg?width=1600)


