Destino

En Split-Dalmacia hay un tipo de costa que se llama como este sitio

Los manuales de geografía costera llaman «de tipo dálmata» a los litorales con islas alargadas paralelas a la costa. El nombre viene de aquí, y la causa es que los pliegues de la roca corren en la misma dirección que el mar.

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Imagen de satélite de tres islas dálmatas: barras largas y estrechas, todas orientadas igual y separadas del continente por canales rectos.
Imagen de satélite de tres islas dálmatas: barras largas y estrechas, todas orientadas igual y separadas del continente por canales rectos.EOX IT Services·CC BY-SA 4.0

Mira un mapa de la costa croata y verás algo que no ocurre en casi ningún otro sitio: las islas son largas, estrechas y están alineadas, todas con la misma orientación y todas paralelas al continente. No parecen islas; parecen costillas.

Eso no es una casualidad estética. Es una categoría, tiene nombre, y el nombre es este sitio.

01 Costa de tipo dálmata

Vista desde el espacio de una costa con una ciudad sobre una península, un canal de agua oscura y una isla alargada al otro lado
Split sobre su península y, al otro lado del canal, el extremo de una isla alargada. El agua entre las dos no es una bahía: es un valle inundado.NASA / Wikimedia Commons / Dominio público  · Dominio público

En geografía costera se distingue entre costas concordantes y discordantes según cómo estén orientadas las capas de roca respecto al mar. En una costa concordante, los estratos de distinta dureza están plegados en crestas que corren paralelas a la línea de costa.

Ese tipo de costa tiene dos variantes reconocidas. Una es la de tipo haff, la de las lagunas del Báltico meridional, cerradas por flechas de arena paralelas a un litoral bajo.

La otra se llama de tipo dálmata, y la definición es literal: islas alargadas mar adentro y entrantes costeros paralelos a la línea de costa. El propio mar Adriático es una forma concordante, un cuerpo de agua entre cordilleras paralelas.

02 Los pliegues van en la dirección correcta

El origen está en la orogenia que levantó los Alpes Dináricos, la cordillera que recorre toda la costa oriental del Adriático. La compresión plegó la roca en una serie de anticlinales y sinclinales, es decir, en lomos y surcos alternos.

La clave es la orientación: esos pliegues quedaron alineados de noroeste a sureste, que es exactamente la dirección de la costa. Si se hubieran formado perpendiculares al mar, el resultado sería una costa de rías, con entrantes profundos y perpendiculares. No es el caso.

Y la roca es caliza, lo que añade la segunda mitad del mecanismo: el karst. El agua disuelve la caliza, excava el interior de los lomos, abre dolinas y cuevas y deja un terreno sin suelo y sin ríos superficiales, que es lo que se ve al recorrer cualquiera de estas islas.

03 Y después subió el mar

Ladera cubierta de matorral bajo en primer plano, una franja ancha de mar en calma y, al fondo, una muralla de montaña caliza que ocupa todo el horizonte
Desde una isla, mirando al continente: la cresta de enfrente corre en la misma dirección que la isla desde la que se mira, y el canal las separa.Thesoul intruder / Wikimedia Commons / CC BY-SA 4.0  · CC BY-SA 4.0

El paisaje plegado y disuelto existía antes de que hubiera mar aquí en su forma actual. Lo que lo convirtió en archipiélago fue la subida del nivel del mar tras la última glaciación.

El agua inundó los surcos y dejó los lomos fuera. Los sinclinales se convirtieron en canales; los anticlinales, en islas. Y como unos y otros eran paralelos, el resultado heredó esa geometría entera sin alterarla.

Por eso este tipo de costa se asocia a litorales en sumersión. No es un paisaje que el mar haya esculpido: es un paisaje que el mar se ha limitado a cubrir a medias.

04 Por qué hay canales y no bahías

Vista aérea de un pueblo de tejados anaranjados alrededor de una ensenada estrecha y profunda, con laderas de pinar a ambos lados
Una ensenada en la costa norte de una isla: un valle lateral inundado, estrecho, protegido y con calado. Ahí es donde se pone el pueblo.Carsten Steger / Wikimedia Commons / CC BY-SA 4.0  · CC BY-SA 4.0

La consecuencia práctica más visible es la navegación. Entre las islas y el continente quedan canales largos, rectos y protegidos, que funcionan como pasillos: se puede recorrer centenares de kilómetros de costa sin salir nunca a mar abierto.

Y los puertos naturales están donde estaban los valles laterales. Una ensenada aquí no es una playa abierta en arco: es un valle secundario inundado, estrecho, con laderas a los dos lados y calado suficiente. Por eso los pueblos se meten hacia dentro en lugar de extenderse por la orilla.

La otra consecuencia es la altura. Como las islas son crestas plegadas, no son llanas: Brač llega a los 778 metros en el Vidova gora, la cota más alta de todas las islas del Adriático. Una isla de este archipiélago es una montaña con la base bajo el agua.

05 La piedra que sale de todo esto

Una costa hecha de caliza plegada tiene un producto evidente, y la región lleva dos mil años aprovechándolo. La caliza blanca de Brač se extrae desde época romana y viajó por mar a todas partes.

Ese material construyó el palacio de Diocleciano en Split, junto con piedra de Seget, cerca de Trogir. Es decir, la ciudad está hecha de la isla que se ve desde ella, y el transporte fue trivial porque entre las dos solo hay un canal.

También explica la superficie. En una isla kárstica no hay suelo profundo: hay bolsas de tierra roja entre la roca, y de ahí salen la viña y el olivo, que aguantan sequía y raíz somera. El muro de piedra seca que aparece en cada ladera es, literalmente, la roca que hubo que quitar para plantar.

06 Cómo se recorre

La primera consecuencia para el viaje es que el mapa engaña con las distancias. Dos puntos que se ven el uno al otro pueden estar a una hora larga de ferry, y dos puntos de la misma isla, separados por la cresta, pueden estar más lejos en tiempo que dos islas distintas.

La segunda es que la orientación manda. Las costas del norte de cada isla miran al canal y están protegidas; las del sur miran a mar abierto y reciben el oleaje. Los pueblos históricos están casi todos en el lado resguardado, y las playas famosas en el otro.

Y la tercera es una manera de mirar. Si en cada canal te preguntas qué valle estás cruzando, el archipiélago deja de ser un puñado de islas sueltas y se convierte en lo que es: un solo relieve plegado, con la mitad debajo del agua.

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María Reyes

Editora de Destinations · Flowtravel

María Reyes busca la lógica física de cada lugar: por qué está donde está y qué explica su forma.

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