Destino

Ishikawa se vuelve más lenta cuanto más al norte

Casi doscientos kilómetros separan las cumbres nevadas del sur de la punta de la península de Noto. En ese trayecto, el antiguo dominio de Kaga concentró la ciudad y la riqueza abajo, y el norte conservó bancales, sal y otro ritmo. El terremoto de 2024 golpeó ese extremo, que hoy se reconstruye despacio.

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Los bancales de Shiroyone, en Wajima, inundados para la siembra y reflejando la puesta de sol sobre el mar de Japón.
Los bancales de Shiroyone, en Wajima, inundados para la siembra y reflejando la puesta de sol sobre el mar de Japón.MaedaAkihiko·CC BY-SA 4.0

Casi nadie mira un mapa de Ishikawa antes de ir. Quien llega suele hacerlo a Kanazawa, pasa dos o tres días entre jardines y casas de té y se marcha con la idea de haber visto la prefectura. En realidad ha visto su punto más denso, que es también el más fácil de entender.

El territorio completo es otra cosa: una franja estrecha que empieza en las cumbres nevadas del sur, cruza una llanura de arrozales, pasa junto a la ciudad y se alarga hacia el norte hasta meterse en el mar como un brazo doblado. Cuanto más avanzas en esa dirección, menos gente, menos prisa y más peso tienen la tierra y el agua en la vida diaria.

01 Una tira de doscientos kilómetros

Las medidas explican casi todo. Ishikawa mide 198,4 kilómetros de norte a sur y apenas 100,9 de este a oeste, con 581 kilómetros de costa para una superficie de unos 4.190 kilómetros cuadrados. Es una prefectura larga, flaca y casi toda asomada al mar.

Tampoco es una sola pieza histórica. Se formó en 1872 al unir dos antiguas provincias: Kaga, en el sur, y Noto, la península del norte. Los nombres siguen vivos y se usan para hablar de dos mundos distintos, y los números los separan con claridad: de los cerca de 1,08 millones de habitantes, el 86 % vive en Kaga y solo el 14 % en Noto.

Cumbre ancha y nevada que sobresale sobre varias líneas de montañas azuladas en capas, bajo un cielo pálido
El monte Haku, techo de la prefectura con 2.702 metros, visto de lejos sobre las sierras del sur. Casi toda la mitad meridional de Ishikawa es montaña como esta.Alpsdake / Wikimedia Commons / CC0  · CC0

El extremo sur lo cierra el monte Haku, el punto más alto de la prefectura con 2.702 metros. De sus laderas baja el agua que alimenta la llanura de Kaga, y esa secuencia —nieve arriba, arrozal abajo, ciudad al final— es la columna vertebral del territorio. Noto, en cambio, no tiene grandes cumbres: es un relieve bajo de colinas, valles cortos y acantilados que caen directamente al mar.

02 El señor que eligió el sur

La historia de por qué la gente se concentra abajo empieza, curiosamente, en la península. En 1581 Maeda Toshiie recibió la provincia de Noto y entró en el castillo de Nanao, en lo alto de un monte. Lo abandonó pronto porque quedaba lejos del puerto y levantó otro en una colina sobre la bahía. En 1583 trasladó su base a Kanazawa, en Kaga, y allí se quedaría su familia durante catorce generaciones.

Muralla de piedra ante un foso con agua, coronada por largos muros blancos con tejado gris y una torre de varios pisos al fondo, bajo un cielo nublado
Muros y foso del castillo de Kanazawa. Desde aquí se gobernó durante casi tres siglos un dominio que abarcaba Kaga, Noto y la vecina Etchū.Balon Greyjoy / Wikimedia Commons / CC0  · CC0

El dominio de Kaga llegó a abarcar Kaga, Noto y Etchū, con una producción estimada de más de un millón de koku de arroz. Entre unos trescientos dominios, fue el mayor de todo el periodo Edo. Esa riqueza no se repartió por igual: se concentró en la ciudad castillo, que la invirtió en oficios, jardines, teatro y cocina, y convirtió a Kanazawa en un centro cultural que todavía se reconoce al caminarla.

Noto quedó como la provincia del borde: tierra de arroz en pendiente, de sal y de puertos pequeños que miraban al mar de Japón. No es una historia de abandono, sino de funciones distintas. La ciudad se especializó en refinar; la península, en sostenerse con lo que tenía cerca. Esa división de papeles, fijada hace cuatro siglos, sigue explicando por qué Ishikawa se siente tan diferente de un extremo a otro.

