Yaren mes a mes, de un vistazo
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La media anual de Yaren son 2.080 milímetros de lluvia repartidos en 152 días. Es una cifra ordenada, con un bloque húmedo de noviembre a febrero y un tramo más seco de mayo a octubre, y sirve para hacer una maleta. Lo que no explica es el dato que de verdad decide un viaje a Nauru: en distintos años, el total anual ha ido de unos 310 milímetros a unos 4.500.

01 Dos mil ochenta milímetros de media
Los meses húmedos son diciembre y enero, con 280 milímetros cada uno, seguidos de febrero con 250. El monzón del oeste sopla de noviembre a febrero y concentra ahí la mayor parte del agua.
El tramo seco lo abre mayo con 120 milímetros y lo cierra octubre con 100, el mínimo del año. Entre uno y otro, junio baja a 110 y agosto a 130. La diferencia entre el mes más lluvioso y el más seco es de 180 milímetros: notable, pero no dramática.
Los días de lluvia afinan el retrato. Mayo y junio tienen nueve; enero, dieciséis. Agosto es un caso curioso: solo 130 milímetros repartidos en catorce días, es decir, chubascos cortos y frecuentes en lugar de aguaceros largos.
Los momentos clave de un vistazo
100 mm de media, menos de la mitad que enero.
110 mm dentro del tramo del alisio.
280 mm en 16 días, el máximo anual.
280 mm y 15 días de lluvia.
02 Trescientos diez o cuatro mil quinientos
La variabilidad entre años es el rasgo climático dominante de Nauru. Los registros históricos van desde unos 310 milímetros anuales hasta unos 4.500: catorce veces más agua en un año que en otro, sobre la misma isla.
El motor de ese vaivén es El Niño-Oscilación del Sur. En fases de El Niño la lluvia aumenta sobre Nauru; en fases de La Niña, disminuye, y las sequías pueden encadenarse hasta tres años seguidos.
Para el viajero eso se traduce en algo muy concreto: la isla no tiene ríos ni arroyos, y el agua dulce sale de la recogida en cubiertas, de la desalación y del suministro traído por barco. En un año seco, el agua se raciona, y esa es la variable que conviene consultar antes de reservar.

03 El termómetro casi no se mueve
Nauru está a media latitud de un grado del ecuador, y la temperatura lo refleja. Las máximas medias son de 30 grados de enero a septiembre y de 31 de octubre a diciembre. Las mínimas medias son de 25 grados los doce meses del año.
Los extremos registrados tampoco abren mucho el abanico: 37 grados de máxima absoluta, en febrero, y 20 de mínima absoluta, en mayo, julio y septiembre. No hay estación fría ni estación calurosa; hay una sola temperatura con matices.
La consecuencia práctica es que la ropa no cambia con el calendario. Lo que cambia es cuánto tiempo pasas mojado y cuánto tarda en secarse lo que llevas puesto.

04 Lo que sí cambia con el calendario
De noviembre a febrero el viento gira al oeste y trae los chubascos del monzón. El resto del año domina el alisio del este, más regular, que es el que hace agradables las tardes en la costa este.
El mar acompaña ese ciclo. La bahía de Anibare, en el este, es el arenal principal del país, y el arrecife que rodea la isla genera corrientes de resaca frecuentes: conviene preguntar antes de meterse, en cualquier mes.
El resto de lo que se visita —la meseta minada, el lago de Buada, el anillo de carretera— funciona igual todo el año. La única diferencia real es el barro y la visibilidad cuando llueve fuerte.

05 Qué llevar y en resumen
Ropa ligera de secado rápido, calzado cerrado con suela dura para caminar entre pináculos de caliza, protección solar alta, chubasquero fino y una botella reutilizable. Los pagos van en dólares australianos y las tarjetas se aceptan poco, así que conviene llevar efectivo.
En resumen: de mayo a octubre para el tramo seco, con octubre y junio como mejores apuestas; de noviembre a febrero solo si aceptas chubascos diarios. Y por encima de todo eso, mira el año: en Nauru el calendario propone y El Niño dispone.



