Bakú son tres ciudades superpuestas y un solo pozo.
Una ciudad amurallada del siglo XII, un anillo de mansiones de finales del XIX y una corona de torres de vidrio del XXI. Las tres están una encima de otra en el mismo kilómetro cuadrado, y las tres las pagó lo mismo: el petróleo que hay debajo.

01 La ciudad de piedra dentro de la muralla
La primera capa es la Icherisheher, la ciudad interior amurallada, inscrita en la lista del Patrimonio Mundial en el año 2000. Conserva buena parte de sus murallas defensivas del siglo XII y está construida sobre un sitio habitado desde el Paleolítico, con huellas sucesivas de todos los que pasaron por aquí.
Explore
Discover its points of interest, prices, access and everything worth seeing.

La pieza que la resume es la Torre de la Doncella: un cilindro de ocho plantas, 29,5 metros de alto y 16,5 de diámetro, levantado en el siglo XII sobre estructuras anteriores que se remontan a los siglos VII y VI a. C. En el punto más alto del recinto está el palacio de los Shirvanshah, de los siglos XII al XV. Todo eso cabe dentro de un perímetro que se recorre en una hora.
02 1900: la mitad del petróleo del mundo
Y entonces llega el dato que lo reordena todo. Hacia 1900, este país producía la mitad del petróleo del mundo. No una parte importante: la mitad. En 1879 los hermanos Nobel habían fundado aquí su compañía, y un año antes habían construido el primer petrolero del mundo para sacar el producto por el Caspio.
Conviene detenerse en lo que significa eso para una ciudad. En dos décadas, un puerto provincial del Caspio pasó a ser el centro de una industria global, con capital sueco, francés y ruso, y con una clase de nuevos ricos que necesitaba dónde vivir y qué demostrar. Esa combinación —dinero repentino, mucho, y ganas de enseñarlo— produce siempre lo mismo: arquitectura.
03 El anillo de las mansiones
La segunda capa es el anillo que rodea la muralla: manzanas enteras de edificios de piedra clara de finales del XIX y principios del XX, con fachadas de repertorio europeo —cornisas, balaustradas, ventanas en arco, columnas— levantadas por encargo de quienes se enriquecieron con los pozos. Es una belle époque construida a cinco mil kilómetros de París y pagada con crudo.

Merece la pena caminar ese anillo sin objetivo concreto, mirando hacia arriba. Muchos de esos edificios han cambiado de uso tres o cuatro veces desde entonces —viviendas, oficinas, museos— y el estado de conservación es desigual, pero la escala y la ambición de las fachadas siguen contando de dónde salió el dinero.
04 La tercera capa, de vidrio
La tercera capa es reciente y se ve desde cualquier punto de la ciudad: un grupo de torres curvas de vidrio azulado sobre la colina que domina la bahía. Responden al mismo mecanismo que las mansiones, un siglo después: ingresos extraordinarios de un recurso del subsuelo convertidos en arquitectura visible desde lejos.

Lo interesante no es cada capa por separado —hay ciudades amuralladas mejores, belle époque mejor conservada y rascacielos más ambiciosos—, sino la distancia entre ellas. Desde una azotea de la ciudad vieja se ven las tres a la vez, y el trayecto a pie de la primera a la tercera es de veinte minutos.
05 Lo que Bakú te deja
Lo que se queda es una lección de causa y efecto poco habitual en una ciudad. Casi siempre hay que reconstruir por qué un sitio es como es: aquí la explicación está a la vista, y es una sola. Cambian el siglo, el estilo y los arquitectos; no cambia de dónde sale el dinero.
Y queda una pregunta que la propia ciudad plantea sin decirla. Las tres capas son de épocas de bonanza, y las tres se construyeron mientras el recurso daba. Caminar de la muralla a las torres es recorrer ciento cincuenta años de auges sucesivos, y darse cuenta de que ninguna de las tres capas se hizo pensando en la siguiente.
Explore
Discover its points of interest, prices, access and everything worth seeing.
Itineraries for
Day-by-day routes for this destination, with stops, timings and what each one costs.