03 El sur se organiza alrededor del baño

Al sur de Kanazawa, cerca ya del límite con Fukui, la llanura se llena de pueblos termales. Kaga Onsen es el nombre común de cuatro de ellos: Yamashiro, Yamanaka, Katayamazu y Awazu. En Awazu funciona un ryokan cuya fundación se data en el año 718, lo que da una idea de cuánto tiempo lleva esta zona recibiendo gente que viene a bañarse.

Lo más revelador está en Yamashiro. El centro del pueblo no es una plaza ni una calle comercial, sino un baño público. En el habla local estos baños se llaman soyu, y el barrio que creció a su alrededor, con posadas y tiendas mirando hacia él, recibe el nombre de yunogawa. La forma urbana dice lo que importa: el agua caliente es el espacio común.

Edificio de madera de dos plantas con tejado de tejas y un amplio alero inferior, rodeado de sauces en una plaza empedrada casi vacía
El Ko-soyu de Yamashiro, el baño público reconstruido en 2010 con su aspecto de la era Meiji. Las posadas del pueblo se ordenan a su alrededor.Asturio Cantabrio / Wikimedia Commons / CC BY-SA 4.0  · CC BY-SA 4.0

Hay dos baños frente a frente: el soyu, moderno y usado a diario por los vecinos, y el Ko-soyu, reconstruido en 2010 tal como era en la era Meiji, con azulejos de cerámica Kutani en suelos y paredes. Pasar una tarde aquí es entender el sur de la prefectura como un sitio donde el placer también está organizado y bien servido.

El sur es además la parte mejor conectada. El tren bala llegó a Kanazawa en 2015, y el 16 de marzo de 2024 se prolongó hacia Tsuruga con paradas en Komatsu y Kaga Onsen. La península de Noto no tiene tren bala: a ella se llega por carretera o por líneas locales. Hasta en las vías se nota hacia dónde pesa el territorio.

04 Donde la tierra se estrecha

Al norte de Kanazawa la costa se vuelve recta y arenosa, y en Hakui aparece la señal de que empieza otra cosa. Allí, durante unos ocho kilómetros, la playa de Chirihama funciona como carretera: la arena es tan fina y compacta que los coches, los autobuses y las motos circulan por ella junto a la línea de las olas.

Varios coches pequeños y furgonetas circulan en fila por una playa de arena dura y húmeda, con olas grises rompiendo a la izquierda bajo un cielo encapotado
La playa de Chirihama, en Hakui, usada como carretera. Es el umbral de la península: a partir de aquí la tierra se estrecha entre dos costas.MathieuMD / Wikimedia Commons / CC BY-SA 4.0  · CC BY-SA 4.0

Es una rareza divertida, pero también un buen resumen de la bisagra entre las dos Ishikawa. Detrás queda la llanura con su ciudad; delante, la tierra se afila entre dos mares, el exterior, abierto y batido por el viento, y la bahía de Nanao, cerrada y tranquila, donde se asientan pueblos termales como Wakura. A partir de aquí el viaje cambia de escala.

05 Noto, el tiempo de la tierra y del mar

En 2011 la FAO reconoció los paisajes agrícolas y marinos de Noto como Sistema Importante del Patrimonio Agrícola Mundial, una de las dos primeras designaciones de Japón y de un país desarrollado. El reconocimiento no se dio a un monumento, sino a una forma de vivir: pequeñas parcelas, bosques gestionados, pesca de bajura y oficios que dependen de lo que hay alrededor.

Los ejemplos son muy concretos. En Shiroyone, junto a Wajima, 1.004 bancales de arroz bajan por la ladera hasta el mar, tan pequeños e irregulares que no admiten maquinaria y se trabajan a mano. En la costa de Suzu se mantiene la sal por el método agehama: se esparce agua de mar sobre arena, se deja evaporar y la salmuera se hierve en hornos. Noto es el único lugar de Japón que conserva esa técnica.

Costa rocosa de agua azul y transparente con un promontorio boscoso y peñascos en el mar, vista entre las ramas de un pino en primer plano
La costa de Noto en septiembre: acantilados bajos, pinos y un mar limpio. En la península casi ningún pueblo queda lejos del agua.雷太 / Wikimedia Commons / CC BY 2.0  · CC BY 2.0

Wajima añade su propio oficio: la laca, que se refuerza con jinoko, una tierra de diatomeas calcinada que solo se encuentra allí. Y en verano, entre julio y septiembre, los barrios de la península organizan alrededor de ciento ochenta fiestas en las que se sacan a la calle kiriko, grandes faroles de madera y papel que se llevan a hombros de noche. Son fiestas de vecinos más que espectáculos, y dicen mucho de un territorio donde la comunidad pequeña sigue siendo la unidad que funciona.

