Destino

Se llama Playa y está construida sobre mesetas.

Praia es «playa» en portugués, y sin embargo la capital de Cabo Verde se describe mejor como un conjunto de mesetas volcánicas separadas por barrancos. Se llaman achadas, la del centro se llama simplemente Plateau, y el mar queda abajo, al final de un acantilado.

· 9 min read
Vista aérea de la ciudad desde el mar: la trama urbana ocupa varias superficies planas de distinta altura, separadas por vaguadas verdes y cortadas contra el agua por acantilados oscuros; abajo a la derecha, una playa de arena clara y un islote bajo y llano tumbado frente a ella; el agua pasa del turquesa junto a la costa al azul profundo, y jirones de nube blanca cruzan el encuadre.
Vista aérea de la ciudad desde el mar: la trama urbana ocupa varias superficies planas de distinta altura, separadas por vaguadas verdes y cortadas contra el agua por acantilados oscuros; abajo a la derecha, una playa de arena clara y un islote bajo y llano tumbado frente a ella; el agua pasa del turquesa junto a la costa al azul profundo, y jirones de nube blanca cruzan el encuadre.David Trainer·Dominio público

01 Un nombre que no encaja

La razón por la que la ciudad se subió es antigua y sencilla: la altura ofrecía protección frente a los ataques que sufrió la costa entre los siglos XVI y XVIII, y ese emplazamiento acabó dándole ventaja sobre Ribeira Grande, el primer asentamiento de la isla. En 1770 pasó a ser la capital del archipiélago. En 1858 recibió la condición de ciudad.

Ese origen sigue leyéndose sobre el terreno. El casco histórico está sobre una plataforma con el escarpe rocoso a la vista, y todo lo que llegó después tuvo que resolverse en las plataformas vecinas o en los barrancos intermedios. La ciudad no se extendió: fue saltando.

El casco histórico visto desde el llano de abajo: sobre un escarpe de roca oscura de unos veinte metros se alinean edificios de dos y tres plantas en tonos crema, rosa y azul, con un edificio blanco alargado de muchas ventanas a la derecha; al pie del escarpe, en el terreno de tierra batida, hay un mercado al aire libre con carpas azules y naranjas y decenas de personas pequeñas entre los puestos; en primer plano, un muro bajo de piedra volcánica.
El escarpe que separa las dos cotas de la ciudad: arriba, el casco histórico; abajo, el mercado al aire libre en el llano.Ji-Elle / Wikimedia Commons / CC BY-SA 3.0  · CC BY-SA 3.0

02 Achadas

La palabra clave del plano de Praia es achada: en portugués, una meseta volcánica. Y aparece en el nombre de medio callejero: Achada de Santo António, Achada de São Filipe, Achada Eugénio Lima, Achada Grande, Achadinha. Cada barrio es, literalmente, una meseta con nombre propio.

Vista desde el borde de una meseta al atardecer: en primer plano, tejados de teja roja y un bloque de viviendas de cuatro plantas pintado de rosa; en medio, una vaguada llena de palmeras y arbolado con una avenida al fondo; y al otro lado, subiendo, otra plataforma cubierta de casas blancas y de colores hasta su borde; en el horizonte, dos conos volcánicos oscuros recortados contra un cielo azul con nubes altas.
De una meseta a la siguiente, con el barranco de por medio. Ese salto se repite por toda la ciudad.Franzfoto / Wikimedia Commons / CC BY-SA 3.0  · CC BY-SA 3.0

Para el viajero esto tiene una consecuencia inmediata y poco romántica: caminar de un barrio a otro casi nunca es llano. Se baja al barranco y se vuelve a subir, o se rodea. En 102,6 kilómetros cuadrados de término municipal, la distancia en el mapa y el esfuerzo real no se parecen.

03 El Plateau y lo demás

Una de esas mesetas no lleva nombre propio: se llama simplemente Plateau, y es el centro. A lo largo del siglo XIX se reurbanizó por completo con un trazado en cuadrícula, alineado con edificios señoriales de dos y tres plantas. Es la parte de la ciudad que parece dibujada, y la única.

Durante mucho tiempo, de hecho, solo el Plateau se consideraba la ciudad; los demás barrios quedaban relegados a la condición de arrabales, aunque siempre hubo movimiento constante de personas y mercancías entre unos y otros. Por eso el Plateau es el único sitio con una urbanización planificada de origen, y el resto creció de manera mucho más orgánica.

Calle peatonal pavimentada con adoquín rosado y gris en franjas longitudinales; a ambos lados, árboles podados en bloques rectangulares macizos de follaje muy denso que se juntan por arriba y forman un pórtico vegetal sobre la calzada, con un hueco cuadrado en el centro por el que entra la luz; al fondo, más setos recortados, toldos de puestos y varias personas caminando de espaldas; a los lados, fachadas de dos plantas con rejas.
Una calle peatonal del Plateau, con los árboles podados en bloque. La sombra aquí no es un adorno: es infraestructura.Somada / Wikimedia Commons / CC BY-SA 4.0  · CC BY-SA 4.0

04 De sesenta mil a ciento sesenta mil

Las cifras cuentan lo demás. En 1990 la ciudad tenía 61.644 habitantes; en 2000, 94.161; en 2010, 130.271; y en 2017, 159.050. En veintisiete años se multiplicó por dos y medio, y ese crecimiento no salió de la propia isla: llegó de todas las islas del archipiélago.

El resultado es una concentración muy poco habitual. El 56 % de toda la población de Cabo Verde vive hoy en la isla de Santiago, y el 29 % en el municipio de Praia. Es decir: casi una de cada tres personas del país está aquí, sobre estas mesetas.

Franja panorámica de una ladera seca de tierra parda cubierta de casas pequeñas de una y dos plantas, muchas de bloque sin revestir y otras pintadas de rosa, azul claro, verde, amarillo y morado, dispuestas en hileras irregulares que suben hasta la línea del horizonte; entre ellas asoman algunos árboles aislados y un poste de antena, y arriba, un cielo azul liso sin nubes.
Achada Grande. Los colores son de las casas; el color del suelo, en cambio, es el de la isla nueve meses al año.Ji-Elle / Wikimedia Commons / CC BY-SA 3.0  · CC BY-SA 3.0

Solo después de 1975 el Plateau y los barrios de alrededor se fundieron administrativamente en lo que hoy se llama ciudad de Praia. Antes eran, sobre el papel, cosas distintas; en la práctica, nunca lo fueron del todo.

Al viajero le queda una recomendación concreta: sube a un borde. Cualquiera. Desde el filo de una achada se ve la siguiente, con el barranco verde en medio, y detrás otra, y al fondo el Atlántico. Ese es el plano de la ciudad, y no hay mapa que lo explique mejor.

Worth the read?
Rate this guide
No ratings yet
Last updated · reviewed by the FlowTravel desk
MR

María Reyes

Editora de Destinos · Flowtravel

María busca en cada ciudad la decisión que explica su forma.

Image credits