Yaren no es una capital: es el distrito principal de un país sin ciudades.
Nauru es la única república sin capital oficial y sin ciudades. Yaren, 1,5 kilómetros cuadrados y 803 habitantes, concentra el parlamento, las oficinas y la única pista del país en una franja de costa de trescientos metros de ancho.

01 Un país que nunca declaró capital
Nauru ocupa 21 kilómetros cuadrados y tenía 11.680 habitantes en el censo de 2021. El territorio está dividido en distritos, no en municipios ni en ciudades, y ninguno fue designado capital.
Yaren, en la costa sur, mide 1,5 kilómetros cuadrados y tenía 803 habitantes en 2021. Es el distrito donde están la sede del parlamento, levantada en 1992, las oficinas de la administración, la jefatura de policía, el parque de bomberos, dos representaciones diplomáticas y el museo nacional.
El distrito se creó en 1968 y antes se llamaba Makwa, o Moqua, por el Moqua Well: un lago subterráneo de unos 2.000 metros cuadrados y cinco metros de profundidad máxima que fue durante mucho tiempo la principal reserva de agua potable de la isla. La capital administrativa de Nauru se llama, en el fondo, como su pozo.

02 La pista ocupa el sitio
El elemento que más superficie ocupa en Yaren no es un edificio: es el aeropuerto internacional, abierto en 1943 y con una sola pista, tendida en paralelo a la costa y a siete metros sobre el nivel del mar.
La carretera principal del país pasa pegada a la pista, separada por poco más que una valla metálica y una franja de hierba. Al otro lado del asfalto están las casas. No hay periferia ni polígono que amortigüe la transición: hay pista, valla, carretera y viviendas, en ese orden y en pocos metros.

La terminal es un edificio de una planta con torre de control, y alberga también la sede de Nauru Airlines, la única compañía que opera aquí. Sus rutas conectan la isla con Brisbane, Nadi, Tarawa, Majuro, Kiritimati, Palaos y Pohnpei, con una a tres frecuencias semanales según el destino.

03 Trescientos metros de tierra útil
La isla es un banco de coral levantado y rodeado por un arrecife de franja que queda al descubierto con la marea baja. Ese arrecife impidió durante toda la historia moderna construir un puerto: los barcos han cargado desde brazos voladizos en la costa oeste, y el primer puerto internacional se está construyendo ahora.
Tierra adentro de la playa hay una franja costera fértil de entre 150 y 300 metros de ancho. Ahí caben los cocoteros, las casas, las escuelas, las tiendas y la carretera. Todo lo que se ve habitado en Nauru está en ese cinturón.
Yaren no es una excepción, es el caso más nítido: un distrito lineal de kilómetro y medio cuadrado donde las funciones de un Estado se reparten a lo largo de una carretera, porque no hay anchura para organizarlas de otra manera.

04 Arriba empieza la piedra
Detrás de esa franja, el terreno sube por un escalón de acantilados de coral hasta una meseta central que los nauruanos llaman Topside. El punto más alto del país, Command Ridge, se queda en unos 65 metros.
Esa meseta guardaba fosfato de altísima pureza, formado sobre la caliza coralina, y se explotó durante casi todo el siglo XX. La extracción afectó a cerca del 80 por ciento de la superficie del país y dejó un campo de pináculos de caliza de hasta quince metros de altura, con el terreno vaciado entre ellos.
El efecto sobre el mapa mental es inmediato: el interior no se atraviesa como se atraviesa el interior de otras islas. Se sube a mirarlo. La vida ocurre abajo, en el anillo.
05 Cómo se recorre
Yaren se ve en una mañana corta: la pista y la carretera que la bordea, el conjunto de oficinas, el museo nacional, el parque y el descenso al Moqua Well, cerrado con una valla desde 2001. Es un recorrido de escala pequeña y hay que aceptarlo así.
El resto pertenece a la isla. Unos treinta kilómetros de carretera en total, de los cuales el anillo litoral es el que da la vuelta completa, la meseta para ver el paisaje minero y la bahía de Anibare, en la costa este, para el único arenal largo del país.
Yaren se entiende cuando dejas de compararla con una capital y la lees como lo que es: el tramo de la franja costera donde un país de veintiún kilómetros cuadrados decidió poner sus oficinas, al lado de la pista por la que entra y sale todo.