06 El año en que el norte se movió

El 1 de enero de 2024, a las 16:10, un terremoto de magnitud 7,6 sacudió la península. Alcanzó la intensidad máxima de la escala japonesa en Shika y en Wajima. El suelo cambió de forma: unos 85 kilómetros de costa se levantaron, hasta unos cuatro metros en algunos puntos de Wajima, y la orilla avanzó hasta 200 metros hacia el mar. Hubo puertos que quedaron en seco.

Los daños se concentraron en el extremo norte. En Wajima, un incendio posterior arrasó unos doscientos edificios en la zona del mercado matinal, uno de los espacios más característicos de la ciudad. En Suzu resultó afectada la gran mayoría de las construcciones. Los recuentos oficiales hablan de 228 muertes directas y de varios cientos más relacionadas con la evacuación y la vida en albergues.

Nueve meses después llegó el agua. El 21 de septiembre de 2024 cayeron sobre Wajima 121 milímetros en una hora, un récord local, y más de 540 en tres días. Hubo inundaciones y deslizamientos, al menos trece muertes y ocho conjuntos de viviendas provisionales para damnificados del terremoto quedaron anegados. Para muchas familias fue perder por segunda vez lo poco que habían recuperado.

Aquí el carácter del territorio se vuelve una cuestión práctica. Una península larga, montañosa y con pocas carreteras es difícil de alcanzar cuando esas carreteras se cortan. Y una población pequeña, dispersa y envejecida tiene menos margen para reconstruir. Lo que en tiempos normales es calma, en una emergencia es distancia.

07 Cómo se reconstruye una península

La recuperación avanza, pero a ritmos distintos según el lugar. La línea ferroviaria local de Noto, 33 kilómetros entre Nanao y Anamizu, volvió a funcionar completa el 6 de abril de 2024. Los bancales de Shiroyone son un buen termómetro: en 2024 solo pudieron plantarse unos 120 de los 1.004; en 2025, unos 250; y en mayo de 2026, unos 480, con el sistema de propietarios voluntarios activo de nuevo por primera vez en tres años.

Bancales de arroz verdes y escalonados que descienden por una ladera hasta una costa rocosa, con un camino que serpentea entre ellos y el mar abierto al fondo
Los bancales de Shiroyone en julio de 2022, antes del terremoto. Hoy aproximadamente la mitad vuelve a cultivarse; el resto sigue en reparación.Asturio Cantabrio / Wikimedia Commons / CC BY-SA 4.0  · CC BY-SA 4.0

El mercado matinal de Wajima nunca dejó de existir, aunque tuvo que mudarse. En marzo de 2024 sus vendedores volvieron a vender en un puerto de Kanazawa y ese verano se instalaron en un centro comercial de Wajima. En enero de 2026 aprobaron un plan para volver a su calle hacia 2029 o 2030, con una plaza cubierta de unos 1.800 metros cuadrados. El 13 de septiembre de 2026, por un día, la calle arrasada volvió a llenarse de toldos naranjas.

En la bahía de Nanao, los pueblos termales reabren poco a poco. En Wakura varias posadas ya reciben huéspedes, una de ellas desde noviembre de 2025, y en julio de 2026 se sumaron otras, entre ellas la primera reconstruida por completo. Las obras del malecón continúan hasta marzo de 2027 y el establecimiento más grande prevé reabrir hacia finales del año fiscal 2028. Es la imagen exacta del momento: abierto, pero todavía en obras.

08 Cómo se recorre

La manera de entender Ishikawa es recorrerla en el sentido de su gradiente: empezar en el sur, entre la montaña y los baños de Kaga, pasar por Kanazawa y subir después hacia la península. En cada tramo notarás que el tren se vuelve más lento, los pueblos más pequeños y el mar más presente.

En Noto conviene ir con otra actitud. Comprueba antes qué alojamientos y servicios han reabierto, porque la situación cambia de un mes a otro. Duerme allí en lugar de hacer una excursión de ida y vuelta, compra a los productores y pregunta. En una península que se está reconstruyendo, el viajero que se queda y gasta en lo local forma parte, aunque sea en pequeño, de esa reconstrucción.

Y al volver hacia el sur, fíjate en cómo cambia todo otra vez: las carreteras se ensanchan, aparecen las estaciones del tren bala, la ciudad se espesa. Es el mismo territorio contado al revés. Ishikawa no se entiende en un punto, sino en el trayecto entre sus dos extremos.

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María Reyes

Editora de Destinos · Flowtravel

María Reyes busca la lógica de cada lugar: por qué su gente vive donde vive y qué explica su forma de habitarlo.

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